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El COVID-19 se ensaña en el gremio médico de Honduras

Tegucigalpa – Apenas 20 días tuvieron que pasar tras la llegada del COVID-19 a Honduras, cuando se registró la primera muerte de un profesional de la medicina en el país, a causa del padecimiento convertido en un azote mundial que había cobrado ya miles de muertos en el planeta tierra.

  Desde el 11 de marzo fecha en que se detectaron los primeros dos casos del mortal virus, el pánico se apoderó de la población, mientras las autoridades estatales y de seguridad anunciaban, un toque de queda absoluto para tratar de contener la propagación del coronavirus.

La disposición abarcaba a un poco más de nueve millones de ciudadanos hondureños, con excepción del personal que trabaja en el área de la salud, así como las instituciones de seguridad y de asistencia humanitaria en el país.

En más de 165 días de confinamiento se registran un total de 53 mil 983 contagios, mil 643 defunciones y apenas ocho mil 449 personas lograron vencer el coronavirus y se han recuperado, según las cifras oficiales brindadas por el Sistema Nacional de Gestión de Riesgos (Sinager).

La letalidad del COVID en Honduras es de 3.04 por ciento, lo que significa que más de 54 mil familias de la nación se encuentran enlutadas, sin embargo, las muertes no han parado, tanto que a la fecha un total de 41 galenos y galenas perdieron la vida producto de la enfermedad. Del total de decesos, ocho son mujeres y 33 varones.

Han sido más de cinco meses en los que este padecimiento ha sometido sin misericordia al gremio médico, ya que desde la primera muerte en marzo, se han registrado 40 muertes más; en abril y mayo solo falleció un profesional de la medicina; pero en junio los decesos fueron 11, pero lo peor estaba por venir.

Honduras registra más de 54 mil contagios y rosa los 1 mil 700 decesos

La letalidad de la pandemia comenzó a ganar mucha más notoriedad en julio dejando un total de 20 médicos muertos,  siendo este mes el más fatídico para los profesionales de la medicina; y la agresividad del COVID parece no disminuir, y en lo que va de agosto ya se registran ocho decesos, cuatro de ellos en los últimos cinco días.  

La mortalidad del coronavirus se concentra en las ciudades de Tegucigalpa, que registra 19 médicos fallecidos y San Pedro Sula con 15, la mayoría laboraban para el sector público del país; el resto murieron uno en México, Estados Unidos y en varios municipios del interior de la nación.

En Honduras son muy pocos los médicos que han logrado recuperarse del virus, entre ellos los exministros de Salud, el neumólogo Carlos Aguilar y la epidemióloga Esla Palou; Karla Pavón, Stayci Zúniga y Omar Videa, entre otros.

Ellos, han estado en la primera línea combatiendo el COVID, en pocas palabras, en la línea de fuego y a las puertas de la muerte, perdieron su vida en la lucha por salvar otras, en medio de un precario sistema de salud que presentó muchas más deficiencias en el marco de la pandemia.

Las causas del contagio

El médico intensivista, Hugo Fiallos, asegura que uno de los principales problemas es que muchos de sus colegas padecen de enfermedades de base y eso ha incrementado la mortalidad en el gremio porque prácticamente están trabajando hasta 12 horas diarias en un mar de casos de COVID-19.

Otra de las causas para contagiarse con rapidez, es que el equipo de bioseguridad entregado al personal médico es de mala calidad, es material que no está certificado, dijo el especialista quien asegura que la población no ha tenido conciencia que se está frente una enfermedad muy agresiva.

“La situación no sería tan drástica, si contáramos con un adecuado sistema de salud que diera respuestas a la población, pero la precariedad es evidente”, cuestionó.

Por su parte, el presidente de la Asociación de Médicos del Instituto Hondureño de Seguridad Social (IHSS), en la regional de San Pedro Sula, doctor Carlos Umaña, es quien más ha reclamado el comportamiento de la población, que su criterio ha sido indiferente a la lucha para tratar de contrarrestar el coronavirus.

Umaña sostiene que los médicos “son héroes sin capa, porque lucharon no solo por la vida de muchos ciudadanos, sino también la suya, son 41 profesionales y eso genera grandes preocupaciones para nosotros, nosotros ocupamos respuestas de las autoridades”.

El galeno asegura que se tiene que proporcionar el equipo adecuado de parte de las autoridades de la Secretaría de Salud, y además, la población tiene que rectificar su comportamiento frente al padecimiento, además de considerar que sería bueno replantear algunas medidas de circulación.

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