São Paulo– El Consejo Federal de Medicina de Brasil (CFM) anunció este miércoles que investigará de manera inmediata la atención sanitaria brindada en prisión al expresidente Jair Bolsonaro, condenado a 27 años de cárcel por intento de golpe de Estado.
El organismo, encargado de regular y fiscalizar el ejercicio de la medicina en el país, aseguró haber recibido denuncias formales que expresan «preocupación por la garantía de una atención médica adecuada» al líder ultraderechista de 70 años.
«Las declaraciones públicas y los relatos sobre incidencias clínicas generan una extrema preocupación en la sociedad brasileña», afirmó la entidad federal en un inusual comunicado.
El exmandatario abandonó temporalmente este miércoles la Superintendencia de la Policía Federal en Brasilia, donde permanece encarcelado desde finales de noviembre, para hacerse unos exámenes, tras caerse en la víspera y golpearse la cabeza en su celda.
En un primer momento, un médico de la Policía lo atendió en prisión, constató «lesiones leves» y no vio necesidad de trasladarlo al hospital.
Sin embargo, Bolsonaro fue evaluado después por su médico particular, quien sí solicitó a las autoridades someterlo a una batería de exámenes en una clínica privada para descartar cualquier tipo de daño neurológico.
Esa petición fue elevada al juez de la Corte Suprema Alexandre de Moraes, encargado de los procesos contra el ex jefe de Estado, quien rechazó inicialmente tal posibilidad y pidió una lista de las pruebas necesarias para valorar la opción de hacérselas en prisión.
Los abogados del dirigente ultra adjuntaron entonces un informe del médico particular para la realización de una tomografía computarizada, una resonancia magnética de cráneo y un electroencefalograma.
Finalmente, en la mañana de este miércoles, De Moraes autorizó a Bolsonaro a hacerse las pruebas en el Hospital DF Star de Brasilia. Horas después, el capitán retirado del Ejército volvió a prisión, según informó su esposa, Michelle Bolsonaro, en redes sociales.
En este contexto, el Consejo Federal de Medicina remarcó que el delicado cuadro de salud de Bolsonaro «exige un protocolo de monitoreo continuo e inmediato, en el que debe garantizarse una atención médica con múltiples especialidades por parte del Estado».
Entre esos problemas de salud citó los relatos de crisis agudas de diversa naturaleza, un episodio de traumatismo derivado de una caída, el historial clínico de alta complejidad, las sucesivas intervenciones quirúrgicas abdominales y un hipo intratable.
«El CFM reafirma que la autonomía del médico tratante debe ser soberana en la determinación de la conducta terapéutica y no puede verse influida por ningún tipo de presión», añadió.
En septiembre pasado, Bolsonaro fue condenado a 27 años de cárcel en régimen cerrado por «liderar» un complot para intentar «perpetuarse en el poder» después de perder las elecciones presidenciales de 2022 ante el actual gobernante, Luiz Inácio Lula da Silva.
Sus abogados han solicitado en diversas oportunidades que se le conceda la prisión domiciliaria con carácter «humanitario» ante su delicado estado de salud, pero el Supremo ha negado todos los recursos. EFE








