Washington.- El Departamento de Estado concedió finalmente al periodista colombiano Hollman Morris el visado que necesitaba para poder estudiar en EE.UU., después de que varias organizaciones pidieran reconsiderar esa negativa.
 

Según indicó a Efe Virginia Staab, portavoz del Departamento de Estado, «la Embajada de EE.UU. está ahora dispuesta a conceder visados al señor Morris y su familia».

Por su parte, la Fundación Nieman de Periodismo, de la Universidad de Harvard, que había concedido al periodista una beca de estudios, indicó que Morris «tiene ahora la libertad de viajar a EE.UU., donde comenzará un programa becado de un año».

Bob Giles, de la Fundación Nieman, expresó su satisfacción por el hecho de que «esta situación se haya resuelto de esta manera».

«Muchas personas preocupadas colaboraron para apoyar a Hollman durante el mes pasado y estamos deseando tenerle aquí con nosotros en Harvard», señaló además.

De acuerdo con la Fundación Nieman, funcionarios consultares de EE.UU. comunicaron el mes pasado en Bogotá a Morris que no le fue concedido el visado en función a una «sección sobre actividades terroristas de la Ley Patriota», promulgada tras los atentados del 11-S.

Esa sección prohíbe la concesión de visados a personas que pertenezcan a una organización terrorista, estén vinculadas o presten apoyo a las mismas.

En su momento, el Gobierno de EE.UU. guardó silencio alegando razones de privacidad.

La decisión del Departamento de Estado fue criticada por varias organizaciones internacionales que le pidieron que reconsiderara la medida tomada.

Entre las organizaciones que presionaron al Gobierno de EE.UU. figuraban la Unión Americana de Libertades Civiles (ACLU), Human Rights Watch, la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP), la Asociación Nacional de Periodistas Hispanos y la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH).

La semana pasada fuentes de la oficina de Morris aseguraron que la relatora de la CIDH para la Libertad de Expresión, la colombiana Catalina Botero, solicitó a la secretaria de Estado de EE.UU., Hillary Clinton, que reconsiderara la decisión, puesto que «su marcha a Harvard con su familia le permite garantizar su protección frente a las graves amenazas que ha recibido por su trabajo periodístico».

Alegó que el periodista fue «objeto de seguimientos e interceptaciones ilegales por parte del Departamento Administrativo de Seguridad (DAS)» -inteligencia colombiana- y destacó su trabajo en «materia de derechos humanos», según las mismas fuentes.

Morris ha denunciado reiteradamente ser blanco de una «campaña de desprestigio» a nivel nacional e internacional para acusarlo de tener «vínculos» con la guerrilla de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), que figuran en la lista del Departamento de Estado de organizaciones terroristas extranjeras.

También ACLU celebró la decisión del Departamento de Estado de revertir su decisión y de concederle a Morris su visado.

«Saludamos la decisión del Departamento de Estado» indicó, al tiempo que expresó su esperanza de que la concesión del visado sea una «señal» del Gobierno del presidente Barack Obama de que «facilita en lugar de obstruir» el «intercambio de ideas» transfronterizas y de que termine con «la exclusión ideológica».

Staab aseguró que el Departamento de Estado «no incurre en la práctica de exclusiones ideológicas» y cree «firmemente en el intercambio libre de ideas».