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Dressel da un nuevo paso en su camino hacia los ocho oros

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Redacción deportes – El nadador estadounidense Caeleb Dressel dio un nuevo paso en el camino hacia las ocho medallas de oro que se ha propuesto ganar en los Mundiales de Budapest, tras sumar este domingo su segundo triunfo en la capital magiar al imponerse en la final de los 50 mariposa.

Las cuentas comienzan a salirle al de Florida, que si el sábado contribuyó al triunfo del relevo estadounidense en el 4×100 libre, este domingo cumplió con los pronósticos y revalidó el título de campeón del mundo que ya logró en 2019 en Gwangju en la prueba corta de mariposa.

Un triunfo que se daba prácticamente por descontado ante la superioridad de Dressel, que ni siquiera tuvo que acercarse a los 22.35 segundos con los que se impuso hace tres años en la ciudad surcoreana, para colgarse el oro en el Duna Arena con un tiempo de 22.57.

Marca suficiente para aventajar en 21 centésimas, todo un mundo en los 50 mariposa, a su más inmediato perseguidor, el brasileño Nicholas Santos que volvió a dejar claro en la capital magiar que está en posesión del secreto de la eterna juventud tras lograr la plata con 42 años.

Santos, que se convirtió el pasado mes de diciembre con 41 años y 10 meses en el nadador de más edad en coronarse campeón del mundo al lograr el oro en esta misma distancia en los Mundiales de piscina corta disputados en Abu Dabi, demostró que la edad es simplemente un número más para él.

En una final en la que el brasileño doblaba la edad a alguno de sus rivales, como el italiano Thomas Ceccon de 21 años, Nicholas Santos fue el único capaz de seguir la estela de Caeleb Dressel.

Una muestra de talento y competitividad que permitió al brasileño arrebatar por tan sólo una centésima la medalla de plata al estadounidense Michael Andrew, que con un tiempo de 22.79 segundos tuvo que conformarse con el bronce

Martinenghi hereda el trono de Peaty

Si en la final de los 50 mariposa el oro parecía destinado de antemano para Caeleb Dressel en la de los 100 braza la lucha por el triunfo parecía mucho más abierta en ausencia del británico Adam Peaty, el gran dominador de la especialidad, al que una inoportuna fractura en un pie le impidió competir en la capital magiar.

Su ausencia no la desaprovechó el nadador italiano Nicolò Marthienghi, bronce en los pasados Juegos Olímpicos de Tokio, que ganó con claridad la partida al neerlandés Arno Kamminga, vigente subcampeón olímpico, que parecía destinado a heredar el trono de Peaty.

Pero la trepidante salida del estadounidense Nic Fink, que finalmente tuvo que conformarse con la medalla de bronce, y de Martinenghi pareció descolocar al nadador neerlandés, que nunca pareció en disposición de lograr el oro.

Todo lo contrario que Nicolò Martinenghi que tras seguir la estela de Fink en los primeros 50 metros de la prueba fue el más rápido en los segundos para alzarse con el título con una marca de 58.26 segundos.

Un tiempo que hizo añorar todavía más si cabe a un Adam Peaty, el único nadador en la historia capaz de bajar de la barrera de los 57 segundos, que ha superado hasta en 26 ocasiones a lo largo de su carrera el crono que otorgó este domingo el título de campeón del mundo al italiano en Budapest.

Huske cumple con su papel de favorita

Menos sorprendente fue el triunfo de la estadounidense Torri Huske en la final de los 100 mariposa en la que sin la presencia de la canadiense Maggie Mac Neil, la vigente campeona olímpica y mundial, que ha decidido nadar en Budapest solamente la pruebas de relevos, partía como la gran favorita.

Un cartel que sólo parecía en disposición de poder discutir su joven compatriota Claire Curzan, que finalmente ni tan siquiera pudo subir al podio, tras desfondarse en el segundo largo de la prueba.

Circunstancia que no desaprovechó la francesa Marie Wattel para colgarse la medalla de plata por delante de la china Yufei Zhang, cuyas condiciones parecen adaptase mejor a la prueba de los 200 metros, en la que la asiática es la vigente campeona olímpica.

Eso sí, ambas muy lejos de Torri Huske que no sólo se alzó con el título de campeona del mundo, sino que por momentos pareció en disposición de amenazar el récord del mundo de la sueca Sarah Sjostrom -55.48- tras imponerse con un crono de 55.64 segundos.

Walsh no da opción en los 200 estilos

Todavía más incontestable fue el triunfo de la también estadounidense Alex Walsh en la final de los 200 estilos, en la que la norteamericana, que se impuso con un crono de 2:07.13 minutos, aventajó en casi un segundo y medio -1.44- a su más inmediata perseguidora, la australiana Kaylee McKeown.

Un resultado que hace cuestionar la decisión de la oceánica de renunciar a participar en la prueba de los 100 espalda, en la que McKeown es la vigente campeona olímpica y plusmarquista universal, para nadar la prueba corta de estilos.

De hecho, McKeown, que finalmente logró la medalla de plata, nunca pareció en disposición, ni tan siquiera en el tramo de espalda, de cuestionar el triunfo de Walsh que domino con claridad de principio a fin toda la prueba.

Completó el podio la joven estadounidense, de tan sólo 16 años, Leah Hiyes, que logró la medalla de bronce con un tiempo de 2:08.91, nuevo récord del mundo junior, en una final en la que la veterana húngara Katinka Hosszu, ganadora de los cuatro últimos mundiales, finalizó en séptima posición a más de 4 segundos de la ganadora.

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