Tegucigalpa – Escenas de dramatismo se viven la mañana de este jueves en la morgue capitalina cuando familiares de las víctimas del accidente aéreo ocurrido ayer en un sector de Gracias, Lempira, esperaban la entrega de sus cuerpos para ser llevados a sus lugares de origen, luego que se practicaran las respectivas autopsias.
 

El señor Javier Mondragón Hernández, hermano de Liliam Isabel Mondragón Hernández (52) y tío de Franco José Díaz Mondragón (19), fallecidos en el accidente aéreo, dijo que también era amigo de la doctora Doris Guillén de Polanco y del piloto Hamilton Orlando San Martín (29), quienes también perdieron la vida en el percance.

“Estamos claros, mi hermana entrega su vida en un momento interesante para ella, igual que mi sobrino y la doctora porque eran gente que estaban entregadas a la comunidad, ellos andaban tratando de ayudar a los más necesitados e inculcándoles a que conocieran de Dios”, expresó.

Indicó que luego de los actos de inauguración del aeródromo Celaque en Gracias Lempira, el piloto de la avioneta decidió dar un tour por el sector a fin de presenciar la ciudad desde el aire y desgraciadamente el vuelo fatal terminó con la vida de ellos, pero la voluntad de Dios se ha hecho.

Agregó que los familiares están a la espera de la entrega de los cuerpos para darles cristiana sepultura en su ciudad natal. “Los cuerpos están listos, sólo estamos esperando que por cuestiones de procedimiento, nosotros íbamos a traer las cajas especiales que se requieren para este tipo de situaciones, pero allá en Lempira no habían y estamos esperando que abran el lugar donde los venden para comprarlos y esperar que los impermeabilicen y nos los den herméticamente sellados porque las condiciones son bastante difíciles”, apuntó.

Por su parte, la tía del piloto Hamilton San Martín, dijo que su sobrino es originario de La Ceiba y tenía varios años de vivir con ella aquí en Tegucigalpa y un día anterior estuvo haciendo bromas con él y ahora desafortunadamente ya no está con su familia y amigos.

Relató que su sobrino no quería hacer ese viaje porque como que presentía que iba a hacer su último vuelo, pero con las disposiciones de Dios no se puede hacer nada.

Por su lado, el padre de Hamilton San Martín, relató que su hijo era una persona muy agradable, educado, inteligente y no era controversial y siempre le gustaba hacer sus cosas bien hechas, fue beisbolista y jugó softball cuando se vino a estudiar a Tegucigalpa en el equipo de la Fuerza Aérea.

Describió que la última vez que vio a su hijo con vida fue en la Semana Santa cuando llegó a su casa en La Ceiba desde donde realizó varios vuelos desde Tegucigalpa a Roatán, Roatán – San Pedro Sula, La Ceiba – Trujillo, y La Ceiba-Útila, como piloto privado que era.

Indicó que el cuerpo de su hijo será enterrado en La Ceiba luego que se los entreguen en la morgue capitalina después de llevar el féretro sellado porque los cuerpos quedaron calcinados, pero reconocibles.