Por Alberto García Marrder, desde Madrid.
Para Proceso Digital, La tribuna y El País de Honduras
Era inevitable que los dos estadounidenses más poderosos del mundo tuvieran los primeros roces de los muchos que vendrán en el futuro. No tienen nada en común y muchas diferencias.
El presidente Donald Trump, al enterarse, el 8 de mayo de 2025, que los cardenales habían elegido a Robert Francis Prevost de Chicago, como nuevo Papa, dijo que era un honor para Estados Unidos tener un Papa norteamericano. ¿Que pensara ahora de León XIV? ¿Sigue siendo un honor a pesar de las diferencias?
León XIV ha dicho que no quiere ser un Papa anti Trump. Pero no se ha mordido la lengua al criticar en los últimos meses sus políticas de inmigración, de hundimiento en el Caribe de lanchas de supuestos narcotraficantes y sus ataques (junto a Israel) de Irán.
Cuando el nuevo Papa pide un cese al fuego en Irán, Trump le responde que no es el momento de parar cuando se tiene al enemigo “arrastrándose”. Trump es un billonario, además de ser casi un “emperador” de una súper potencia.
Y este Papa es un humilde misionero durante más de 20 años en Chiclayo (Perú), donde tuvo que adoptar la nacionalidad peruana para ser obispo de esa ciudad del noroeste de Perú. Y habla español, supuesto.
Antes de trabajar en la curia del Vaticano y convertirse en cardenal. Años que aún siendo obispo y tras las comidas se lavaba sus propios platos.
Cuando se reúnan, Trump y León XIV –si es que se reúnen alguna vez- nadie guardará las formas.

El Papa tiene una invitación para visitar la Casa Blanca, pero primero va a España en junio. La invitación se la hicieron el vicepresidente de Estados Unidos, J. D. Vance y el Secretario de Estado, Marco Rubio, en una reciente entrevista en el Vaticano. (Ambos son católicos). Pero León XIV no tiene prisa por verse con Trump.
Pero si le envía mensajes duros. Este pasado domingo de Ramos, sin mencionar a Trump, dijo que la paz y la estabilidad, “no se construyen con amenazas mutuas, ni con armas que siembran destrucción, dolor y muerte” sino sólo mediante un diálogo razonable, auténtico y responsable “.
Y ante la posibilidad de, según informa “Vaticano News”, de una tragedia de enormes proporciones, el Papa hizo un llamamiento a las partes “para que asuman la responsabilidad de detener la espiral de violencia antes que se convierta en un abismo irreparable”.
Y el “Vía Crucis” del Viernes Santo ante el Capitolio de Roma, el Papa dijo que también hay algunos que creen que han recibido una autoridad sin límites y piensan que pueden usarla “ y abusar de ella a su antojo”. Habla de Trump?
“Toda autoridad deberá responder ante Dios por el propio modo de ejercer el poder recibido: el poder de comenzar una guerra o terminarla “, agregó el Papa, sin mencionar a Trump.
También León XIV, en una misa del Domingo de Ramos en el Vaticano, reprendió al Secretario de Defensa de EEUU (ahora oficialmente “Secretario de Guerra”), Pete Hegseth por invocar las Escrituras cristianas para justificar la guerra. “Dios rechaza las oraciones de los líderes que tienen las manos llenas de sangre”. No más claro, imposible.
Y Trump, con mensajes belicistas como siempre, amenazó a Irán de hacerlos volver a la “Edad de Piedra, donde deben de estar”, si no se rendían y cumplían con sus condiciones.
El contraste de estos dos norteamericanos es enorme.
Uno, en forma de humildad evangélica, limpiando los pies de 12 jóvenes en un Jueves Santo y el otro tratando de forzar una rendición a otro país, por superioridad militar.
Uno es el líder espiritual de 1,422 millones de católicos en el mundo, un 17 por ciento de la población y el otro tiene misiles y armas nucleares de destrucción.













