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Diálogo: la ONU cautelosa evita los traspiés de la OEA

Tegucigalpa – El anuncio de las Naciones Unidas de no entrar al diálogo pone cuesta arriba la realización de este proceso, dada la polarización del país y las acusaciones y contraacusaciones entre los principales actores del conflicto que lejos de tender puentes, hacen más espinoso el camino.

La ONU indica la necesidad de que se concreticen una serie de condicionantes que pasan por la restauración de la confianza y la credibilidad, además de la identificación entre los propios hondureños de un mediador por “aclamación”.

La ONU pide a los hondureños que se pongan de acuerdo qué quieren abordar en el diálogo, y en el caso de que quieran la participación de determinadas instancias regionales cuál sería el rol que desean juegue la OEA, la ONU y el Sistema de Integración Centroamericano (SICA) y otros actores regionales en todo este proceso. Es decir, delimitar funciones para no crear “múltiples lenguas y discursos”

En el momento que la Misión Exploratoria de la ONU se reunió con el presidente Juan Orlando Hernández

Una vez delimitado todo esto, los hondureños deben decidir “sobre el nombramiento de un mediador/facilitador, que sigue siendo un tema pendiente. La misión recomienda que el facilitador/mediador sea designado por aclamación por los convocantes del diálogo”.

En una nación polarizada, como reconoce la misión exploratoria en su informe, un mediador/facilitador por “aclamación” es poner una camisa de fuerza a sectores extremos. El Gobierno dijo que no convocará más porque ya lo hizo, pero esta anuente a un diálogo sin condiciones, en tanto la Alianza Opositora, respondió a la misión que agradece algunos de sus enfoques pero que no creen en la ONU ni en la OEA y que no se sentarán mientras las recomendaciones del mediador no sean vinculantes. ¿Por dónde saldrá la “aclamación”, entonces?

Para analistas locales, el informe de la Misión Exploratoria no fue una sorpresa, ya esperaban algo al respecto pues en las reuniones sostenidas con los expertos de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) se deducía su preocupación por el nivel de confrontación y descrédito mutuo encontrado.

Otros, al contrario, esperaban que la Misión sugiriera una nueva visita exploratoria, confiaban que los niveles de tensión se distendieran tras la partida de la primera visita, pero las acusaciones mutuas arreciaron alrededor de las maras y los narcotraficantes.

Crisis de larga data

De ahí que el informe de la ONU señale con precisión que los niveles de polarización obedecen entre otros factores, a que el país está inmerso en una crisis del sistema político, “que no es transitoria sino más bien de larga data. La reconciliación sigue siendo un tema pendiente en Honduras y existe una aguda polarización de la sociedad que se refleja en las redes sociales a través de campañas de descalificación y odio”, aseveran.

La crisis política post electoral elevó estos niveles de tensión y ahora el país enfrenta serios desafíos en materia de derechos humanos y “la tendencia a militarizar la seguridad pública son factores de gran preocupación que contribuyen significativamente a los niveles existentes de desconfianza”, acota el informe de la misión exploratoria.

De manera precisa es la falta de confianza y credibilidad lo que a juicio de los expertos de la ONU mina por ahora toda posibilidad de diálogo, especialmente entre la elite política, los políticos, los partidos políticos y las instituciones del Estado, “especialmente los órganos vinculados a las elecciones: Tribunal Supremo Electoral y Registro Nacional de las Personas y el Poder Judicial”, acotan.

Julieta CastellanosLa ex rectora de la UNAH, Julieta Castellanos, es del criterio que la misión de la ONU ha sido cautelosa al analizar el entorno y manda el desafío a los hondureños de encontrarse para identificar los puntos en común que pueden servir de base al diálogo.

En iguales términos se expresa Jorge Yllescas, del llamado grupo de los convocantes, al considerar que frente a este escenario toca a los hondureños dar muestras reales de cumplir las principales recomendaciones para que la ONU entre al diálogo en el corto plazo bajo la figura de la mediación. La clase política debe empezar a reencontrarse, apuntó.

Ese reencuentro, según el informe de la ONU, pasa por retomar viejas acciones vinculadas a los pactos que han suscrito los partidos políticos en torno a reformas políticas electorales y de modernización del Estado. Citan así la necesidad de retomar los acuerdos suscritos en el 2001, las recomendaciones de la Comisión de la Verdad y Reconciliación tras la crisis política de 2009 y otra serie de recomendaciones hechas al país para que este tipos de eventos no se repitan.

Reto a las OSC

Tanto así que piden a las organizaciones de sociedad civil hacer también su parte: crear sinergias y ampliarse para incluir otras voces de la sociedad civil con el objetivo de, eventualmente, crear un único mecanismo de convocatoria.

Uno de los aportes que la ONU apunta es la creación de una comisión de investigación independiente, sobre el período poselectoral y denuncias de violaciones de derechos humanos. “El fomento de la confianza también requeriría que las conclusiones de dicha comisión conduzcan a investigaciones penales por violaciones graves, tales como los homicidios”.

Reunión entre el gobierno de Honduras y la Misión Exploratoria de ONU hace unos días. (Foto/archivo)

Las cifras sobre las muertes producto de la crisis políticas post elecciones, varía entre 22 y 33 personas, y el Alto Comisionado de los Derechos Humanos prepara un informe al respecto que puede ser punta de lanza para la investigación y conformación de esa investigación que deberá contar con expertos de la comunidad de derechos humanos y representantes gubernamentales pertinentes, todos con experiencia investigativa eficaz.

Se suma a sus recomendaciones la importancia que el sistema de justicia hondureño demuestre avances en la investigación de los casos de corrupción y violaciones a los derechos humanos.

Todas esas condicionantes propuestas en el informe de la misión exploratoria alejan las posibilidades de que la ONU entre a apoyar el diálogo nacional, pues su lectura del país les indica que las condiciones no están dadas y tras los traspiés de la Organización de Estados Americanos (OEA) en el país, Naciones Unidas no querrá quemar cartas para quedar en el descrédito y sin ser una opción de salida y solución a la crisis.

Parte de este gran acuerdo nacional debe ser el tema de orden político.

Confianza y credibilidad, puntos claves

Por eso pide a los hondureños que para restaurar la credibilidad de los ciudadanos en el diálogo y el “espacio democrático”, se implemente un proyecto piloto de consultas locales en los municipios altamente afectados por la violencia postelectoral.

“Ese proyecto piloto podría usar una metodología de foros públicos abiertos, con reglas básicas claras, para crear un canal independiente a través del cual los ciudadanos puedan expresar sus preocupaciones y posibles soluciones y asegurar que, en el futuro diseño de un proceso de diálogo más amplio, se tengan suficientes insumos de las áreas rurales del país”.

Naciones Unidas, asegura, está dispuesta a apoyar un eventual diálogo en Honduras, siempre que exista “voluntad real” de los hondureños de sentarse a una mesa de diálogo, aunque, sus apuntes marcan que ha tomado una distancia abismal. Su lectura del país que la ha llevado a poner condiciones lejanas como la búsqueda de un mediador “por aclamación”. El diálogo parece irá para largo.

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