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COVID-19: El mundo dividido entre los vacunados y los que no lo estamos aún

Washington, (EEUU) – (Especial para “Proceso Digital”- Por Alberto García Marrder).

La pandemia del coronavirus ha creado dos mundos: entre aquellos que han sido ya vacunados y los que aún no, ni sabemos cuándo tendremos la dichosa vacuna. Si sabemos que no debemos saltarnos la cola.

Felicidades al primer grupo, salvo a los “enchufados”, como las 3,000 vacunas distribuidas entre miembros y amiguetes del gobierno argentino, incluyendo a periodistas “leales” y no entre personas vulnerables como personal sanitario.

Y a mi grupo, paciencia. Pero que no se note que tenemos prisa. Pero en realidad, si la tenemos. Vivo en la primera potencia del mundo y escasean las vacunas.

Ante todo, una advertencia: Las tres vacunas que se están utilizando aquí (Moderna, Pfizer-BioNTech y Johnson and Johnson) solo han sido aprobadas por la “Food Drug Administration” (FDA) de forma “experimental” y aún no definitiva. Este es un proceso que requiere 12 años de investigaciones y pruebas.

Estados Unidos acaba de cruzar la cruel frontera del medio millón de muertos por el COVID-19, cifra no alcanzada aún por otro país en el mundo. Y otro récord: los 28 millones contagiados, incluyendo a un miembro de mi familia, ya recuperado.

Y apenas llevan vacunados al 7.5 por ciento de la población de 326 millones de habitantes.

La cifra de 500,000 es de escándalo e impresiona.

Supera la cifra total combinada de los americanos muertos en combate en la Segunda Guerra Mundial (405,000), en la de Vietnam (58,000) y en la de Corea (35,000).

Cementerio Nacional de Arlington (Virginia), donde están enterrados los caídos en las pasadas guerras de Estados Unidos, desde la Guerra Civil (1861-1865). (Foto Pete Marovich- EPA-EFE).

Representa un 20 por ciento de los 2,5 millones de muertos en todo el mundo hasta ahora.

Para darnos una idea de la comparación con esos 500,000 de muertos, esa espantosa cifra es superior a la población de Atlanta, (Georgia) de 420,000, de Miami (Florida) de 396,000 y de Nueva Orleans (Luisiana) de 390.000.

¿Por qué Estados Unidos tiene esas cifras de miedo? Hay varios motivos, pero tal vez el más importante es que el anterior gobierno, el del presidente Donald Trump, no supo valorar a tiempo la peligrosidad de la pandemia y, al contrario, trató de quitarle importancia. Y nunca hubo un plan sólido para combatirlo.

Un ejemplo: En febrero del año pasado, Trump le reveló al periodista Bob Woodward, del diario “The Washington Post”, quien estaba trabajando en su nuevo libro “Rage”, que sabía entonces del peligro de la pandemia, pero que trató de quitarle importancia, “para no crear pánico”.

Ese mismo mes, el 27 de febrero de 2020, Trump dijo a los periodistas en la Casa Blanca: “Es como una gripe, todo está bajo control”. A pesar de que un mes antes, el 28 de enero, su asesor de Seguridad, Robert O. Brien, le había advertido: “Este virus será el mayor peligro de seguridad que tendrá su presidencia”, según el libro de Woodward.

El libro «Rage» de Bob Woodward y la foto del ex presidente Donald Trump.(Foto Wikimedia).

El caso de Chile es sobresaliente y hay que mencionarlo. Podría ser que a finales del primer semestre de este año, sea el primer país de América Latina en tener vacunada a toda su población de 19 millones de habitantes.

Todo gracias a que el gobierno chileno supo hacer contratos a tiempo con China para la vacuna Sinovac y por centralizar toda la campaña de vacunación desde el Ministerio de Salud en Santiago, por encima de los gobiernos regionales.

Actualmente, se han vacunado ya unos 3.1 millones de chilenos, que equivale a un 17 por ciento de la población. El gobierno de Sebastián Piñera está en conversaciones para adquirir otra vacuna, la rusa Sputnik V.

Un cargamento de la vacuna rusa Sputnik V, llega al aeropuerto de Buenos Aires.

Argentina (44.5 millones) y México (126 millones), en comparación, apenas llevan vacunadas a un 1 por ciento de sus poblaciones. Y España, ha alcanzado solo un 5 por ciento de su población de 47 millones, pero espera tener una inmunidad total antes que termine el año. Meta muy difícil de alcanzar.

En Israel y la Unión Europea, ya se habla que antes que termine el año, puede que se exija un “pasaporte verde”, donde se certifique que esa persona ha sido vacunada contra el COVID-19 y no puede contagiar.

Y ya lo máximo es la vacunación politizada: Los que se vacunan según su ideología. Si son de izquierdas, solo con la vacuna rusa o la china. Y si son conservadores, solo con la americana o británica.

Lo novedoso ahora es la diplomacia relacionada con la vacuna. Y lo están haciendo muy bien China y Rusia, ofreciendo sus vacunas respectivas a países del Tercer Mundo. Y hasta la India, que solo produce vacunas genéricas (las más baratas), con sus países vecinos.

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