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Comenzar Año nuevo con fortaleza y esperanza, pide cardenal Rodríguez

Tegucigalpa – El cardenal Óscar Andrés Rodríguez, pidió a los hondureños en la eucaristía de fin de año celebrada en la Basílica Menor de Suyapa, comenzar el nuevo año con empuje, energía, fortaleza y esperanza.

– Destacó que el sacramento de la reconciliación es la mejor manera de comenzar un año nuevo.

– No nos debemos dejar seducir por falsos dioses, por falsas doctrinas, tenemos que permanecer fieles al Señor en actitud de vigilancia, demandó.

Hoy es el último día del año, hoy es el momento para traer a nuestra oración dos actitudes nacidas de nuestro corazón, por un lado, el agradecimiento por el tiempo vivido, por el otro, el deseo de crecer y mejorar nuestra vida en el nuevo tiempo que se nos regala.

No ver sólo lo negativo

Añadió que es inevitable al finalizar un año hacer balance de lo que hemos vivido y elaborar una lista de aquello que se puede mejorar para el próximo.

Siguiendo esa tradición tan bella de nuestra arquidiócesis hoy hemos comenzado estas 40 horas de adoración al Santísimo Sacramento que, por las medidas de bioseguridad, no se ha podido celebrar en la Iglesia Catedral, pero en todas las parroquias se han hecho horas santas y se seguirán haciendo mañana porque queremos finalizar un año orando y empezar un nuevo año orando, refirió el prelado.

Acotó que, al realizar este ejercicio de reflexión y revisión del año, pidió a los fieles no caer en la tentación de ver sólo lo negativo, dejarnos llevar por la tristeza y el desconsuelo de lo que ha pasado a través de esta terrible pandemia.

“Tantas personas queridas, conocidas, amigas de nuestras familias que han sucumbido ante esta pandemia”, señaló el cardenal Rodríguez, quien agregó que todavía esta mañana un médico en San Pedro Sula falleció, pero señaló que hay un refrán español que dice: “agua pasada no mueve molino”, lo negativo no nos debe impedir ese legítimo deseo de seguir adelante, de caminar para adelante, por eso hay que hacer una revisión y un balance del año 2020 en clave positiva y lo primero que tenemos que hacer es una actitud de agradecimiento, pidió el jerarca católico a los hondureños.

Agradecer a Dios lo que hemos vivido, lo bueno y lo menos bueno, lo esperado y lo inesperado, el gozo y el dolor porque como dice San Pablo en su Carta a los Romanos, “para los que aman a Dios todo coopera para el bien aún las cruces que nos pueden tocar llevar. Dios nos ha acompañado en todos los momentos de este año que estamos terminando, en los momentos dulces y en los momentos amargos y ha estado a nuestro lado”, enfatizó.

Acotó que el tiempo es un regalo de Dios y Él nos ha regalado un año más de vida, por eso damos gracias al Señor.

No dejarse seducir por falsos dioses

“En segundo lugar queremos ofrecerle al Señor este año nuevo que comienza no haciéndonos una lista ambiciosa y larga de objetivas, tanta gente dice en este año nuevo yo quiero dejar de fumar, yo quiero comer menos, yo quiero hacer ejercicio, etc., no simplemente tratar de entrar en sintonía con Dios a través de la oración, que Él nos haga la lista, que Él nos diga que le gustaría que hiciésemos en año nuevo; dejémonos iluminar por el Espíritu Santo, preguntémosle qué quiere de nosotros, qué podemos hacer para tomar en serio el camino de la vocación cristiana que es el camino de santidad, preguntémosle al Señor qué es lo que Él quiere para que nos ayude a crecer en la dirección que Él sueña para vivir un año de gracia del Señor”, apuntó.

Un 2021 lleno de su presencia y cómo, siguiendo aquella palabra sabia que nos dijo San Juan XXIII: “el cristiano es alguien que vive con los pies en la tierra, pero con la mirada en el cielo”. Aquél que actúa como si todo dependiera de uno mismo y solo de uno mismo, pero sabiendo que todo depende de Dios y solo de Dios, trabajamos con Dios, construimos con Él.

Está con nosotros y no nos debemos dejar seducir por falsos dioses, por falsas doctrinas, tenemos que permanecer fieles al Señor en actitud de vigilancia, y por otro lado, el evangelio nos recuerda que la palabra es vida y es luz, y la vida auténtica no se haya en el ser humano mismo sino en el autor de la vida, dueño de la historia y del tiempo y la palabra se hizo carne.

“Hoy en el último día del año se pueden mezclar en nosotros muchos sentimientos diversos hasta contradictorios, es como si una muestra de los diferentes momentos vividos, aquellos que hubiésemos querido vivir, se hiciesen presentes en nuestra memoria; por eso, el evangelio de hoy nos ayuda a poder comenzar el nuevo año con empuje, con energía, con fortaleza, con esperanza”, recalcó el líder religioso.

Sacramento de la reconciliación

Añadió que a la hora de hacer el balance del año hay que tener presente que cada día que hemos vivido, es un don recibido, por eso agradezcamos cada minuto del año, pero el don de la vida no es completo, estamos necesitados, por eso el evangelio nos da una palabra clave “recibir”.

Recibir quiere decir abrir las puertas de nuestra vida, dejar que entre en nuestras vidas, en nuestros proyectos, en nuestras familias, en aquellos actos que llenan nuestras jornadas .

Destacó que algo muy bello que se está experimentando en la basílica es cómo tantas personas reciben el sacramento de la reconciliación que es la mejor manera de comenzar un año nuevo en gracia de Dios.

El anticristo presente en nuestra cultura

Indicó que la primera lectura ha hablado del anticristo y la literatura, la cinematografía, las novelas, han hecho un mito de ese famoso anticristo, y hace unos años, hasta pasó por aquí un señor trastornado que decía que él era el anticristo y lo peor es que tenía seguidores porque cuando no está el verdadero Dios, el Señor Jesús en nuestro corazón, cualquier disparate tendrá seguidores.

El anticristo es el pecado, el anticristo es el mal, el anticristo es el odio, el rencor, la venganza, el deseo de matar a un prójimo y el anticristo está presente en nuestra cultura y es lo contrario de los mandamientos de la Ley de Dios. “No estemos creyendo en leyendas, en tonterías y en mitos, todo está muy claro lo dice el apóstol San Juan, por eso hasta qué punto hemos recibido a Dios y le hemos permitido entrar en nosotros”, reiteró el purpurado.

Lamentó que falta mucho para que Dios entre en nuestra cultura. “Dios no es un objeto de adorno, Dios es una persona que se encarnó, se hizo uno de nosotros para salvarnos, es el único que nos puede salvar, no estemos creyendo en aquellos que usurpan el nombre para sus propios intereses”, acotó.

Refirió que al igual que en el tiempo de los romanos, se sigue persiguiendo los cristianos con otro tipo de pretextos, pero la situación continúa, muchos anticristos siguen apareciendo y “qué triste lo que dice San Juan, estaban con nosotros, pero no eran de los nuestros, si hubiesen sido de los nuestros, no se hubiesen ido por otros caminos.

(om)

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