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Ciudad de México, una mujer renacida en la prosa de Pedro Ángel Palou

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Ciudad de México – Para el escritor Pedro Ángel Palou la Ciudad de México es como una mujer con un reflejo casi animal para renacer de sus cenizas, idea acerca de la cual gira «México», su novela, recién publicada.

«Es una mujer que ha vivido muchas vidas, ha muerto y renacido con los terremotos, con la destrucción del mundo prehispánico, con la Revolución Mexicana y otras muchas veces. Es una mujer parecida al ave Fénix», aseguró el autor este domingo en entrevista a Efe.

La obra abarca la historia épica de la Ciudad de México desde la caída de Tenochtitlan hasta el sismo de 1985 y aunque se detiene en las tragedias, no pinta la urbe desde el victimismo, sino como una madre cuyos hijos suelen unirse en la desgracia.

«Esa es una de las maravillas de la Ciudad de México; en sus peores momentos ha sacado lo mejor de sus hijos e hijas, en el terremoto de 1985, el de 2017, en los desastres. Pensemos que en la primera inundación quedó anegada cinco años. En el libro cuento algunos crímenes, pero no me enfoco en la parte criminal», acepta.

«México», publicada por la editorial Planeta, cuenta los hechos a partir de cuatro familias que lo han vivido todo: los Cuautle, los Santoveña, los Landero y los Sefamí, cuyos integrantes son protagonistas de historias humanas.

«La ambición es contar 500 años de la historia de México con cuatro sagas familiares. Los Sefamí llegan en el Porfirismo, pero las otras son protagonistas prácticamente en los 500 años de la ciudad», agrega.

AIRES DE NOVELA TOTAL

«México» está escrita con aires de novela total. A partir de las cuatro sagas, Palou (Puebla, 1966) recrea cinco siglos. Leerlo, además del placer de la lectura es como un cursillo de historia desde los detalles.

El lector siente a los hijos de Hernán Cortés, vive la inundación de 1629, sismos y pandemias. Además se adentra en el México de la inquisición, convive con la personalidad del autoritario Antonio López de Santa Anna y asiste a sucesos de la Revolución.

Un diálogo entre Francisco I. Madero y Emiliano Zapata traslada a quien lee a los inicios del siglo XX y después el asesinato del presidente Álvaro Obregón es contado hasta con la música del restaurante «La bombilla», donde lo masacraron, años antes de la expropiación petrolera de Lázaro Cárdenas.

«Esa libertad brutal de la ficción me divirtió mucho y creo que al lector le favorece porque va a entrar a esa novela histórica con más desparpajo que por ejemplo con un «Zapata» o con un «Pobre Patria mía», mi novela de Porfirio Díaz», opina Palou, al referirse a dos de sus libros.

Un libro tan ambicioso debía tener una gran variedad de personajes. Hay jóvenes, viejos, científicos y un albañil que aprecia el valor de las piedras, y compra libros para enterarse de su pasado y el de la ciudad, sin saber que su bisabuelo fue un tlacuilo y dibujó el códice que es una especie de leiv motiv que recorre la novela.

«Necesitaba una criada, afrodescendiente de Sigüenza y Góngora y me interesó regresar en el siglo XX al tema judío que toco en la colonia, incluso con un caso real de la inquisición, el del esclavo que se hace pasar por judaizante para que lo juzguen y en las mazmorras poder comer, libre de los malos tratos de su amo», revela.

MUJERES REBELDES

La nueva novela de Palou muestra que en México hubo mujeres rebeldes desde hace mucho tiempo. Por citar un ejemplo, el personaje Luisa Santoveña es de mucho carácter y lleva una relación libre de amor desde la honestidad en los años en los que eso era mal visto.

«Era fundamental contar sobre estas mujeres. Una mujer liberal en el siglo XX que terminará teniendo estas relaciones con un exiliado español; hay muchos personajes femeninos que cuentan una historia paralela de la ciudad porque se atrevieron a cambiar sus vidas; Luisa Santoveña me fascina», reconoce el autor.

La homosexualidad, tratada con humanismo, es otra de las muchas aristas de un libro lleno de imágenes del pasado que sirve para asumir el presente.

Con un historial como chef, Palou hace un recorrido gastronómico de la ciudad y la retrata también desde sus olores y sabores.

«La Ciudad de México ha vivido en el futuro. En ella hay más libertades y derechos civiles que en otras ciudades aparentemente más modernas de América o Europa. Esta novela todo el tiempo está diciendo, el presente es tan interesante como el pasado pero ninguno de ellos tiene un peso específico distinto», concluye. JP

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