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¿Cierre de año espiritual o comercial? Usted puede decidir

Tegucigalpa – Estamos a horas de celebrar uno de los días más importantes del año, el día de fin de año, tan festejado como la Navidad, ¿pero qué es lo que celebramos, estamos seguros de no haber perdido el verdadero sentido de la Navidad y la fiesta de fin de año?, hoy día hay quienes afirman que este año con todo lo vivido por la pandemia del COVID-19, sumado la devastación por las tormentas Eta e Iota, no hay nada que celebrar o que la tradición de este 2020 se ha arruinado.

Es innegable que 2020 ha sido un año difícil lleno de adversidad en el mundo entero y más en Honduras, porque el país, además de enfrentar el COVID-19, lucha por una reconstrucción después de los fenómenos naturales, sin embargo, ver la Navidad o el cierre del año desde lo material, o desde circunstancias adversas es no conocer o haber olvidado lo que realmente se celebra.

Navidad viene de la palabra Natividad, que significa nacimiento, pero no cualquier nacimiento sino el del Hijo de Dios, que se ha hecho hombre para salvarnos, nos recuerdan representantes tanto de la iglesia Católica como Evangélica.

El papa Francisco, en un importante mensaje dijo “busquemos sacar también el bien de la difícil situación que nos está imponiendo la pandemia. Mayor sobriedad, atención discreta y respetuosa a los vecinos que puedan pasar por necesidad y algún momento de oración en familia, con sencillez. Estas tres cosas nos ayudarán mucho”.

“Contemplar en silencio la primera Navidad, dejarse sorprender y vivir la esperanza, son claves que pueden servir para vivir con fuerza y fe este tiempo, a pesar de las dificultades”, remarcó el pontífice.

Mientras el cierre del año representa un tiempo de reflexión para revisar lo vivido, lo que como personas hemos logrado o no y planificar las metas del 2021, más allá de la simple y tradicional lista, se trata de trabajar en los propósitos de vida que luego de la experiencia de este año, marcado por la pandemia, los huracanes y la devastación,  representan un desafío que hace poner en perspectiva lo importante, subrayan los guías espirituales y los expertos psicólogos y sociólogos consultados.

Mantener la esperanza y ver hacia el futuro

El padre Ovidio Rodríguez

El párroco de la Iglesia Divino Niño, padre Ovidio Rodríguez, manifestó que la Navidad sigue siendo sagrada, como sagrada es la vida de cada ser humano.

El párroco invita a celebrar la Navidad en la intimidad del hogar porque “la luz de Belén no se pierde, la luz de la fe que nos lleva a doblar rodillas frente al Emmanuel, para estar de pie ante los desafíos que tenemos con el COVID-19, y las pos tormentas, de repente no tendrá aquel banquete porque habrá ausencias por los que murieron por el COVID u otras patologías, pero celebrar la Navidad es celebrar la esperanza de que no estamos solos”.

El padre Ovidio, anota que pese a todas las dificultades hay que ver hacia el futuro “no podemos vivir en un duelo permanente, porque vivir de la nostalgia oscurece el presente y destruye el futuro, tenemos que desvincularnos del pasado”.

Para el padre Antonio ( Tony) Salinas, se trata de “un cierre de año y una Navidad diferente porque el COVID-19, y  las inundaciones, principalmente  en la costa norte por los huracanes, evidencian que la vida nos ha cambiado, pero nos debe cambiar para mejor, no para peor, asociar a las malas situaciones de la vida, nuestro negativismo, nuestro derrotismo, o nuestro fatalismo, no sería prudente bien reza un refrán que nos dice -al mal tiempo una buena cara- durante esta crisis del COVID debe ser  un volver a lo esencial”.

En los centros comerciales (malls) y mercados no cabe la gente, aun en tiempo de pandemia.

A renglón seguido el padre Tony, recuerda que  “hay un texto en la Biblia que dice que Dios es el alfarero y nosotros somos su arcilla, el barro, Dios nos quiere moldear nuevamente con una situación de crisis humanitaria universal para todo el planeta, para que volvamos a vivir lo esencial, tal vez nos habíamos acostumbrado al materialismo, el sensualismo, a la vida sin valores espirituales, Dios al modelarnos nos quiere de nuevo orientar hacia el bien mayor que es la fe, la esperanza, la solidaridad; como situación que responde al amor que hay en el corazón de todos”.

Añadió que tanto la Navidad como el fin del año, son una gran oportunidad para ser solidarios y salir al encuentro de quienes ahora sufren porque viven el luto, la desgracia y la fatalidad, porque lo esencial de la época del nacimiento de Jesús, es la fe, la vida en familia y regalarnos a nosotros mismos la cercanía a Dios, la palabra oportuna y los gestos que hablan más que las palabras.

En sintonía con representantes de la iglesia Católica, el ex presidente de la Confraternidad Evangélica de Honduras (CEH), pastor Alberto Solórzano, anota que “es indudable que hemos vivido un año con situaciones inesperadas que han traído consigo mucho temor e incertidumbre, sin embargo, esto ha sido también una oportunidad para darnos cuenta de lo frágil que somos y que no toda realización está en lo material”.

¿Fiesta espiritual o comercial?

Es de suma importancia saber distinguir entre una Navidad y fin de año comercial y una Navidad y cierre de año espiritual, con el pasar del tiempo el verdadero sentido de la celebración se ha distorsionado y muchos no recuerdan al cumpleañero y ven las celebraciones como la época para estrenar, comprar regalos, acudir a fiestas y otros se sumergen en el consumismo de bebidas alcohólicas si esto falta la celebración se vuelve triste. 

Sugieren no dejarse atrapar por el mercadeo que por semanas bombardea con anuncios que incitan a comprar más

“yo creo que hay que tener sumo cuidado y vivir una realidad, lo que celebramos es a Jesús, no a nosotros” dijo el pastor Oswaldo Canales.

Por su parte, expertos en psicología indican que todos los momentos y en todas las épocas del año es bueno y necesario plantearse cómo se está viviendo y qué sentido se le da a cada cosa, y la época de Navidad y fin de año siempre puede ser un momento propicio para reflexionar y hacer preguntas claves y cambiar todo aquello que aleja a las personas de lo verdaderamente importante.

Sugieren no dejarse atrapar por el mercadeo que por semanas bombardea con anuncios que incitan a comprar más, y en los centros comerciales (malls) y supermercados no cabe la gente, aun en tiempo de pandemia como se ha visto este año.

Según los especialistas, el descuidar el verdadero sentido de las fiestas de fin de año y convertirlas en algo comercial agobia y provoca mucho estrés y hasta frustración.

 Una actitud positiva y realista en Navidad

El mejor regalo que se puede hacer en la temporada es solidaridad con los demás

También se recomienda que los padres puedan transmitir a sus hijos que es tiempo de compartir con lo que se tenga, pero para ello no es necesario incurrir en gastos en regalos costosos sino más bien pequeños detalles, y enseñarles a ser solidarios y compartir con los que menos tienen y será con esos actos que los pequeños descubrirán el verdadero sentido de la Navidad.

En tiempos difíciles como los que se están viviendo por la pandemia y otros eventos el mejor regalo que se puede hacer en la temporada es solidaridad con los demás iniciando con nuestros familiares, los amigos, los más necesitados.

Además, los entrevistados coinciden en un mensaje que es el llamado a la prudencia en esta Navidad, pues debido al incremento de casos de COVID que ya mantiene las salas de cuidados intensivos al límite, hay que  reforzar las medidas de bioseguridad y aunque el deseo sea abrazar a los seres queridos, habrá que guardar la distancia social, e implementar otros detalles con los que se pueda manifestar afecto, para ello la tecnología es lo más apropiado, cuidarse y cuidar a los demás también es quererse uno mismo y a sus seres apreciados.(PD)

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