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Cepal y Unicef instan a los países de la región a superar elevada pobreza infantil indígena

Tegucigalpa – Invertir en la superación de la pobreza infantil indígena constituye una obligación estatal básica para implementar los derechos de todos los niños, niñas y adolescentes, para garantizar la supervivencia de los pueblos y su aporte al porvenir de la región, demandaron este miércoles, la Comisión Económica para América Latina (Cepal) y el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) en el Boletín Desafíos N°14.
 

– Pese a los avances registrados en algunos países, nueve de cada 10 niños indígenas sufren algún tipo de privación en la región.

“No es posible entender la pobreza de la niñez indígena sin considerar el empobrecimiento sistemático al que han sido sometidos sus pueblos. Por lo tanto, toda política pública dirigida a superar la pobreza infantil indígena tendrá que considerar de manera sinérgica la situación de dichos pueblos”, señala el artículo central de la nueva edición de esta publicación conjunta dedicada a la infancia y adolescencia de la región.

El artículo titulado “El derecho al bienestar para la infancia indígena: situación y avances en América Latina” fue preparado por Fabiana Del Popolo, experta del Celade-División de Población de la Cepal.

Según los datos extraídos de los censos de la década de 2000, en América Latina 88% de los indígenas menores de 18 años sufren algún tipo de privación, frente a 63% de la población general del mismo grupo etario.

Esa situación expresa una violación a los derechos de los niños y niñas a la supervivencia y el desarrollo e implica un alto costo para la sociedad en términos de capacidades humanas e inclusión social, según el documento.

Privación severa

De acuerdo con el boletín elaborado por ambos organismos, los niños y niñas indígenas de la región sufren una privación severa de acceso a la educación, el agua potable y la vivienda tres veces mayor que el resto de los niños de su edad.

Cerca de 6,3% de los niños y niñas indígenas de 7 a 18 años, ven gravemente vulnerado su derecho a la educación, ya que no han accedido a la misma formalmente o la han abandonado sin aprobar ningún año de estudio. En el caso de la niñez no indígena esta situación alcanza solo a 1.9%. Por esta razón, se recomienda fortalecer la educación intercultural bilingüe.

Asimismo, 65% de la infancia indígena sufre privación severa de vivienda y 19% privación moderada. En materia de acceso al agua potable, los resultados también son desalentadores: 30.5% de los niños y niñas indígenas no tienen acceso a ella y 51.8% sufre privación severa de saneamiento.

“Estas inequidades están estrechamente ligadas a las desigualdades territoriales. Los pueblos indígenas se asientan en mayor proporción en zonas rurales, donde el acceso a servicios básicos y la oferta de bienes y servicios del Estado es más deficiente”, explica el artículo.

También se reconocen algunos avances recientes. En Ecuador, México y Panamá, países que levantaron censos en el año 2010, la privación en educación cayó entre un tercio y la mitad en comparación con las cifras observadas en 2000.

Los resultados referidos a la vivienda y al agua son menos favorables en esta última ronda de censos. Las carencias que afectan a los niños y niñas indígenas en estos ámbitos disminuyeron en los últimos 10 años en Ecuador, México y Panamá, pero fue mayor el descenso en la niñez no indígena, por lo tanto, la desigualdad se ha incrementado, establece la publicación.

El documento puntualiza la descripción de una experiencia de uso de las tecnologías de la información y de las comunicaciones (TIC) en un programa de educación intercultural bilingüe en México.

El Boletín Desafíos es una publicación conjunta de Cepal y Unicef que registra el avance en el cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo del Milenio referidos a la infancia y adolescencia en la región.

Preocupante situación en Honduras

Según un informe del Unicef, la situación de pobreza generalizada de los hogares hondureños se refleja en la familia: datos desagregados del diagnóstico de la estrategia de reducción de la pobreza estiman que el 66% de la niñez entre 0 a 14 años se encuentra bajo la línea de pobreza, justamente en el período de mayor vulnerabilidad en términos de crecimiento y desarrollo integral.

En Honduras del total de la población estimada en aproximadamente ocho millones de habitantes, más de 1.5 millones son indígenas, que representan el 20% del total poblacional, siendo los indígenas el segmento más pobre del país, contrario a lo que indican las cifras del país.

A nivel de todo el país conviven nueve pueblos indígenas y negro: lenca, misquito, tolupán, chortí, pech, Tawahka, Nahoas o Nahuas, isleños y garífuna. A diferencia de los últimos, todos son autóctonos o indígenas.

Aún cuando las estadísticas de ingresos por pueblo indígena son escasas, los mapas de pobreza muestran claramente que los pueblos indígenas están en regiones de alta pobreza. La totalidad de esa población está por debajo de la línea de pobreza, con un 60% de población pobre y un 40% en condiciones de extrema pobreza.

La exclusión de los pueblos indígenas del sistema educativo, se manifiesta en los altos índices de analfabetismo y en el bajo número promedio de años de estudio alcanzado, sobre todo en los niveles de educación media y superior.

En Honduras, los indicadores de educación y analfabetismo para esos pueblos son alarmantes: sólo el 34% de los alumnos terminaron la primaria en 1990; la escolaridad promedio era de cuatro años y el analfabetismo se mantiene alrededor del 28%.

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