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Católicos hondureños participan en misa del Miércoles de Ceniza

Tegucigalpa – Millares de feligreses católicos hondureños participan hoy en las diferentes parroquias en la celebración litúrgica del Miércoles de Ceniza cuando se marca el inicio de la cuaresma.

“Polvo eres y el polvo te convertirás”. “Conviértete y cree en el evangelio”, son las frases, pronunciadas por sacerdotes mientras dibujan con ceniza la señal de la cruz en la frente de los feligreses, representan todo el Miércoles de Ceniza.

Se trata del inicio de la cuaresma que representan los 40 días en los que los católicos se preparan para la pasión, muerte y resurrección de Jesús.

Las cenizas, resultado de la quema de las palmas del Domingo de Ramos del año anterior, se imponen sobre los católicos como un recordatorio de que la vida terrenal es temporal, explicó el sacerdote Ovidio Rodríguez.

“La imposición de las cenizas nos recuerda que nuestra vida en la tierra es pasajera y que nuestra vida definitiva se encuentre en el cielo”, recordó el prelado.

Este miércoles en la iglesia catedral San Miguel Arcángel de esta capital, así como en las diferentes parroquias católicas se encontraban colmadas de feligreses que tradicionalmente participan con mucha fe y fervor religioso en la misa que marca el inicio de la cuaresma.

Rodríguez indicó que en las iglesias históricas ortodoxa, anglicana y episcopal, se inicia la cuaresma que desemboca en un paso salvador de Dios como sucedió con el diluvio que termina con una alianza a través del arcoíris, no mandaré más diluvios a la tierra.

Refirió también la cuarentena en el Monte Sinaí donde Moisés ora con el pueblo y al final entrega los 10 mandamientos y el pueblo de Israel va a vagar por 40 años por el desierto y después entra a la tierra prometida y lo mismo ocurrió con Jesucristo que oró 40 días y 40 noches, ayunó y comenzó a predicar el evangelio.

En ese sentido, este día se empieza ese itinerario hacia la Pascua con la asignación de la ceniza que tiene tres sentidos, que somos peregrinos, pequeños y penitentes o pecadores y con esos sentidos nos queremos acercar al trono de la gracia para buscar la misericordia de un Dios que no se cansa de perdonar, acotó.

Rodríguez señaló que no cabe duda que el drama de Caín se sigue prolongando y ese escenario de violencia y corrupción que vive el país y detrás hay una cruz que lleva el pueblo hondureño, la cruz de la pobreza, la cruz de la enfermedad, del analfabetismo, de falta de oportunidades y se expresa en la violencia porque en el fondo hay un vacío en el ser humano.

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