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Cardenal Rodríguez llama a políticos a no caer en la tentación de la ambición de poder

Tegucigalpa – El cardenal Óscar Andrés Rodríguez, llamó este domingo a los políticos durante la homilía celebrada en la catedral San Miguel Arcángel de Tegucigalpa, a resistir de la tentación de la ambición del poder.

-“Estamos viviendo campañas políticas simplemente para unas elecciones primarias y ya pareciera que vamos a elegir mañana al presidente”, cuestionó.

En la homilía de este primer domingo de la Cuaresma, Rodríguez se refirió al pasaje bíblico donde Jesús fue llevado al desierto por el Espíritu donde fue tentado por el diablo.

El Evangelio de hoy nos presenta a Jesús conducido por el Espíritu al desierto. Es conmovedor contemplar a Jesús en el desierto sometido a la crisis, a la oscuridad, a la angustia, y a la vez, a la escucha de lo que el Padre quiere de Él, apuntó Rodríguez.

“Si durante todo el año tenemos un tiempito para escuchar la palabra de Dios o para leer la Biblia, por qué no durante la Cuaresma no le damos un poquito más de tiempo a la escucha de la palabra, porque con la palabra se vence la tentación”, pidió el prelado.

El purpurado se refirió a las tentaciones que experimentó Jesús en el desierto donde una de ellas es la tentación del triunfalismo, la tentación del éxito por encima de todo, esa tentación de la teatralidad, del espectáculo, de la ostentación.

Pero la respuesta de Jesús es contundente, “no tentarás al Señor tu Dios”, una respuesta llena de sabiduría que corta de manera radical la tentación de dejarse llevar por el afán de protagonismo, o la necesidad de ser importante, por la búsqueda sólo de lo prestigioso, el deseo de deslumbrar a la gente, pero lo suyo es fidelidad al Padre.

Destacó que la tercera tentación es la más grave: “Mostrándole todos los reinos del mundo y su esplendor, (el diablo) le dijo: todo esto te daré si te postras y me adoras”. Al ver que Jesús ha rechazado el manipular a Dios, que ha rechazado también la gloria, ahora le propone el poder absoluto, ya en plan descarado, sin rodeos, sin limitaciones. Es la tentación de la ambición del poder, tan enraizada en el ser humano, enfatizó el líder religioso.

Apuntó que Jesús rechaza radicalmente la tentación de la ambición del poder: “Al Señor, tu Dios, adorarás y a Él sólo darás culto”. Lo más sorprendente de esta tentación es descubrir que la ambición del poder no pertenece a Dios, sino al “diablo”, y, que por tanto, “ese poder”, no sirve para extender y para construir el reino de Dios, sino para todo lo contrario… Quiere decir que no hay que hacerse “ídolos” y centrar nuestra vida en Dios. Cuando “el tentador” abandona la escena, “se le acercan los ángeles y le sirven”. Esta expresión, pone de relieve la certeza del amor de Dios, de su cercanía, eso significa que “se le acercan los ángeles y le sirven”.

Subrayó que esa tentación también está bien enraizada en la cultura hondureña. “Estamos viviendo campañas políticas simplemente para unas elecciones primarias y ya pareciera que vamos a elegir mañana al presidente”, cuestionó.

Agregó que “son verdaderamente tentaciones que tocan a todos y nos toca también en nuestros tiempos, este no solamente es un relato del pasado, sí todos los años la Cuaresma, repiten lo mismo, no, es que el espíritu del mal sigue ahí, sigue actuando, sigue seduciendo a los seres humanos; todo esto te daré, el poder absoluto y el poder absoluto corrompe absolutamente, dicen los politólogos y es algo que lo vemos cada día”.

“Y cómo deslumbra el poder, obnubila a la persona, el que tiene poder, cree que lo va a tener para siempre y cuando se cae del poder allí queda vacío, aunque esté lleno, qué paradoja, por esa razón al ver a Jesús que ha rechazado, le propone ese poder, pero el Señor rechaza radicalmente la tentación de la ambición del poder”, señaló el cardenal.

Aclaró que no es que sea malo el poder, si el poder es para servir y todo aquel que recibe algo de poder es para servir no para servirse y por consiguiente esta palabra es muy importante. “No te pongas en lugar de Dios, no te endioses porque sólo Dios es aquel que nos enseña como ejercer el poder”, acotó.

Subrayó que la ambición del poder no le pertenece a Dios sino al diablo y ese poder no sirve para extender y construir el reino de Dios sino que sirve para todo lo contrario y “quiere decir que no hay que hacerse ídolos y hay que centrar nuestra vida en Dios”.

Resumió que Jesús experimentó, como nosotros, la fuerza de la tentación, sintió el miedo, la inseguridad, la seducción del prestigio y del poder, pero Jesús, eligió el camino de la docilidad total al Padre y nos ha abierto a nosotros el camino de la Esperanza.

“Jesús, venciendo el mal nos muestra el camino de la liberación más profunda. Nosotros también experimentamos las tentaciones: las que vienen de nuestras fragilidades, y de nuestras heridas, y las que vienen de fuera, de una sociedad seductora ¿quién podrá liberarnos de tantas fragilidades y heridas? Jesús, que las ha vencido. Y nosotros, apoyados en Él, y con la fuerza de su Espíritu también podemos vencerlas, puntualizó el purpurado.

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