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Campesinos llegan a Tegucigalpa para vender palmas para el Domingo de Ramos

Tegucigalpa – Los preparativos de la Semana Santa en Honduras iniciaron hoy en Tegucigalpa con la llegada de decenas de campesinos a los templos católicos con palmas para venderlas en la víspera del Domingo de Ramos.
 

«Es una tradición que Jesús nos dejó para que conociéramos el sufrimiento por estos tiempos, son 40 días de sufrimiento los que tuvo él, según las escrituras, y dejó el Domingo de Ramos para bendecir los ramos», dijo a periodistas Francisco Mendoza, originario de Reitoca, al sur de Tegucigalpa.

Mendoza se instaló en el atrio de la catedral de Tegucigalpa acompañado de una hija menor de edad y de otros campesinos que todos los años se dedican a la misma actividad en diferentes templos de la capital hondureña.

Otra vendedora de palmas, María García, dijo que para ella «es una tradición» vender ramos porque «somos pobres y de eso (las ventas) nos ayudamos».

«Dios dijo sino trabajas no comerás, entonces uno tiene que trabajar», acotó.

María y otros vendedores como Francisco coincidieron en señalar que aunque ganan «poco, porque todo está caro», venden ramos porque «es una tradición» religiosa.

«Se vende poco, pero se vende» expresó otra vendedora de ramos que se identificó solamente como María.

Explicó que los ramos que ofrecen a los feligreses a cinco y diez lempiras (26 y 52 centavos de dólar) para que sean bendecidos en la misa del Domingo de Ramos, con la que se conmemora la entrada de Jesús a Jerusalén, son elaborados de una palma conocida como «coyol».

Los campesinos llegan a Tegucigalpa dotados de alimentos, agua, sábanas y otras provisiones para su estancia de tres días en la ciudad.

La mayoría de los vendedores regresan a sus comunidades de origen en horas de la tarde del Domingo de Ramos.

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