Análisis de Alberto García Marrder
Para Proceso Digital, La Tribuna y El País de Honduras.
Esta primera ronda de las elecciones presidenciales de Brasil podría ser un buen indicio de lo que será la segunda y definitiva el 25 de octubre: la izquierda se desmorona.
En esta primera ronda, el derechista senador Flávio Bolsonaro logró un 47 por ciento y Luis Ignacio Lula da Silva, en su cuarto intento de reelección a sus 80 años de edad, un 45 por ciento.
¿Qué puede pasar en la segunda vuelta? Hay mucha expectativa, especialmente en la Casa Blanca, donde el presidente Donald Trump se ha volcado en que Jair Bolsonaro, padre del actual candidato, sea liberado de la acusación de un golpe de Estado contra Lula de Silva.
Jair Bolsonaro no está de candidato en estas elecciones, pero su sombra si está presente.
Aunque Trump no ha endosado a Flávio Bolsonaro, el diario “The New York Times” dice que sí parece hacerlo en “una forma más sutil” y hasta lo ha recibido en la Casa Blanca.
Lo que si se ha dejado bien claro esta primera ronda es que los votantes están “aburridos y cansados” de las candidaturas de Lula da Silva por tantos años.
Su contrincante del 25 de octubre, tendrá el beneficio de casi un ocho por ciento de partidos derechistas que ya no podrán presentarse.
Y si gana la segunda ronda, ya ha anunciado que aprobará una amnistía para su padre.
Lula da Silva ha sido, hasta ahora un referente de la izquierda en América Latina y ya solo queda la presidenta de México, Claudia Sinbaum.
Los casos de Cuba y Nicaragua, son de dos dictaduras anacrónicas que ya no recurren a elecciones. Y no se molestan en disimularlo.
Y al urgir a los votantes que rechacen a Bolsonaro, The New York Times”, dice que Lula da Silva lo acusa de ser “un títere” de Estados Unidos. País, según este, solo quiere “aprovecharse de nuestros recursos naturales.”

El senador Flavio Bolsonaro, gana la primera ronda de las elecciones de Brasil.,
En la campaña electoral, Lula da Silva apostó por el miedo al alertar, que si pierde, su rival impulsaría recortes en los principales programas sociales. Advertencia que no tuvo mucho eco como se ve por los resultados de la primera vuelta.
Brasil, una gran potencia futbolera, se resiente aún del humillante fracaso en la pasada Copa Mundial. Por eso, quiere y necesita sobresalir en algo.
Tal vez necesita experimentar de como dejar una izquierda extremista y a sus afanes ideológicos por las promesas de una derecha, teóricamente moderada.
Falta por ver, también, cuál será la factura que Trump imponga por su apoyo. Y lo va a reclamar.
Me hago eco de las reacciones, según la cadena BBC, de lo que se vislumbra una ola derechista en América Latina:
En Argentina, el presidente, Javier Milei, escribió en su cuenta x. “La libertad avanza en Brasil. Felicitaciones querido amigo por esta historia elección ante el comunista Lula”
Por su parte, agrega la BBC, la líder venezolana María Corina Machado aplaudió la “jornada democrática ejemplar en Brasil: “Brasil tiene un peso importante en nuestra región. Muy pronto, Venezuela también avanzara en el camino de la libertad y dejaremos, para siempre, el comunismo, el crimen y la violencia»









