México – La escritora Cristina Rivera Garza criticó hoy que la violencia asociada con el crimen organizado en México haya pasado en poco tiempo de ser tratada «con espectacularidad» durante el Gobierno de Felipe Calderón (2006-2012), a ser silenciada con Enrique Peña Nieto en el poder.
 

“Lo que antes era espectáculo y amarillismo ha caído en un silencio. Yo creo que ninguna de las dos formas (es la adecuada)” para ayudar a entender lo que ocurre, dijo Rivera Garza (Matamoros, 1964) en una entrevista.

La escritora acaba de publicar el ensayo «Los muertos indóciles. Necroescrituras y desapropiación» (Tusquets, 2013), donde reflexiona sobre la escritura como acto político y aborda cómo se ha narrado la violencia de los últimos años en México.

El ensayo «es, entre otras cosas, una invitación a no olvidar que la escritura, ya sea explícita o implícitamente, nace comprometida siempre con algo», señaló.

Desde el mandato de Calderón, quien lanzó una estrategia de combate frontal contra el crimen organizado con el despliegue de miles de militares en el país, más de 70,000 personas han muerto en acciones de los carteles de las drogas y más de 26,000 se encuentran desaparecidas.

Peña Nieto, en el poder desde el 1 de diciembre pasado, ha intentado distanciarse de la estrategia del anterior Gobierno, pero mantiene en la calle a miles de soldados en tareas de seguridad pública.

Para Rivera Garza, el hecho de que dejen de ser discutidos cotidianamente los asuntos relacionados con la inseguridad y la criminalidad no necesariamente implica que la violencia haya desaparecido o esté en vías de hacerlo en su país.

«Me parece que la situación es tan grave como la que era hace poco. Creo que hay una nueva narrativa, lo cual no implica que haya necesariamente una nueva realidad», apuntó.

El ensayo está escrito con el deseo de «invitarnos a producir en conjunto un lenguaje que permita articularnos de manera crítica, de manera punzante, con la realidad que estamos viviendo», dijo.

Aunque hay libros de ficción y no ficción maravillosos que abordan el tema, llamó a «pensar» y «crear» un nuevo lenguaje sobre la violencia que «incorpore» y «honre también las voces de esos otros cuya experiencia escapa a la que los autores pueden tener».

«Hablar sobre la violencia es también estar hablando de estos otros, los desaparecidos, estos ‘muertos indóciles’ que nos están reclamando también un lugar en las conversaciones sobre la escritura y a través de la escritura», aseveró.

Esta «es la tarea más urgente que tenemos, creo que estamos en ese proceso y que conforme eso se haga podremos ir saliendo de esta parálisis que ha sido, creo yo, el resultado más evidente del horror», comentó.

La autora explora en el ensayo las «formas en las cuales se resiste la violencia» y recuerda que escribir sirve para reproducir o subvertir determinadas relaciones de poder.

Por ello, instó a quienquiera que utilice la palabra escrita, sea literato, periodista o ciudadano que se comunica a través de las redes sociales, a «mantenerse en alerta, en guardia» y buscar «las herramientas más críticas que nos permitan imaginar a la sociedad y vivirla de otros modos, de maneras más humanas».

Para Rivera Garza, una de las marcas de nuestro tiempo es precisamente que «los libros de literatura han dejado de tener relevancia en la vida de la gente».

«Creo que no es un secreto para nadie que como el capital cultural de la literatura ha ido en declive en el siglo XX», ahora debemos buscar «otras formas de escritura cuyos valores y parámetros no son necesariamente literarios», como ocurre en los mensajes de 150 palabras en Twitter, agregó.

Doctora en Historia Latinoamericana y profesora universitaria en San Diego (California, EEUU), Rivera Garza es autora de novelas, cuentos, poemarios y ensayos. En 2001 ganó el Premio Sor Juana Inés de la Cruz y en 2005 el Internacional Anna Seghers.