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Abandono de Perry y triunfo de Santorum en Iowa sacuden contienda republicana

Washington- El retiro del gobernador de Texas, Rick Perry, y la noticia de que en los caucus (asambleas populares) de Iowa ganó Rick Santorum frente a Mitt Romney, a quien se le adjudicó la victoria inicialmente, revolucionaron hoy la contienda por la candidatura presidencial republicana en Estados Unidos.
 

Romney, exgobernador de Massachusetts, es aún el favorito para ganar las primarias de Carolina del Sur el sábado, pero el vuelco de resultados en Iowa a favor de Santorum y el apoyo de Perry a otro de los aspirantes en liza, Newt Gingrich, podrían complicarle el panorama.

Perry, que ya había sopesado abandonar su aspiración tras el pobre resultado en Iowa, decidió luego no participar en las primarias de Nuevo Hampshire y apostarlo todo a las de Carolina del Sur, pero los malos pronósticos para esa votación, donde los sondeos le colocaban en último lugar, desencadenaron finalmente su renuncia.

«Estoy suspendiendo mi campaña y apoyando a Newt Gingrich para que sea presidente de Estados Unidos», anunció el gobernador en una comparecencia ante la prensa en North Charleston, en Carolina del Sur, acompañado de su mujer, Anita, y de su hijo.

Después de admitir que «no hay un camino viable» para él en la lucha por ser el candidato republicano que se medirá al presidente Barack Obama en las elecciones de noviembre, hizo público su apoyo a Gingrich, a quien definió como un «conservador visionario» que puede «transformar» el país.

Pese a su fuerte empuje inicial y a una elevada recaudación de fondos, Perry tuvo decepcionantes intervenciones durante los debates televisados mantenidos con sus rivales y cometió errores que le hicieron caer en las encuestas.

Además de su manifiesta ignorancia en varios temas de política exterior, en la retina de muchos espectadores queda el momento en que en uno de esos debates televisados se olvidó de una de las agencias federales que había prometido eliminar si fuera presidente.

Muy criticados fueron también sus comentarios contra la presencia de homosexuales en las Fuerzas Armadas y la afirmación, el lunes, de que Turquía está «gobernada por lo que muchos perciben como terroristas islámicos».

Con la retirada de Perry solo quedan cuatro candidatos en liza: Romney, Gingrich, el exsenador Santorum y el congresista de ideología libertaria Ron Paul.

Santorum, católico y ultraconservador, está en horas bajas pero la noticia de que en Iowa, que abrió las primarias el 3 de enero, obtuvo 34 votos más que Romney le puede dar un nuevo impulso.

En un principio se informó de la victoria de Romney por 8 votos, pero hoy, de acuerdo con los últimos resultados certificados por el Partido Republicano de Iowa, se supo que Santorum logró 29.839 votos frente a los 29.805 del exgobernador.

No obstante, Santorum no puede ser declarado todavía oficialmente ganador, porque los votos de ocho distritos electorales están desaparecidos, según explicó en un comunicado el Partido Republicano de Iowa.

El más beneficiado con el vuelco de resultados en Iowa y la retirada de Perry puede ser Gingrich, expresidente de la Cámara de Representantes y quien, según los sondeos, acorta distancias con Romney en Carolina del Sur.

Dos encuestas de las cadenas NBC y CNN otorgan a Romney una ventaja de 10 puntos sobre Gingrich, frente a los casi 20 puntos que les separaban días atrás.

El apoyo de Perry puede ser crucial para Gingrich, después de que la excandidata republicana a la Vicepresidencia Sarah Palin, una de las líderes del movimiento ultraconservador Tea Party, dijera el martes que si fuera residente de Carolina del Sur votaría por él.

En su contra frente a Romney, que presume de matrimonio y familia perfecta, tiene la aparente incoherencia entre sus valores conservadores y su vida personal, marcada por infidelidades matrimoniales (se casó en terceras nupcias con la que fue su amante).

Precisamente, su segunda mujer, Marianne Gingrich, reveló en una entrevista con la cadena ABC que se emitirá hoy que su esposo le propuso tener «un matrimonio abierto» para poder mantener una relación con su entonces amante y ahora esposa, Callista.

«Vino y me dijo que quería seguir casado conmigo y todavía mantener una relación con su Callista», cuenta Marianne Gingrich en la entrevista, de la que se han adelantado algunos extractos.

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