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A pesar de ser víctima de la delincuencia, doña Blanca le cumple promesa a la Virgen de Suyapa

Tegucigalpa – El agradecimiento por salvar a su hija durante su embarazo y su sentimiento por venerar a la patrona de Honduras, permiten que Blanca Elena Rodríguez espere la alborada a pesar de ser victima de la delincuencia.
 

En compañía de una amiga a quien extravió en medio de la multitud, Blanca Elena Rodríguez (51), viuda y con dos hijos, vino desde Yuscarán, El Paraíso, a venerar a la patrona de Honduras en el Santuario de Suyapa.

Llegó a la capital el martes por la mañana, con el objetivo de cumplir una promesa a la Virgen de Suyapa, por salvar de morir a su hija durante un embarazo complicado que hace poco tuvo.

Rodríguez contó a Proceso Digital que al igual que otros años, viajó hasta Tegucigalpa para agradecer a la morenita de Suyapa por haberle hecho un milagro, sin embargo nunca se imaginó que pasaría a formar parte de las incontables víctimas de la delincuencia.

A doña Blanca le robaron sus pertenencias y su dinero, con las que tenía programado subsistir los días de su estadía en la visita en Tegucigalpa.

En horas de la noche cuando no soportaba el frío, acudió a un grupo de personas a las que les contó lo ocurrido y éstas le donaron un suéter.

La noche del martes logró pasarla debajo de una carpa instalada por elementos militares para las personas que asisten al evento religioso.

“Yo le pregunté a un policía y me dijo, métase ahí, donde dormí un poco, pero me salí a las cinco de la mañana, y desde ese momento he andado dando vueltas”.

La primera noche logró superarla, sin embargo se quedó sin dinero para comprar sus alimentos el día siguiente.

De acuerdo al relato, Rodríguez se encontró en la necesidad de pedir alimentos, mientras continuaba pensando como hacer para retornar a su lugar de origen luego que finalice la alborada a la Virgen de Suyapa.

“He aguantado hambre, cuando tengo sed pido agua, pero a mí me da pena, porque a veces a la gente no le gusta, pero cuando ya no aguanto pido, hoy casi me caigo porque no había comido nada, entonces me senté y me dieron un bocadito”, expresó.

La historia de doña Blanca es tan solo una de las miles que se pueden contar. Feligreses de todo el país llegan con la intención de ver la morenita de Honduras, otros llegan a pagar sus promesas y muchos aprovechan la ocasión para hacer su agosto en febrero, vendiendo todo tipo de productos alusivos a la patrona hondureña.

Venera a la virgen en medio de las dificultades

A pesar de todas las desavenencias, doña Blanca asegura que continuará hasta este tres de febrero.

“Aquí no ando nada, nada, nada ando yo… solo con la ropa que ando, pero voy a esperar hasta el momento de la alborada”, mencionó.

Al mismo tiempo, señaló que “aquí solo me encuentro con Dios y la virgen, entonces creo que lo único que puedo hacer es quedarme hasta que termine”.

Y así transcurre el tiempo para la humilde hondureña pueda contemplar el 265 aniversario del hallazgo de la virgen de Suyapa.

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