Tegucigalpa- A 94 días de las elecciones generales del 30 de noviembre, Honduras se enfrenta a una de sus mayores pruebas democráticas recientes: garantizar la transparencia del proceso electoral en medio de fuertes cuestionamientos por la falta de reglas claras para la observación electoral.
-El reglamento no es un favor del CNE, es un derecho establecido en la Ley Electoral y en la Constitución, remarcan los interesados.
La urgencia de aprobar el Reglamento de Observación Electoral —aún estancado en el Consejo Nacional Electoral (CNE)— ha encendido las alarmas de organizaciones nacionales e internacionales que consideran esta demora no solo peligrosa, sino también sospechosa.
El reglamento es la pieza clave que debe establecer y regular la participación de misiones de observación, tanto nacionales como internacionales, definiendo los mecanismos para su acreditación, las condiciones de su labor y los criterios de transparencia. Sin este, los observadores nacionales, especialmente las redes de sociedad civil, iglesias y colectivos ciudadanos quedan atados de manos y sin la posibilidad de cumplir un rol vital en el “Día D” de las elecciones.
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Temor a un boicot contra la observación nacional
De acuerdo con la Asociación para una Sociedad más Justa (ASJ), el retraso en la aprobación del reglamento es de 50%, lo que amenaza con poner en riesgo la vigilancia electoral. Juan Carlos Aguilar, director de Democracia y Transparencia de la ASJ, advirtió que sin este instrumento no puede iniciarse el proceso de solicitudes para observación nacional, ni tampoco garantizar la entrega de credenciales con tiempo adecuado.

“El reglamento no es un favor del CNE, es un derecho establecido en la Ley Electoral y en la Constitución. Negar o retrasar su aprobación se traduce en una limitación al derecho ciudadano a vigilar sus propias elecciones”, sentenció Aguilar.
Por su parte la Red por la Equidad Democrática en Honduras (REDH) fue más dura en sus críticas, al calificar la postergación como “un atropello y un intento deliberado de boicotear la observación ciudadana”. En un comunicado, exigió al CNE aprobar de inmediato el reglamento, publicar el calendario de acreditaciones y garantizar un proceso neutral, sin cláusulas discrecionales ni trámites diseñados para obstaculizar la participación de las redes nacionales.
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Recomendaciones
Expertos en observación electoral coinciden en que los procesos de vigilancia ciudadana no deben limitarse al conteo de votos. Entre las recomendaciones más recurrentes se destacan:Transparencia en el escrutinio y el conteo de votos.
Mayor eficiencia en las Juntas Receptoras de Votos (JRV), antes Mesas Electorales Receptoras (MER), reduciendo su carga de trabajo y aumentando su número.
Capacitación y ciudadanización de las JRV, garantizando que sus integrantes sean imparciales y estén preparados. Contratación de sistemas informáticos seguros, auditables y monitoreados por organismos imparciales.
Involucrar a la ciudadanía en todas las etapas del proceso, no solo el día de la votación. Además, atender la violencia política de género, que ha ido en aumento en los últimos procesos.
Voces que claman apertura y transparencia

El asesor legal del Consejo Hondureño de la Empresa Privada (Cohep) y presidente del Colegio de Abogados de Honduras, Gustavo Solórzano, en entrevista con Proceso Digital recordó que la observación electoral es un derecho ciudadano, no una concesión política. “Ya en las elecciones primarias tuvimos dificultades, pues las credenciales se entregaron apenas un día antes de la votación. No debería existir ningún obstáculo para que el proceso sea observado de manera amplia y transparente”, declaró.
La politóloga Patricia Burdeth también entrevistada por Proceso Digital alertó que la ciudadanía será vigilante. “La gente tiene derecho a su voto y lo va a exigir. No serán elecciones descuidadas, habrá una presión ciudadana para estar cerca de las urnas y defender el sufragio”, señaló.

Por su parte, la consejera presidenta del CNE, Cossette López, afirmó que la observación electoral no debe limitarse al 30 de noviembre, sino desarrollarse antes, durante y después del proceso, aunque evitó referirse a las razones por las que el reglamento aún no ha sido aprobado. Adicionó que de su parte no hay ningún inconveniente para que la observación se dé tanto de organizaciones nacionales como internacionales.
Aunque el CNE ya ha firmado convenios con organismos internacionales como la OEA, la preocupación central sigue siendo la observación nacional. “Las misiones internacionales tienen un peso simbólico y técnico, pero quienes garantizan la confianza local son los observadores nacionales, porque son parte del tejido social hondureño”, apuntó la REDH.
En su reciente visita a Honduras, la Misión Electoral de la OEA instó a que se garantice la independencia del ente electoral y que se respete la labor de los observadores, nacionales e internacionales.
El reloj que corre en contra
El panorama genera cada vez más incertidumbre. El reloj avanza hacia unas elecciones en las que estarán en juego la presidencia de la República, el Congreso Nacional y las corporaciones municipales, pero con un CNE que parece ir a contrarreloj.
“Hoy más que nunca se necesitan más ojos puestos en las elecciones”, coinciden analistas y observadores. Si el reglamento no se aprueba en los próximos días, el país corre el riesgo de tener un proceso bajo sospecha, debilitando la confianza ciudadana en las instituciones y abriendo la puerta a un nuevo ciclo de conflictividad postelectoral.
La democracia hondureña enfrenta una encrucijada: o se garantiza la observación electoral como un derecho y un pilar de transparencia, o se profundiza la desconfianza en un proceso que debería fortalecer la legitimidad de las urnas, es la contundente conclusión de los conocedores del tema político electoral. LB