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Una posta de mujeres, la mejor cara de la Policía

Tegucigalpa – En el barrio La Guadalupe de la capital hondureña una posta policial marca la diferencia. Son todas mujeres y dan la cara por la institución que en los últimos tiempos ha estado en la picota de la opinión pública debido al ligue de elementos de todos los mandos con el crimen común y organizado.
 

– Mujeres decididas a limpiar el uniforme que han manchado malos policías.

Proceso Digital entró a las barracas de la mencionada posta que componen unas 37 mujeres, quienes se preocupan por defender, honrar y respetar el uniforme que juraron defender con los mayores principios que exige la sociedad.

La protagonista de nuestra historia es la Inspectora Ana Mabel Ávila Robledo. Una agente policial nacida en Jutiapa, Atlántida, tierra del famoso boxeador Miguel “Muñeco” González y el futbolista Maynor Alexis Figueroa.

Desde pequeña Ávila Robledo soñó con portar el uniforme de policía y a pesar de la crisis institucional dice que “tiene la moral alta muy alta… a 3 mil 500 pies de altura… como es mi deber mantenerla por la patria, por la vida y por la Policía”.

Cuatro años en la Academia Nacional de Policía (Anapo) le dieron los conocimientos para amar la institución que jura defiende hasta la muerte.

“Me siento privilegiada y orgullosa de trabajar con un buen grupo de mujeres. Entre nosotras nos comprendemos y tenemos la facilidad de llevarnos mejor, aunque tenemos la preparación para trabajar tanto con hombres como con mujeres”, señaló la oficial.

Posta muy singular

Diariamente en el recinto policial que se ubica enel antañón barrio La Guadalupe se reciben todo tipo de denuncias, pero las que más se repiten son las de violencia doméstica y los robos.

Como Inspectora de Policía y oficial al mando de la posta femenina, Ávila Robledo nos contó que el radio de acción de sus muchachas es de unas 15 colonias. Dispone de 37 agentes, más 22 que están asignadas a la posta de El Morazán para hacer un total de 59 mujeres que día a día se enfrentan a la creciente ola de criminalidad.

“Aquí atendemos las 24 horas, siempre hay oficiales que están de turno y desde las cinco la mañana andamos en la calle ofreciéndole protección al ciudadano”, dijo.

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A pesar de todo el trabajo que les toca hacer, apenas cuentan con una motocicleta para trasladarse. Las mujeres policías generalmente andan cerca de las instituciones educativas, centros comerciales y realizan una labor preventiva.

Bajos salarios

Pero no todo es color rosa en el mundo de estas agentes del orden. “La verdadera realidad es que no ganamos lo que deberíamos, pasamos mucho tiempo aquí y dejamos de atender a nuestras familias. Este es un trabajo muy sacrificado y obviamente quisiéramos ganar más”, lamentó la inspectora.

Entre las 37 integrantes de la posta femenina de La Guadalupe hay clases I, II, III y agentes de policía. Los rangos varían de acuerdo al tiempo de servicio y preparación académica.

Ávila Robledo hizo una recomendación especial a las mujeres que sueñan con vestir la indumentaria policial. A las que quieren ser policías les digo que luchen por sus sueños, que le pidan sabiduría a Dios y que cuando se propongan algo que lo logren. Este es un bonito trabajo, digno, cuando se sabe desempeñar”.

La mujer policía marca la diferencia

Para Ávila Robledo, las mujeres son menos corruptas que los hombres. “Tenemos la conciencia más sana y no tenemos la capacidad de dañar a alguien, hacemos las cosas por pasión y no buscamos lucro económico en las actividades que realizamos, sino que buscamos el beneficio de las personas”, agregó mientras arreglaba uno de los botones de su impecable fatiga.

Actualmente la Policía Nacional atraviesa una de las peores crisis de su historia a lo que la oficial del cuerpo de Seguridad manifestó “esto nos sirve para superarnos y tratar de ser mejores cada día. Vamos a enmendar los errores cometidos por otras personas. No nos merecemos la situación que estamos pasando y estoy segura que vienen cosas mejores para nosotras”.

Les indigna que metan a todos en el mismo saco

Para la oficial de policía, “es indignante” ver las noticias y escuchar que los comunicadores sociales generalizan en sus apreciaciones en torno a la crisis que abate a la policía y que involucra a elementos de ese cuerpo en hechos que lindan con el crimen.

“Nos sentimos mal cuando vemos por las noticias que varios compañeros de la institución han estado coludidos con el crimen organizado, robo y sicariato. Los que amamos a la Policía nos sentimos muy mal. Hay muchos que hacen las cosas bien, y más me molesta cuando empiezan a comparar la Policía de Honduras con la de otros países. Cuando ustedes hablan mal de nuestra institución es como que hablen mal de mi madre”, expresó.

Diferentes tareas

Las mujeres que componen el distrito policial femenino de La Guadalupe hacen labores sociales, van a los jardines de niños, a las escuelas, ofrecen charlas a patronatos y atienden a personas que se encuentran desaparecidas al grado de ofrecerles un techo donde pasar la noche, así como un plato de comida.

También les ha tocado amamantar a niños que han sido dejados abandonados o rescatados de algún peligro. “Hemos tenido niños en período de lactancia, a algunas de mis compañeras les ha tocado amamantarlos y cuando nadie está apta, mandamos a comprar leche y solucionados el problema”, recordó.

Sobre la nueva Ley de Reforma a la Seguridad Pública y que tiene por objeto depurar a la Policía, Fiscalía y Corte Suprema de Justicia, la agente dijo que espera que verdaderamente se haga un proceso justo.

Reiteró el pedido a la sociedad para que “no se juzgue a toda la institución porque habemos muchos agentes que amamos y queremos lo mejor para la Policía. No es justo que por unos pocos se diga que toda la institución es mala. No es posible que solo porque un maestro sea malo, vamos a decir que todos los maestros no sirven. Hay caídas, pero también hay levantadas”, añadió.

La agente quiso aprovechar la presencia en la red de Proceso Digital para decirle a su jefe máximo, el ministro de Seguridad Pompeyo Bonilla, que “en la Policía Nacional hay bastantes elementos que están dispuestos a luchar para poner en alto el nombre de la institución. Todavía hay esperanza en nosotros y le pido que tenga presente que todas las autoridades que hay en la tierra fueron puestas por Dios y que no importa la situación que atravesamos porque al final vendrá la calma. Nuestro señor Jesucristo está haciendo grandes cambios, la rectora universitaria es una señal que Dios ha puesto para que haya un cambio en la Policía, Dios está obrando a través de ella…”, puntualizó.

Ávila Robledo se puso de pie y se marchó. Afuera de la posta la esperaba un grupo de mujeres policías que como todos los días salen a patrullar en las calles de la zona. Y allí van ellas con la pesada carga de adecentar una institución que ha sido manchada por algunos hombres que no han sabido hacerle honor al uniforme.

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