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Una lección de la guerra de Ucrania: La alta tecnología occidental paraliza los pesados tanques blindados rusos

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Análisis de Alberto Garcia Marrder – Especial para Proceso Digital

La cruel e injustificada invasión rusa a Ucrania está dejando varias lecciones: ¿Cómo explicar que esa incursión militar planeada en el Kremlin para controlar la capital, Kiev, en menos de una semana, está estancada tras casi un mes de combates?

La explicación es muy sencilla: Ucrania (el “David” de esta historia) está utilizando hábilmente en su defensa una alta tecnología suministrada por Estados Unidos, Europa y hasta de Turquía. Y Rusia (el “Goliah”) recurre a la vieja táctica de columnas interminables de tanques blindados y pesados, un objetivo estático vulnerable.

Otra ventaja ucraniana evidente es que tienen una moral muy alta, mientras la cifra elevada de jóvenes reclutas rusos desertores lo dice todo. Hasta llegan, algunos, a dispararse en las piernas para tener una justificación para abandonar la guerra.

Los ucranianos están utilizando en los combates sistemas de mísiles portátiles americanos, británicos y suecos muy efectivos contra los tanques rusos. Y sobre todo drones (aparatos aéreos no tripulados), por ahora los turcos Bayraktar TB2. También muy pronto los mísiles americanos antitanque Switchblade, que serán decisivos en la guerra pendiente por su portabilidad. Caben en una mochila.

Un dron turco no tripulado Bayraktar TB2.  (Foto Bayhaluk).

A estos se suman los mísiles portátiles antitanque Javelin (430 tanques rusos destruidos) y los Stinger tierra-aire que han derribado más de 110 helicópteros rusos. Usando estas armas, las fuerzas ucranianas han hecho ataques sorpresivos desde bosques cercanos a las carreteras donde están las columnas de tanques rusos estacionados y pegados uno tras otro en vez de estar separados.

El ejercito ucraniano cuenta ya con el misil antitanque sueco NLAW, fabricado en el Reino Unido. Está considerado como uno de los mejores y solo un soldado lo puede lanzar desde sus hombros.

Según el Ministerio de Defensa de Ucrania,  han muerto en los combates más de 7,000 soldados rusos, de los 150,000 que puso Putin en la invasión.

Un tanque ruso destruido por un ataque con drones.(Foto Fuerzas Armadas Terrestres de Ucrania).

Esa cifra de soldados rusos muertos en tres semanas es ya el doble de los muertos americanos en la guerra de Afganistán en dos décadas.

Los ucranianos no solo están montando una resistencia muy efectiva y valiente, están también ejecutando contra ofensivas sorpresas de gran efectividad. Eso en un país invadido.

Las fuerzas ucranianas tienen al minuto los informes de los movimientos de los tanques rusos gracias a los satélites americanos. Además, Elon Musk (el hombre más rico del mundo) ha puesto a disposición de Ucrania su Starlink, la red más avanzada de internet de banda ancha con sus más de 700 satélites de baja órbita. Para eso, ha enviado a Ucrania miles de antenas para recibir el servicio.

El Ejército ucraniano cuenta ya con el mísil sueco anti-tanque NLAW, fabricado en el Reino Unido.(Foto Military Today).

Putin tiene ahora dos joyas pendientes de ocupar: la asediada capital Kiev en el norte, donde le espera el valiente presidente ucraniano Vladimir Zelensky con trampas antitanques en las calles y en el sur, la histórica ciudad de Odessa.

Es obvio que el objetivo de Putin, si sus tropas conquistan Kiev, seria la de instalar un gobierno títere y de atrapar a Zelensky, vivo o muerto. Este último (el único héroe de esta guerra) ha rechazado las ofertas de Estados Unidos de rescatarlo con vida y dice que su lugar es con su pueblo.

Mapa de Ucrania, señalando los ataques rusos. (Cartografía Europa Press).

El presidente ucraniano pide siempre lo mismo, lo que Estados Unidos y la OTAN no pueden ofrecer: una zona de exclusión aérea sobre Ucrania, para evitar que la aviación rusa siga monopolizándola. Eso significaría que aviones de la OTAN tendrían que vigilar su cumplimiento y derribar los helicópteros y bombarderos rusos. Entonces, una Tercera Guerra Mundial estaría a un paso.

Es evidente que Putin no pretende ocupar toda Ucrania y además, no podría. Tal vez se conformaría con partir este país tan grande en dos: Una línea divisoria vertical entre Kiev y Odessa, para quedarse con la zona oriental, además de controlar ya la parte dominada desde 2014 por los rebeldes pro-rusos, en Dombás.

El lider ruso Vladimir Putin. (Foto Presidencia de Rusia.via Wikimedia Commons).

Lo más sangriento seria cerrar a Ucrania la salida al Mar Negro si los rusos llegan a ocupar Odessa. Además de cerrar ya el paso al Mar de Azov. Otra prioridad rusa sería la de cerrar el corredor desde un puesto fronterizo con Polonia donde Ucrania recibe suministros y armas.

Las fuerzas armadas rusas, tras una supuesta modernización, han dado un pobre y humillante espectáculo, con escenas de jóvenes reclutas saltando de los tanques para huir por los bosques. O rindiéndose ante fuerzas ucranianas menos armadas, pero con más profesionalidad y alta moral. Además, cuatro generales rusos han sido abatidos por francotiradores ucranianos.

El presidente de Ucrania, Volodomir Zelenski, se dirige via video al congreso de Estados Unidos, vestido muy informal. En su camiseta verde oliva, hay una cruz de hierro que no es la nazi, es el símbolo de las Fuerzas Armadas de Ucrania.(Foto Presidencia de Ucrania, via Wilimedia Commons).

Lo que más le ha habrá dolido a Putin es que el presidente norteamericano, Joe Biden, lo califique como un “criminal de guerra”. O tal vez ya no le importe.

Cierro con una frase que da que pensar, del columnista José Ignacio Torreblanca, en el diario “El Mundo” de Madrid: “Es casi una paradoja: La destrucción física de Ucrania, corre paralela a la destrucción moral de Rusia”.

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