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Ucrania: Crímenes de guerra revelados por valientes fotoperiodistas que dan testimonio y desmienten la propaganda rusa

Por:

Análisis de Alberto García Marrder – Especial para “Proceso Digital”.

Este es el décimo artículo consecutivo que escribo sobre la Guerra en Ucrania y no el último. No pido disculpas por seguir publicando sobre las supuestas atrocidades cometidas por las tropas invasoras rusas ni por las fotos crueles de los ucranianos muertos y envueltos en fundas negras de plástico…. aun con los ojos abiertos.

Cuando el tema de Ucrania ya no esté en las primeras páginas de la prensa mundial, esas fotos y videos que tanto nos indignan ahora, serán el testimonio histórico de esa tragedia y una prueba cuando se enjuicie como “criminales de guerra” a los culpables.

El diario «The New York Times» no dudó, el 7 de marzo, en dedicarle cinco de sus seis columnas de su primera página a una impresionante foto de Linsey Addario, mostrando la muerte de una familia ucraniana cerca de Kiev, por um misil ruso. Murió la contable Tatiana Perebeynos (43 años), sus hijos Miketa (18) y Alisa (9). Además sus dos perritos Yorkshire Terrier..(Cortesia The New York Times).

David Hume Kennerly, el legendario fotógrafo Premio Pulitzer por sus fotos de la Guerra de Vietnam, escribió recientemente en el diario “The New York Times” que las imágenes de ”las supuestas atrocidades cometidas en Bucha (Ucrania) son la verdad y el récord de la brutalidad de los militares rusos”.

También servirá para desmentir la “desinformación rusa”, al recordar Hume Kennerly que el Ministerio de Defensa de Rusia “insiste que cualquier foto y videos que sugieren crímenes de guerra en Bucha son “noticias falsas y de provocación: ningún civil ucraniano ha sufrido violencia alguna”.

Si hacemos caso a la “versión rusa” (y en China,Cuba, Nicaragua, Rusia y Venezuela la aceptan a ciegas), ¿cómo explicar el origen de estas bolsas negras tras una matanza en Bucha? Gracias al valiente fotógrafo Daniel Berehukak, del “The New York Times”, que sin protector alguno en la cara, se acercó a tomar esta horrible foto, y nos dejó este testimonio, que no es una “fake news”.

Quiero reproducir el párrafo final de la columna de Hume Kennerly, tanto en inglés como en español:

“The best photographs of war might make us to look away. Its imperative that we do not”. (Las mejores fotografías de guerra nos pueden hacer mirar hacia otro lado. Es imperativo que no lo hagamos).

Hume Kennerly, que fue también el fotógrafo oficial de la Casa Blanca durante la presidencia de Gerald Ford, incluye en su columna una foto espeluznante que yo también quiero hacerlo, a pesar de poder perder lectores. Es una foto de un ucraniano muerto con los ojos abiertos, tomada por una fotógrafa americana, Carol Guzy de Zuma Press.

Esta impactante foto muestra el cuerpo de un ucraniano muerto, aun con los ojos abiertos, en una bolsa negra de plástico, en Bucha (Ucrania). (Foto  Carol Guzy- Zuma Press).

Soy un periodista veterano de guerras (Invasión soviética a Praga, el Ulster (Irlanda del Norte), Islas Malvinas, Guerra sandinista en Nicaragua y tragedias como el Huracán “Fifi” en Honduras, donde caí enfermo) y siempre he tenido una admiración y respeto por los fotoperiodistas. Ellos o ellas, siempre iban por delante de nosotros, los periodistas de texto, en situaciones de peligro.

Pienso que no es justo que cuando se publican sus estupendas fotos, no lleven el crédito debido. Si se respeta nuestra firma, como autores de un texto periodístico, también habría que hacerlo con el trabajo de los fotoperiodistas. Sin esas fotos, nuestras crónicas no sirven de mucho.

Esta crónica es un homenaje a estos fotoperiodistas y ya van nueve los muertos en la Guerra de Ucrania. Y quiero simbolizar en Carol Guzy a todos ellos. La conocí cuando ella trabajaba para el diario “The Miami Herald” y yo era delegado (director) de la Agencia española de noticias EFE en Miami.  Luego trabajó para “The Washington Post” y ahora lo hace para “Zuma Press”.

Ella es la autora de aquella icónica foto de 1985 de la niña colombiana Omayra Sánchez, de 13 años, atrapada en unas inundaciones en el pueblo de Armero (Colombia) con el agua sucia en el cuello, durante 59 horas. Incapaz de sacarla de ese hueco, se pensó hasta en amputarle las piernas. Murió después de hipotermia y gangrena. Pero esa foto es testimonio de la mirada de desesperación y desolación de esa niña poco antes de su muerte.

Omayra Sánchez, una niña colombiana de 13 años, atrapada.en una cavidad llena de agua sucia y paredes de concreto durante unas inundaciones en Armero (Colombia) en 1985, Se pensó en amputarle las piernas para sacarla. Finalmente y tras casi 59 horas, murió de hipotermia y gangrena. (Foto Carol Guzy- The Miami Herald).

Por esa foto, Guzy ganó su primer Premio Pulitzer y luego vinieron tres más: por la guerra de Kosovo, el terremoto y la guerra en Haití. Y otros premios por la guerra de Irak. Es la primera y única fotoperiodista con cuatro Pulitzer de Periodismo.

Guzy tomó esa espeluznante foto de un ucraniano muerto en Bucha, metido en una bolsa negra de plástico, con la cara visible aún y los ojos abiertos. Fue publicada en centenares de periódicos en todo el mundo.

La norteamericana Carol Guzy ejerciendo de fotoperiodista en Mozul, Irak en 2017. (Foto Lauren Rooney).

Guzy le dijo al portal “Yahoo News” que de todas las guerras que ha cubierto, la de Ucrania es la peor: “Es apocalíptica y nosotros, los fotógrafos, no podemos endulzarla”.

Cuando no está cubriendo guerras, la fotoperiodista Carol Guzy se dedica a dar charlas en las universidades.(Foto Jeannie Adams-Smith).

Además, la guerra de Ucrania ha presentado un dilema de conciencia a estos fotoperiodistas: ¿Cómo guardar la privacidad y respeto a los muertos que fotografíen o pensar que están haciendo unas fotos testimoniales que denuncian las atrocidades de las fuerzas rusas invasoras y sirven para invalidar  los desmentidos de Moscú? La respuesta es obvia.

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