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Testimonios marcan la frágil línea entre ser víctima y cubrir una noticia en San Pedro Sula

Tegucigalpa – “Lo primero que hice cuando un informante me avisó de un tiroteo cerca de la Audi (una zona de San Pedro Sula), fue mandarle un mensaje de texto a Igor Padilla sin saber que era él la víctima”, dijo con la voz exaltada el periodista Ernesto Alonso Rojas, compañero de cobertura de este periodista hondureño asesinado la tarde de este martes en la norteña San Pedro Sula.

Ernesto Alonso Rojas brindaba cobertura a la muerte de su colega Padilla, intentando marcar, con dificultades, la frontera entre la conmoción, la afectación del crimen de su compañero en el canal televisivo HCH y su labor periodística.

“Yo estaba lustrando mis zapatos en el parque central y cuando en eso me cae el mensaje de un tiroteo, yo se lo mandé por WhatsApp a Igor porque eran como las 5:20, 5:25 de la tarde y él estaba ya de turno, nunca me imaginé que pudiera ser él”, detalló Rojas.

Igor Padilla estaba trabajando junto a dos de sus compañeros asistentes cuando se acercó hasta el lugar un vehículo desde donde se le llamó para luego dispararle reiteradamente y quitarle la vida. Las primeras versiones indican que los asesinos llevaban puesta indumentaria policial.

Sully Cálix, otra periodista que cubría el asesinato de Igor Padilla, se refirió a la muerte violenta de su colega como “un mal sueño”.

“No sé qué van a hacer las autoridades si Igor ya no está, aquí nos quedamos, viendo como hoy él perdió la vida, es un colega de nosotros y ahora él va a salir en un ataúd y nosotros vamos a tener que velarlo…”.

“Este es el momento que estamos viviendo, el temor nos embarga”, expresó Sully Cálix, quien también labora en ese medio televisivo.

Padilla cubría la nota roja en el horario nocturno en la región del valle de Sula, además de producir programas de entretenimiento.  

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