Tegucigalpa – El incremento de los casos de niños migrantes no acompañados es un caso que ha sorprendido a todos los países inmiscuidos y debe tratarse como una crisis humanitaria de grandes repercusiones, aseveró este miércoles José Miguel Insulza, secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), en el marco de inauguración de la Conferencia Internacional sobre Migración, Niñez y Familia.
 

El funcionario recordó que en 2011 eran 4 mil 059 los niños migrantes no acompañados de Centroamérica que buscaban ingresar a Estados Unidos, sin embargo esa cifra aumentó a 21 mil 537 en 2013 y de manera sorprendente a 47 mil 017 en lo que va de 2014.

«Esa gran cantidad de niños son de México, Guatemala, Honduras y El Salvador y se ha identificado que el 29 por ciento de esa cifra es de niños de Honduras, un 23 por ciento de México, y un 24 por ciento de Guatemala y El Salvador», dijo para luego reconocer que «un 40 por ciento de esa cantidad de menores oscila en las edades de 14 a 17 años».

Reconoció Insulza que según una investigación realizada por la Agencia de la Organización de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) para conocer las causas de la masiva migración, dice que los niños de Guatemala lo hacen por condiciones de extrema pobreza, mientras los de El Salvador y Honduras por proceder de lugares violentos.

En ese sentido, el secretario general de la OEA, demarcó en cuatro puntos, la forma en que se debe tratar el asunto por los países de destino, tránsito y origen, para un debido proceso de atención a la crisis.

En primer lugar, Insulza que la masiva migración debe considerarse y abordarse como una crisis regional que incluye a varios países y se debe buscar que los menores que participan en el mismo reciban el debido proceso.

Pero de igual manera, consideró que «el endurecimiento de la situación migratoria y la tendencia a tratar el tema como un problema de seguridad nacional, igual son otros aspectos que deben analizarse de manera conjunta por los países relacionados en esa crisis humanitaria».

Situación migratoria urgente

Por otro lado, Insulza consideró el problema como una «situación migratoria urgente» y comentó que ha creado un debate sobre las intenciones que tienen los llamados migrantes ilegales de aprovechar los beneficios sociales que existen en los países de destino.

En el mismo orden de temas, Insulza reconoció que «ningún ser humano debe ser considerado ilegal, por cuanto tiene derecho a movilizarse y a pedir asilo, así como la existente preocupación porque se aborde el tema desde la perspectiva de los Derechos Humanos».

También tildó la situación como «una grave situación humanitaria y ante la tendencia a considerar el problema como una amenaza a la seguridad nacional, nadie de estos niños puede convertirse en una amenaza».

«Se reconocen los esfuerzos del Gobierno del presidente Hernández, por mantener una campaña y el interés de tratar el problema con todos los países que tienen que ver con la migración, así como por abordar esta crisis de manera conjunta y buscar una estrategia parta reducirlo», cerró el funcionario.