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Reyes de creación?

Por: Otto Martín Wolf
Desde siempre los humanos hemos tenido la tendencia a considerarnos el centro de todo, la ciencia -poco a poco- nos ha ido poniendo en nuestro lugar.

Antes se creía que el sol giraba alrededor de la Tierra y que ésta era el centro del universo, luego comprendimos que ni siquiera nuestro Sistema Solar es centro de nada, estamos apenas en una de las orillas de la Vía Láctea, que es sólo una de las cien mil millones de galaxias conocidas.
Hay más soles en el universo que todos los granos de arena en los océanos. Qué es entonces la Tierra y qué partícula insignificante somos los seres humanos en relación al cosmos?
En un centímetro de nuestros intestinos hay más bacterias que todos los seres humanos que han existido en todos los tiempos; acaso no son ellas, esas bacterias, las verdaderas reinas de la creación?
Nosotros  les proporcionamos hábitat y medio de transporte, somos sus sirvientes.
Y, si pensamos que ellas son pequeñitas y nosotros grandes, recordemos a los dinosaurios, el tamaño nada tiene que ver con quién es el rey.
Si dos bacterias hablaran sobre el tema seguro comentarían: “Mientras nos sigan sirviendo dejémoslos que crean lo que quieran”.
Pensémoslo bien: Si en un momento dado el ser humano desapareciera, por una epidemia o algo parecido, afectaría eso TODA la vida en el planeta?
Se acabaría también el Sistema Solar? La Vía Láctea y todos los billones de galaxias se esfumarían del cosmos? 
Desaparecería el universo al quedarse sin su “rey”?
Seamos humildes y realistas: Si el ser humano desapareciera más bien la Tierra se libraría del principal contaminador, nosotros, los eliminadores de especies.
Al desaparecer el ser humano, inmediatamente el planeta comenzaría a recuperarse de todo el daño que le hemos causado y en unos cuantos miles de años (nada en tiempo cósmico) de nuevo la Tierra tendría ríos cristalinos y una atmósfera sin contaminación.
Es más, todos los animales podrían reproducirse y vivir con más tranquilidad, al haber desaparecido su principal depredador… nosotros!
Siempre el león se comería las gacelas y las vacas se alimentarían de zacate, pero así es el orden natural.
Seamos humildes; el ser humano no es parte beneficiosa del sistema ecológico de nuestro planeta. No aportamos nada, sólo contaminamos y destruimos.
Desde luego que somos la especie que ha logrado crear naves espaciales, computadoras, goma de mascar y una cantante llamada Lady Gaga; pero también bombas de hidrógeno.
Es decir, así como tenemos un intelecto capaz de inventar cosas útiles (no para el planeta, sólo para nosotros) también somos la única especie que tiene la capacidad para terminar con todo, nosotros incluidos.
Es eso inteligencia en el sentido real de la palabra?
Es poder creativo enorme si nos comparamos con los insectos, claro que sí.
Pero, acaso las abejas y hormigas necesitan complicados aparatos y maquinarias para tener una verdadera justicia social en su colmena u hormiguero?
Comparemos al ser humano con cualquier especie animal (o vegetal inclusive) y veremos que, en todos los casos, su orden y justicia, repartición de bienes y poder es  superior al de la más perfecta de sociedad creada por el hombre hasta el momento.
Por todas esas razones (hay miles más) no podemos ser los reyes de la creación, somos sus implacables y poco humildes tiranos  exterminadores.
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