Tegucigalpa – La rectora de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH), Julieta Castellanos, criticó el “abandono” que ha sufrido el proceso de depuración en la Policía Nacional y agregó que sigue siendo “una tarea pendiente” de quienes gobiernan el país.
 

– Lamentó que tres efectivos policiales de nuevo estén involucrados en la muerte de dos mujeres en la capital hondureña.

“Lamentablemente este tema se abandonó”, cuestionó Castellanos.

Detalló que le pedido citas al titular de la Dirección de Investigación y Evaluación de la Carrera Policial (DIECP), Eduardo Villanueva, para conocer sobre los avances de la depuración en el cuerpo de seguridad del Estado, sin embargo no ha obtenido respuesta alguna.

Dijo que como se trata de un nuevo Gobierno, decidió otorgarle un compás de espera, pero “vemos que los hechos se siguen repitiendo y no hemos tenido comunicación con el ministro de Seguridad (Arturo Corrales). Las autoridades se niegan a conocer cómo están sus instituciones”.

Sobre si el presidente Juan Hernández Alvarado tiene conocimiento del estancamiento de la depuración policial, la rectora universitaria expresó que “no debería desconocerlo porque ellos se reúnen todos los lunes en Consejo de Defensa y Seguridad, el problema es cuando los funcionarios sólo se reúnen con los responsables de esas instituciones porque sólo reciben buen información”.

En clara referencia al ministro de Seguridad, Arturo Corrales, ante la negativa de esa oficina del Estado de colaborar con el Observatorio de la Violencia de la UNAH, Castellanos afirmó que “es una debilidad que ellos tienen, no dar las cifras o dar información diferente queda en evidencia con los hechos reales”.

Puntualizó que la depuración en la Policía Nacional “es una tarea pendiente, lamentablemente los hechos son los que dan la evidencia, pero es lo que nos obliga a exigir a tener una Policía profesional”.

Julieta Castellanos perdió a un hijo en octubre de 2011. En ese hecho, varios agentes policiales ultimaron a dos jóvenes universitarios luego que éstos salieron de departir de una fiesta en Tegucigalpa. Esa situación provocó un profundo y hasta ahora “lento” proceso de depuración en ese cuerpo del orden.