Por Alberto García Marrder
Para Proceso Digital, La Tribuna y El País de Honduras.
Mis colegas franceses de “France-24” le llaman “Nicaragua, la dictadura olvidada”. Pero no se puede olvidar una “cruel y repugnante dictadura «que tiene a un país oprimido y agobiado.
Si seguimos la teoría del dominó, tras la caída del dictador venezolano, Nicolás Maduro, ahora le toca a los castristas cubanos y pronto, ojalá sea pronto, a la dictadura familiar nicaragüense de Daniel Ortega y su esposa, Rosario Murillo, ambos copresidentes.
Yo recuerdo, en mis tiempos de corresponsal extranjero, a Ortega, vestido de guerrillero sandinista, en Managua y Masaya, el 19 de julio de 1979, celebrando la caída de otra dictadura, la de “Tachito” Somoza. Pero esta, la sandinista, es peor aún.
Pero ahora veo a un Ortega viejo, con su bigote de siempre y vestido con sus viejas “chumpas”, recibiendo órdenes de la que realmente gobierna en el país nica, su esposa “Chayo”. Pero es a cambio de su silencio, por el indignante caso de su hijastra Zoila América Ortega Murillo. Y aquí explico con amargura, basándome en sus testimonios públicos:
“Era aún niña cuando en 1978, Daniel Ortega abusaba de mi sexualmente. Se masturbaba frente a mí y su eyaculación mojaba mi cuerpo. Entonces, en Costa Rica, yo era su hijastra (hija de otro hombre) y mi madre era Rosario Murillo, su pareja y quien nunca quiso atender mis quejas y sí a mirarme como una rival. A los quince años comenzó la época forzada de penetración y sin consentimiento. Él eyaculaba fuera para evitar un embarazo”.

Zoila América ha denunciado a su padrastro y no perdona el silencio de su madre y el apoyo que dio esta al padrastro. Ortega se ha declarado inocente y explica que si entraba a la habitación de su hijastra era para protegerla de pandilleros que rondaban en la vecindad.
¿Está cobrando ahora Rosario Murillo por ese silencio, por el poder que tiene?
Zoila América, ya mayor de edad, es una socióloga de una ONG en San José, en un exilio forzoso.

Nicaragua sufre actualmente una de las dictaduras más crueles de América Latina y es la tercera por caer detrás de la de Nicolás Maduro de Venezuela y la muy pronto de los Castro en Cuba.
Ortega y Murillo, como copresidentes, ejercen una represión absoluta, no hay libertad de prensa y censuran las actividades de la Iglesia Católica, hasta la detención o expulsión de sus obispos. De nada vale las leves protestas del Vaticano. Y la oposición no existe, está en San José.
Nicaragua se encuentra aislada. Ya no tiene el apoyo de Caracas o La Habana, pero aún el de China.
Y Ortega espera el apoyo chino para construir un canal interoceánico que uniría el Caribe con el Pacífico, en competencia con el Canal de Panamá.
Ese proyecto, por ahora, es un simple proyecto.
Con Estados Unidos, el viejo lema de “Forget Nicaragua, for now” (“Olvidemos Nicaragua por el momento”) ha cambiado con la presencia de Marco Rubio, el cubano-americano que es ahora el Secretario de Estado (Asuntos Exteriores) y Consejero de Seguridad. Y lo podrá hacer.

Una vez resuelto-o casi- el problema de Venezuela y su petróleo, Rubio va a enfocarse en Cuba y su vieja aspiración desde que fue senador por Florida: sacar a Raúl Castro del poder. Y si lo podrá hacer con condiciones. Y entonces le tocará el turno a Nicaragua, que a pesar de no tener petróleo, tiene unos excelentes rones, como el “Flor de Cana” de 12 años.
Y en Managua, ya se prepara la familia Ortega-Murillo. Y su hijo mayor Laureano Facundo, según los rumores, podría ser una especie de la “Delcy Nicaragüense”, como es esta en Venezuela con Rubio.





