Próximos comicios definirán futuro democrático del país

Tegucigalpa – Las elecciones primarias y las generales a las que se verá abocado el país a partir del próximo año, no serán un acontecimiento más que ocurre cada cuatro años en la historia del país. Ocurren en el borde de una pandemia que, como nunca en lo que va de este siglo, ha abatido al planeta y a este país, pero, además, serán decisivas en torno a la democracia, dado los altos niveles de desconfianza en la misma, las instituciones del país y los partidos políticos, según advierten los recientes sondeos académicos.

Aquella democracia robusta con aprobaciones de más del 50% por ciento en las última década y media, es historia, la caída de la democracia parece ir en picada libre, imperceptible para las élites políticas, pero preocupante para quienes advierten inestabilidades y desigualdades que seguirán aflorando una vez transcurrida la actual pandemia sanitaria por la emergencia desatada por el coronavirus.

Los hondureños siguen considerando a la democracia como la mejor forma de gobierno (56%), pero las insatisfacciones con la misma son preocupantes: para el 2018 un 23.1% de los hondureños se sentía satisfecho con la democracia, pero en el 2019, este porcentaje disminuyó a un 18.1%.

De los 18 departamentos que tiene el país, solo uno, Ocotepeque, muestra satisfacción con la democracia con un porcentaje de 54.2%, el resto, la satisfacción con la democracia oscila entre el 11%, 15% y 31%.

La democracia por departamento

Mientras, en seis de los 18 departamentos, el apoyo hacia la democracia ha ido en una disminución severa. Ellos son Yoro (-8.1%), Colón (-19.2%), Intibucá (-18.3%); Francisco Morazán (-12.2%), El Paraíso (-20.3%) y Olancho (-23.7%).

Estos datos, donde se refleja por primera vez cómo anda la democracia por departamentos, fueron parte de una investigación realizada por el Instituto Universitario en Democracia, Paz y Seguridad (IUDPAS) de la estatal Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH) y el Instituto Nacional Demócrata (NDI, por sus siglas en ingles), el cual refleja los desafíos que enfrenta la democracia hondureña y sus instituciones y clase política.

Los departamentos con menos apoyo a la democracia son Olancho y El Paraíso, en tanto los que dan más apoyo son Ocotepeque, Valle y La Paz. En tanto, los departamentos con menos satisfacción hacia la democracia son Comayagua y Choluteca, siendo Ocotepeque el único que expresa más satisfacción con la democracia.

Pero no solo ese desplome hacia la democracia revela la investigación académica, que aborda también el tema de los procesos electorales y los niveles de abstención en los departamentos, congruentes casi con esa insatisfacción con la democracia. La investigación académica que ahonda sobre la cultura política hondureña presenta también las caídas que en sus niveles de confianza/desconfianza tienen algunas instituciones.

Confianza institucional en caída

Para el caso, dentro de las llamadas fuerzas de orden, la Fuerzas Armadas tienen una caída preocupante cuando un 67.8% dice no confiar en ellas, mientras un 31.9% les muestra confianza. La caída también marca a partidos políticos y a autoridades centrales

La confianza en los gobiernos locales apenas es del 30.6% y la desconfianza es de 69.1%, mientras el Congreso Nacional tiene una confianza de un 13.9% y la desconfianza es de un 85.7%.

Esta radiografía es un indicativo que el próximo proceso electoral no solo será el ejercicio de un sufragio y de un voto cada cuatro años, ese proceso, su transparencia y credibilidad representará las esperanzas por rescatar y restaurar la democracia o por terminar de acelerar su desplome.

El desencanto de la democracia por departamento es una clara señal para entender la conflictividad social, la desigualdad y la caída de los partidos políticos en zonas en donde eran líderes absolutos, pero de un tiempo a acá la abstención empezó a suplantarlos ante la ausencia de propuestas viables y confiables.

De acuerdo con esa investigación, los problemas de la democracia son tan grandes que apenas la mitad de los hondureños cree que el país funciona como una democracia, y el abstencionismo se agrava en unas regiones más que en otras, en especial en aquellas con enorme carga electoral como en la región norte, donde el peso del abstencionismo ha sido del 42.8%, y en la zona centro el abstencionismo es de 32.9%.

El peso del abstencionismo electoral, según esa investigación, es muy fuerte en 9 de los 18 departamentos del país. Las próximas elecciones generales no serán fáciles, pues existe un creciente desencanto con la política y una alta tendencia hacia posiciones contra el status quo.

Elecciones transparentes

En ese contexto, las elecciones generales, acostumbradas a estar marcadas por el clientelismo político, deberán ser replanteadas si en efecto se aspira una Honduras incluyente, post pandemia, vaticinan los expertos.

En los países donde se han programado elecciones, y ante la situación de incertidumbre que deja la actual pandemia del coronavirus, los expertos alertan sobre la importancia de que los comicios se realicen para que las democracias no se vean interrumpidas o sufran fuertes procesos de retrocesos antidemocráticos.

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