Tegucigalpa. La prensa hondureña no termina de llorar uno de sus muertos, cuando debe prepararse para velar y enterrar a otro de los suyos, además de vivir con sobresaltos por los atentados que reciben sus integrantes, lo anterior constituye el sentir de la comunidad de comunicadores del país.
 

– Registros del Conadeh establecen que más de 20 periodistas se encuentran en condición de amenazados por el desempeño de la profesión.

– La unidad de protección a los periodistas y otros grupos vulnerables no sale de las salas de socialización de la Secretaría de Justicia y Derechos Humanos y “está parado”.

No en vano Honduras es, junto a México y Colombia, uno de los tres países del continente donde el ejercicio del periodismo es una verdadera hazaña.


En las últimas horas otro comunicador hondureño perdió la vida en condiciones macabras tras 16 días de permanecer desaparecido luego que individuos se lo llevaron por la fuerza.

Aníbal Barrow se convirtió en otra estadística que manejan los organismos que defienden los derechos humanos en este país centroamericano y que se vuelve una constante, especialmente en los últimos tres años.

Continúan

A esta dramática situación que atraviesan los comunicadores sociales, se suma la veintena de profesionales que se encuentran amenazados o que han solicitado protección del organismo estatal de los derechos humanos, según el Comisionado Nacional de los Derechos Humanos (CNDH).

A esta cifra de periodistas que trabaja bajo condiciones de amenazas, habría que sumarles los que han solicitado apoyos a otras organizaciones o que en el peor de los casos han preferido callar por el mismo temor que genera la reiterada muerte de comunicadores.

El presidente del Colegio de Periodistas de Honduras (CPH), Juan Ramón Mairena, dijo que más de una decena de sus colegas han acudido a ese organismo gremial en los que va de 2013 para denunciar amenazas a muerte y pedir protección.

Mientras, el fiscal especial de Derechos Humanos del Ministerio Público, Jhon César Mejía, afirmó que hay varios casos de periodistas que han solicitado protección por haber recibido amenazas a muerte y que estas han sido coordinadas con la Secretaría de Seguridad. “No puedo decirle una cifra exacta y no quiero caer en la irresponsabilidad porque estamos en un período de vacaciones, pero sí puedo decir que hay varias denuncias sobre el tema”, finalizó.

En lo que va de este 2013, dos comunicadores han perdido la vida en forma violenta. El periodista deportivo Celin Orlando Acosta Zelaya (53) fue acribillado en el barrio La Soledad de Juticalpa, Olancho, en tanto esta semana se conoció del macabro hallazgo del cuerpo desmembrado de Aníbal Barrow.

Asimismo, otros dos comunicadores han recibido atentados contra su vida, en La Ceiba el periodista Ramón Maldonado, corresponsal del canal digital HCH, fue atacado a balas el pasado 20 de mayo.

En Tegucigalpa, el periodista Tony Quintero Calona fue herido en un atentado criminal el 12 de junio, aunque después señaló que no cree que fura contra su persona.

Sin protección

A pesar de un compromiso del gobierno por ofrecer protección a la prensa, tras los constantes ataques a los periodistas, lo anterior no logra concretarse debido a la lentitud o ineficiencia de los entes encargados de hacerlo realidad.

El estancamiento del proyecto de protección de los periodistas es justificado por la Secretaría de Justicia y derechos Humanos a la falta de fondos.

La viceministra del ramo, Martha Sabillón, admitió que el proyecto está “parado” y que realizan junto a la Secretaría de Finanzas esfuerzos para identificar fondos.

Únicamente ha sido “socializada” con diversos sectores, pero no llega al Congreso Nacional.

La creación de la unidad de protección de periodistas y otros grupos vulnerables, como abogados y miembros de la diversidad sexual, requiere de 80 millones de lempiras, según los responsables de la Secretaría de Justicia y derechos Humanos.

La Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) y las Naciones Unidas han pedido al gobierno que implemente medidas efectivas de protección a la integridad de los periodistas.