Copán – El reconocido líder católico Fausto Milla se preguntó este viernes: “¿Dónde están los corruptos en Honduras?”, luego de investigaciones que retratan múltiples actos de corrupción en diferentes instituciones del Estado.
 

“El coyote tiene que obedecer al coyote, es lógico, y si uno pone a un tacuazín a cuidar gallinas ya se sabe lo que va a pasar en el gallinero”, parodió el sacerdote.

El representante de la Iglesia Católica expresó sentir temor “ya que todas estas bullas del Instituto Hondureño de Seguridad Social sobre actos de corrupción quedarán al igual que la depuración en la Policía Nacional”

Indicó que en el proceso de depuración en la Policía Nacional sólo despidieron a un par de agentes que estaban en escala básica, “pero qué se hicieron los que están arriba, han sido los de arriba los que han amparado la corrupción que cometen los de abajo”.

En ese sentido, se preguntó: “¿Dónde están los corruptos en Honduras?”, al tiempo que cuestionó que “con esto de la corrupción, con estos problemas del Seguro Social, con los problemas descubiertos en la alcaldía sampedrana, en Hondutel, la ENEE, en donde dos o tres años hablarán de lo mismo sólo para hacer propaganda”.

A su criterio, la investigación sobre actos de corrupción en el Seguridad Social “quedará en el olvido, así como las otras investigaciones en otros entes del Estado”.

En las últimas horas, el Consejo Nacional Anticorrupción (CNA) a través de la Unidad de Investigación y Seguimiento de Casos, encontró una “escandalosa corrupción” en el Instituto Nacional de Jubilaciones y Pensiones de los Empleados y Funcionarios del Poder Ejecutivo (Injupemp), donde se pagaban estratosféricas sumas en bonos a miembros de la junta directiva, así como la remuneración de 123 millones de lempiras a dos abogados.

El padre Fausto Milla es un incansable defensor de los derechos humanos en Honduras. Durante 17 años ejerció el magisterio. Hizo sus estudios en Colombia, Guatemala y Roma.

En 1968 fue ordenado sacerdote católico por imposición de manos del Papa Pablo VI en Bogotá Colombia. En 1969 prestó sus servicios como sacerdote en Guarita, Lempira, su tierra natal.

De 1970 a 1981 fue Párroco en Corquín, Copán, donde inició un trabajo de revalorización de la cultura y reivindicación de los derechos de indígenas lencas, también tuvo un papel fundamental en la protección y ayuda a los refugiados del conflicto bélico de la hermana República de El Salvador.

En 1985 fue nombrado párroco interino de Santa Rosa de Copán, donde apoyó la formación comunitaria, derechos humanos, alimentación y curación con plantas.

El padre Milla también ha denunciado en un par de ocasiones la existencia de narcopolíticos en el país y señaló específicamente al Partido Libertad y Refundación (Libre) de estas prácticas.