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Nicaragua: Una dictadura dinástica se entroniza en el poder y se ríe de las sanciones de EEUU y la UE

Por:

Un análisis de Alberto García Marrder – Especial para “Proceso Digital”.

Aviso que escribo esta crónica-análisis bastante indignado por la poca repercusión periodística que ha tenido la quinta toma de posesión, la cuarta consecutiva, de Daniel Ortega, como presidente de Nicaragua y ahora ya dictador vitalicio.

Ortega, de 76 años y ex sandinista, tiene ya el récord en América Latina de años en el poder, solo superado por Fidel Castro en Cuba por sus 49 años en vida. Contando sus años en la Junta Nacional de Reconstrucción, el nicaragüense lleva ya 26 años en el poder.

Todas estas dictaduras de izquierda tienen la similitud de que colocan a sus familiares en el reparto del poder. El presidente cubano a su hermano Raúl Castro.

Pero Ortega hace la diferencia: no solo nombra a su esposa, Rosario Murillo, como vicepresidenta (y ahora co-presidenta), sino que también reparte presupuestos millonarios con sus ocho hijos al monopolizar el poder ejecutivo, con absoluto desprecio por la democracia.

El matrimonio Daniel Ortega (presidente) y Rosario Murillo (vicepresidenta)- (Foto Cesar Pérez. La Gaceta).

Los dictadores tienen sus trucos para amañar las elecciones y salir elegidos “por mayoría absoluta”. Pero lo que hizo Ortega y su esposa, en las pasadas elecciones del 7 de noviembre, es inaudito.

Ortega fue el único candidato a la presidencia, porque tenía en la cárcel a los verdaderos líderes de la oposición y a Cristina Chamorro, la precandidata con más probabilidades de ganar, en prisión domiciliaria.

Y Ortega ganó, a pesar de una estimada abstención de más del 70 por ciento.

La ceremonia de la toma de posesión en la Plaza de la Revolución en Managua el lunes pasado fue de risa, por no decir de vergüenza.

Las delegaciones extranjeras que asistieron son las típicas de los dictadores que nadie quiere: de Corea del Norte, Cuba, Irán, Rusia, Venezuela, China, Bielorrusia o Kazajistán.

Nadie de la Unión Europea, ni de España a pesar de su gobierno social-comunista. Tampoco de Estados Unidos que no reconoce la legitimidad de las últimas elecciones, que ha calificado de “pantomima”.

El diario “La Prensa”, que se publica ahora sólo en internet (www.laprensa.com.ni)  al tener sus instalaciones cerradas por orden gubernamental, dice que el aislamiento internacional que sufre Ortega lo deja con pocos invitados de relevancia diplomática.

Sí estuvieron presentes el presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, el de Venezuela, Nicolás Maduro y el saliente de Honduras,  Juan Orlando Hernández.

En los videos de la ceremonia se ve a Ortega, ahora de 76 años, con un aspecto frágil y desorientado.

Citando a medios diplomáticos, la agencia británica de noticias Reuter dice que Ortega tiene serios problemas de salud. Y que si falleciera antes de terminar los cinco años de su quinto mandato, Murillo, como vicepresidenta, asumiría el resto que faltara.

Rosario Murillo, que tiene ahora 70 años, es la cara del régimen. Ortega no da ruedas de prensa y aparece en público pocas veces. Su esposa habla por radio y televisión todos los días, en las emisoras y canales controlados por sus hijos. Para hablar de los planes del gobierno y, casi siempre, echar pestes de la oposición y de la prensa critica.

Rosario Murillo, la vicepresidenta de Nicaragua y ahora co-presidenta. El verdadero poder en Nicaragua.

Su aspecto extravagante de vestimenta, anillos y pulseras provocan en la oposición calificativos denigrantes, desde “bruja” hasta “santera”.

Pero todos reconocen que en Nicaragua ella es la que tiene el poder, no Ortega, el presidente. No se mueve nada en ese país centroamericano sin su visto bueno. Y nadie se atreve a desafiar su poder.

Con Ortega ha tenido ocho hijos, todos ya bien colocados en los medios de comunicación y empresas públicas de Nicaragua. Y otros tres, de tres parejas anteriores y entre ellos, una muy especial: Zoilamérica Narváez Murillo, que vive exiliada en Costa Rica desde que en 1998 denunció a su padrasto, Daniel Ortega, de haber abusado sexualmente y violada desde los 11 años.

Su madre, Rosario Murillo, la llamó “mentirosa” y se puso del lado de su marido y no de su primera hija. Ortega nunca ha hablado del tema. La prensa opositora siempre ha especulado que pudo haber entonces un acuerdo entre Ortega y Murillo para que la madre desautorizara a su hija de una denuncia tan seria a cambio de compartir el poder.

Daniel Ortega y Rosario Murillo. (Foto La Prensa de  Managua).

¿Cuál es el futuro de esta dictadura casi vitalicia, que sobrevive a pesar de las sanciones de Estados Unidos y la Unión Europea? Según mi criterio y de haber cubierto como periodista en Managua y Masaya la caída de la dictadura de Somoza ante el avance sandinista, en 1979, durará hasta que Washington lo decida e imponga sanciones devastadoras que ahoguen la débil economía nicaragüense.

Mientras tanto, los Ortega-Murillo seguirán controlando el Congreso, los tribunales, los medios de comunicación, la policía y las Fuerzas Armadas. Y se dan el lujo de ejercer un régimen represivo que tiene en la cárcel a 135 presos políticos.

La Unión Europea y Estados Unidos le fastidiaron la fiesta de celebración del lunes a los Ortega-Murillo con el anuncio, precisamente ese día, de más sanciones a los miembros de la familia y a sus más estrechos colaboradores en el gobierno.

Ya no podrán ir a Miami o a Madrid a depositar sus millones de dólares. Eso solo es un pequeño inconveniente, tienen cerca, en Belice o en Las Islas Caimán, paraísos fiscales.

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