Mario Hernán Ramírez y su infinita pasión por el periodismo

Tegucigalpa – “No mata la enfermedad, sino la preocupación. Yo le doy rienda suelta a la vida y que siga su rumbo. Soy feliz, me he realizado y Dios me ha dado más de lo que merezco”, dijo el legendario comunicador Mario Hernán Ramírez en entrevista con Proceso Digital.

– Tras 50 años abstemio dice que  “en Alcohólicos Anónimos aprendí a ser hombre, a no ser soberbio, prepotente o autosuficiente, a ser humilde”, dijo.

– “A estas alturas de mi vida solo a Dios le obedezco órdenes, de ahí a nadie”, expresó.

Con una mente fotográfica y plena lucidez, don Mario Hernán comenzó el relato de sus maravillosas historias en conversación vía ZOOM. Se subió al barco de la historia y navegó uno por uno de los retazos de su vida.

Portando un sombrerito e inclinando su cabeza, el entrevistado se acomodó para responder cada una de las interrogantes. Atrás de sus lentes sus ojos se confundían con el reflejo, pero don Mario comenzaba con la cátedra de lo que han sido sus vivencias.

Modesto, dijo que la cantidad más grande que ha tenido en sus manos son 50 mil lempiras, además nunca tuvo carro y la casa que tiene la compró mediante el Instituto Nacional de Jubilaciones y Pensiones de los Empleados Públicos (Injupemp).

Don Mario nunca tuvo carro propio. Aquí posa con uno antiguo para la fotografía.

Mario Hernán Ramírez vino al mundo un 5 de marzo de 1934 -hace 86 años- y se ha destacado por ser un comunicador apasionado.

Historiador, poeta, escritor y periodista, inició su carrera en 1952 como un locutor comercial en Radio Comayagüela, ahí dio sus primeros pasos en el mundo de las comunicaciones. También se destacó en radio Centro.

Con su compañera de hogar, Elsa Ramírez, también periodista que escribió un libro sobre la vida del historiador.

Casado con Elsa Ramírez, procreó 11 hijos -seis varones y cinco mujeres-, todos casados: Daysi Alejandrina, Ana Cristina, Mario Hernán, Juan Fernando, Olga Antonieta, Luz Aída, Luis Carlos, José Francisco, Francisco Alberto, Iris Gabriela y Mario Fernando.

Contó que su compañera de hogar -también licenciada en periodismo- es su brazo derecho y con quien convive a diario. “Sin ella no sería nada, me auxilia y es un verdadero sostén”, dijo.

En mayo de 2019 se presentó el libro “Memorias de un periodista”, escrito por su esposa Elsa Ramírez. Aquí se ilustra el perfil de un ciudadano que, desde la trinchera propia de sus oficios, se esforzó por hacer un aporte positivo a la sociedad.

En Nicaragua con miembros de la Academia Hondureña de la Lengua y Asociación de Escritores.

En otro apartado de la entrevista, Ramírez señaló que “tengo una bisnieta que de repente me hará tatarabuelo porque tiene 18 años, pero me siento realizado. Soy un hombre feliz, a pesar de los sinsabores de la vida propios del ser humano”.

Los domingos le publican sus columnas en el diario La Tribuna, espacio que ha ocupado en los últimos 40 años.

Escritor de más de una decena de libros, asegura que su obra cumbre es “Gargantas de oro de la radiodifusión hondureña”. Para editar este libro tuvo que obtener un préstamo con don Jorge Bueso Arias en banco de Occidente.

Con una dilatada carrera en la radio, televisión y diarios impresos del país, recordó con admiración a compañeros de pluma y micrófono de la catadura de Víctor Cáceres Lara, Eliseo Pérez Cadalso, José María Espinoza, Gerardo Alfredo Medrano, Hermán Allan Padgett, José Francisco Morales, Antonio Mazariegos, entre muchos más.

Conocido como un “Viejo Lobo del Periodismo”, rememoró que de su generación dorada aún queda Nahúm Valladares.

Mencionó, entre otros grandes comunicadores con los que trabajó, a: Rodrigo Wong Arévalo y Adán Elvir Flores, ambos “cipotones” en comparación con él, calificó.

Ha tenido la oportunidad de viajar por tres continentes: América, Europa y Asia, donde ha dejado la huella de su calidad humana, pero dice que no cambia a su querida Comayagüela.

Comayagüela se sus entrañas

El escritor no quiso pasar desapercibido su amor por Comayagüela y más aún por su querido barrio Sipile, terruño de otros destacados como Armando Cerrato Cortés, Alfredo Hoffman Reyes, Antonio Mazariegos, Armando Velásquez Cerrato, Juan de Dios Gutiérrez Aguilera, entre otros. Sin embargo, hubo otros como Hermán Allan Padgett, Guillermo Pagán Solórzano y Francisco Flores Paz que radicaron en este mítico suburbio capitalino.

Haber conocido tres continentes es lo que más presume el escritor Ramírez.

“De Comayagüela me apasiona toda su historia, he absorbido muchos libros que hablan de ella y eso me ha valido para tenerle tanto amor a mi tierra, a la cuna donde sembré mi ombligo”, reseñó con nostalgia.

Los 13 Locos del Guanacaste

Su incursión en el campo literario lo hace figurar como uno de “Los 13 Locos del Guanacaste”. Ahí lo acompañaron Eliseo Pérez Cadalso, Antonio Osorio Orellana, Agustín Córdova Rodríguez, Dionisio Ramos Bejarano, Héctor Elvir Fortín, Raúl Lanza Valeriano, Marcial Cerrato Sandoval, Marco Rolando San Martín, Juan Domingo Torres Barnica, Elpidio Acosta Navarro, Daniel Vásquez y Magda Argentina Erazo.

Mencionó que todos los sábados se reunían “Los 13 Locos” en El Guanacaste en Tegucigalpa, liderados por Eliseo Pérez Cadalso (QDDG).

Acreditó a ese grupo de 13 soñadores la estatua del escritor Juan Ramón Molina que está ubicada en el parque La Libertad de Comayagüela. “A puro trabajo personal de cada uno de los 13 y sin ayuda del gobierno logramos que Mario Zamora Alcantara hiciera la escultura en México y la enviara por barco. La obra costó un poco más de un millón de lempiras”, citó.

Espera escribir tres Calendas más.

Don Mario Hernán Ramírez se ubica en la corriente molinista (seguidor de Juan Ramón Molina) y recordó que en la imprenta Alin Color, propiedad de Hermán Allan Padgett, se editaron cinco mil ejemplares del libro “Vida y Obra de Juan Ramón Molina” contentiva de tres grandes aportes: ‘Tierras, Mares y Cielos’, ‘Lo que dijo don Fausto’ y ‘El habitante de la Osa’.

Don Mario Hernán tiene entre sus producciones editoriales “Calendas I”, “Calendas II”, “Calendas III”, «Calendas IV», «Calendas V», “Por el mundo infantil”, “Escrutando el firmamento”, «Don Pepe Barroso un inmigrante cubano con éxito en Honduras», “El sabor de la pobreza”, “Datos biográficos de la abogada y periodista Magda Argentina Erazo Galo”, “Un poeta y 13 locos”, “Biografía del periodista Raúl Lanza Valeriano y “0801-Ciudad de Arcángel”.

Reveló tener material para publicar tres zagas más de Calendas. “Espero que Dios me dé vida para publicarlos”, añoró.

Molineano de cepa

Don Mario Hernán se jacta de haber manejado por 20 años el movimiento Molineano en Honduras y actualmente es su vicepresidente vitalicio.

El movimiento Molineano lo dirigió en su momento Rolando Kattán -comisionado del Registro Nacional de las Personas- y quien recién ganó el Premio Casa de América de Poesía Americana tras competir con 190 escritores de Latinoamérica.

Jóvenes amantes de Juan Ramón Molina con el escritor Mario Hernán Ramírez.

Recordó que Juan Ramón Molina murió a los 33 años y lo calificó de un hombre genial, bien parecido, hijo de padre español y madre mestiza.

Contó que existen cuatro monumentos en honor a Molina: León, Nicaragua; San Salvador, El Salvador; Guatemala, Guatemala; y en Tegucigalpa, Honduras.

El entrevistado quiere extenderse cuando habla de Molina e insiste “era genial y bohemio”.

¿Qué pasó con pensión de don Mario?

El escritor Ramírez describió que hace unos años se aprobó una moción en el Congreso Nacional para otorgarle una pensión vitalicia, sin embargo hasta el día de hoy no ha recibido un solo centavo.

Considerado uno de los fundadores del Colegio de Periodistas de Honduras (CPH), refirió que ha ganado todo tipo de premios en el premios, pero nunca ha podido obtener el que otorga el ente gremial.

“No puedo ser inmodesto en decir que no merezco ese premio (Álvaro Contreras), me han propuesto tres veces.

Manifestó que tiene 68 años de profesión, con 13 libros escritos y cuatro más en preparación, escenario que lo convierten en más que merecedor de ganar el máximo galardón de los periodistas.

En la actualidad don Mario vive con una pensión de siete mil lempiras que le otorga el Instituto de Jubilaciones y Pensiones, algo que consideró “pírrico”. Además el Instituto de Previsión del Periodismo le concede tres mil lempiras.

Relató que con 10 mil lempiras no se vive en Honduras, sin embargo su esposa es jubilada en el Banco Centroamericano de Integración Económica (BCIE).

Decepcionado del Partido Liberal

Ramírez fue miembro activo del Partido Liberal, donde ocupó altos cargos como secretario del Consejo Central Ejecutivo (CCEPL), pero dijo sentirse decepcionado porque lo han desamparado.

“Cuando Patricia Rodas Baca fue presidenta del CCEPL me honró con el premio Mario Hernán Ramírez en 2007. Ahí me dieron 50 mil lempiras además me dieron una medalla de oro y un pergamino”, recordó.

Es considerado uno de los fundadores del Colegio de Periodistas de Honduras.

El dinero lo usó para pagarle una deuda a un prestamista que le cobraba altos intereses. Considera que esta es la mayor cantidad en efectivo que tuvo en sus manos.

A renglón seguido, apoyándonos en el título de uno de sus libros -El sabor de la pobreza-, le consultamos a qué ha sabido la pobreza en su vida, el entrevistado respondió: “en Honduras el arte y cultura no tienen ningún valor o no halan votos a ningún político, entonces mis libros ahí están para quien lo quiera leer”.

Un retrato elaborado por Johnny McDonald.

Mario Hernán Ramírez no ocultó que se siente satisfecho cuando lo llaman “Viejo Lobo del Periodismo” y aunque es historiador, poeta y escritor, prefiere que lo nombren como profesional del periodismo.

El paso de los años le ha dejado secuelas en la vista y el oído, asimismo el entrevistado recordó que hace 14 años fue víctima de un derrame cerebral, pero su mente y corazón se mantienen intactos. “No he perdido la lucidez y eso me da la capacidad de conversar”, dijo en tono orgulloso.

“Me jacto de algo y ese es mi consejo a la juventud; en primer lugar, cuando pude leí hasta saciarme, leía hasta siete horas diarias. Eso me ayudó mucho, la cultura general. Lean, prepárense y sean honestos”, recomendó.

Remató despidiéndose parafraseando a Víctor Hugo: “Aunque la piel se arrugue, pero si el corazón y la mente se mantienen jóvenes, no envejece el hombre y morirá joven. Soy feliz, aún con los avatares de la vida, soy realizado y feliz porque Dios me dio más de lo que merezco”.

Así es don Mario. No se cansa de escribir, el periodismo es su vida, siempre da gracias a Dios y no oculta su felicidad, pese a las vicisitudes de la vida. (JS)

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