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Machepa, una ejemplar centenaria

Tegucigalpa – María Josefa Flores Cruz, llegó a Honduras procedente de El Salvador, para quedarse en tierras catrachas donde fundó una familia trabajadora conformada por 13 hijos a los que guio con su ejemplo, su lucha a brazo partido por la vida digna y su empeño cotidiano.

Es una mujer que se encuentra en la víspera de celebrar su centenario,  formó una familia hondureña con sangre del hermano El Salvador.

En el Día de la Mujer, Proceso Digital honra a esta ejemplar matrona por su espíritu trabajador y ejemplo para las nuevas generaciones. 

MAchepa4Amante de los libros, pasa informada de la realidad mediante la lectura de diarios impresos. Odia que le den un periódico que no sea del día y le encanta degustar tamales hechos en casa.

Nacida en San Francisco Gotera, cabecera departamental del nororiental departamento de Morazán en El Salvador, hace 100 años este 19 de marzo, se trasladó hacia Alianza, Valle, en 1935 con su esposo hondureño que se la “robó” y se la trajo a vivir al país.

MAchepa5Mujer incansable para trabajar, coherente para hablar y con intacto sentido del humor, María Josefa Flores nos atendió en una pequeña sala rodeada de familiares pendientes de cada una de sus cortas respuestas.

La mujer destazó cerdos para vender y darle manutención a 13 hijos -ocho mujeres y cinco hombres- de los que dos ya fallecieron.  Enviudó hace 35 años, pero de esa unión vinieron todos sus retoños.

Su universo familiar lo conforman 13 hijos, 54 nietos, 80 bisnietos y 15 tataranietos.

MAchepa6La anciana presume su peineta mientras toma el diario para informarse de la agenda nacional.

Hernández, Handres, Arita, Solano, Rodríguez, López, García, y Arguello son algunos de los apellidos que se mezclaron con el Flores para formar esta dinastía de familia trabajadora.

Machepa, como le llaman cariñosamente a esta mujer que ha visto trascurrir un siglo, comienza su rutina diaria a las 6:00 de la mañana. Con la dificultad del caso se mueve de un lado a otro, muchas veces antes de que otros miembros de la casa inicien la jornada.

Lee mucho durante el día, cena temprano, mira televisión y al filo de las 9:00 de la noche se va a la cama.

MAchepa2Machepa muestra sus capacidades al hacer moldes de ‘pirulines’ con papel periódico y tuvo tiempo para explicar cómo prepara estos dulces, de los más tradicionales de la gastronomía popular catracha.

“Se le echa un poquito de agua con azúcar y de ahí limón a la miel para que no se cuaje”, explicó a Proceso Digital sobre la preparación de los ‘pirulines’ que vendió por muchos años en el municipio de Alianza, Valle. “Se les gana mucho dinero…”, adicionó rememorando los tiempos que se dedicó a esta ocupación.

Al ser consultada sobre ¿qué hace durante el día?, respondió con su voz vivaracha que disfruta la lectura, a su familia y que una buena parte de su tiempo, ahora, sin tener que luchar a brazo partido con la vida, puede disfrutar de una buena comida o un rato de siesta.

Aunque hace 60 años perdió la audición, la familia busca la metodología para comunicarse con ella. Una pizarra, un marcador y un borrador son las herramientas que ayudan a hacer más fluida la conversación con nuestra entrevistada.

Hablan sus hijas

En su alimentación, la centenaria mujer evita los vegetales verdes, por lo demás come casi de todo, dijo Vilma Handres (64), con quien vive doña Ana Josefa en una zona residencial del sur de la capital hondureña.

“Le gusta leer e incluso comenta las noticias. El otro día me dijo muy apesarada sobre una nota que le impactó: cómo es posible que una madre mate a su hija”, contó Vilma, una abogada de profesión y exfuncionaria jubilada de la Secretaría de Educación.

Continuó que “se aferra mucho a la vida, cuando le damos algún tipo de medicamento siempre pregunta para qué se lo suministramos. Ella por querer durar más sigue las instrucciones que le damos como familia”.

Siempre fue una madre que se preocupó por enviarnos a la escuela, de hecho, hay entre sus hijos: médicos, abogados, licenciados en pedagogía, Administración Pública y otras profesiones, contó con orgullo.

Delmy Handres, otra de las hijas de doña Josefa, dijo que a su madre siempre le gustó trabajar para sacar adelante a la familia. “En todo momento nos inculcó ser buenas personas y no hacer el daño. El trabajo fue su carta de presentación, hizo oficios domésticos, destazó reses, vendió pirulines y el comercio fue otra de sus pasiones”, reseñó.

MAchepa3Anécdotas de “Machepa”

El pasado 31 de diciembre durante la celebración de año nuevo, la anciana al ver tanta gente reunida en la casa pensó que le estaban organizando su fiesta de centenario y al dirigirse a todos manifestó: “Gracias por celebrarme los 100 años”, lo que representó un momento agradable para la familia.

Otro momento que recuerdan con especial sentido del humor es que hace un par de años un equipo periodístico le hizo una entrevista. Cuando ya casi terminaba la plática una de las hijas de doña Ana Josefa le dijo a la periodista: ‘mi mamá es fiel lectora de ustedes, no hay día que no los lea’, en ese momento la anciana interrumpió para decir: ‘Son mentiras, a mí solo me gusta el otro periódico (la competencia), ese es mi periódico’.

La última anécdota se da cuando uno de los hijos de doña Josefa puso un consultorio en Alianza, Valle, ella se la pasaba todo el día leyendo sobre plantas medicinales. Pasaba que a veces el médico atendía la consulta y cuando salía no había más pacientes y cuando le preguntaba que se habían hecho, contestaba: “A fulano de tal le pregunté sus dolencias y le receté tal planta medicinal, lo mismo hice con los otros que estaban esperando su turno. Pobrecitos, tenía que ayudarlos”.

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