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Los orangutanes adaptan su vocabulario al entorno social, como los humanos

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Redacción Ciencia.- Un equipo de investigadores ha demostrado que los orangutanes salvajes no tienen un lenguaje fijo, sino que utilizan distintos registros vocales y los adaptan al grupo social con el que viven o se comunican.

Según un artículo de la Universidad de Warwick (Inglaterra), publicado hoy en la revista Nature Ecology & Evolution, la interacción social moldea y transforma el «vocabulario» de los simios, lo mismo que con los humanos.

Este hallazgo no solo demuestra que los orangutanes salvajes tienen distintas «personalidades vocales», sino que, según sus autores, establece un paralelismo directo entre nuestro desarrollo y el de nuestros ancestros evolutivos.

Para hacer el estudio, el investigador del Departamento de Psicología de Warwick Adriano R. Lameira y su equipo, grabaron las llamadas de unos setenta simios de seis poblaciones de orangutanes de los pantanos y las selvas de Borneo y Sumatra, en el sudeste asiático, la mayor muestra analizada jamás en un estudio sobre el comportamiento vocal de los grandes simios.

Estas poblaciones de orangutanes se diferenciaban por su densidad de población, desde grupos que socializaban intensamente hasta los más dispersos.

En las de alta densidad, los orangutanes empleaban gran variedad de llamadas originales y probaba multitud de variantes sonoras que modificaban o abandonaban constantemente, mientras que los ejemplares de las poblaciones más dispersas y con menor densidad se decantaban por llamadas más establecidas y convencionales.

Aunque los grupos más dispersos no experimentaban con un número tan elevado de sonidos novedosos, cuando introducían una nueva variante de llamada la conservaban y, por tanto, su repertorio de llamadas era más rico que el de los orangutanes de las poblaciones de alta densidad, que descartaban continuamente nuevas variantes de llamadas.

Si la comunicación de las llamadas de los orangutanes está moldeada socialmente, es probable que también sea el caso de nuestros antepasados simios directos y extintos, apuntan los autores.

El estudio sugiere que la influencia social -aunque previsiblemente modesta al principio, antes de la aparición de un lenguaje primitivo plenamente operativo- podría haber aumentado de forma constante, dando lugar finalmente a las innumerables formas en que el lenguaje está determinado por quienes nos rodean.

«Los grandes simios, tanto en libertad como en cautividad, nos están ayudando por fin a resolver uno de los enigmas más antiguos de la ciencia: el origen y la evolución del lenguaje», comenta R. Lameira.

«Ahora podemos empezar a concebir un camino gradual que probablemente condujo al surgimiento del simio parlante, nosotros, en lugar de tener que atribuir nuestras habilidades verbales únicas y nuestra cognición avanzada a la intervención divina o al azar de la genética», explica.

El investigador está convencido de que los orangutanes pueden ofrecer «muchas más pistas en la vida de nuestros parientes vivos más cercanos», aunque para ello es necesario «garantizar su protección y su conservación en la naturaleza».

«Cada población que desaparezca se llevará consigo destellos irrecuperables de la historia evolutiva de nuestra especie», advierte. 

(ir)

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