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La economía de Obama que hereda Trump

Por: Ricardo Puerta

Tegucigalpa.- Cuando el Sr. Trump asuma la presidencia encontrará una economía más fuerte que la heredada por cualquier otro presidente norteamericano reciente. Solo el republicano George HW Bush Jr.  (2001-2009) tuvo esa dicha, cuando en el 2001 recibió el mando del demócrata Bill Clinton (1993-2001).

El presente artículo empieza examinando siete indicadores que caracterizan la economía que deja Obama y comenta, en breve, la situación de cada indicador, cuando Trump se convierta en el 45vo. Presidente electo de la nación más rica y poderosa del mundo.  El artículo concluye señalando los indicadores que benefician y los que retan a Trump, según la economía que él prefiere. Cierro el artículo con una pregunta, dejando la respuesta a lo que suceda de ahora en adelante, pero destacando como referente la personalidad del nuevo Presidente. Estructuro el artículo por indicador explicando su situación actual.

 1. ECONOMÍA CON RÁPIDO Y ALTO CRECIMIENTO

Según el Departamento de Comercio, la economía de EE.UU. creció a un ritmo mayor en el tercer trimestre del 2016, según lo antes previsto, al 3,5 por ciento. El Departamento también informó que la economía estadounidense aumentaba su pujanza con el tiempo. Desde la década de los 80, tal economía en tan buenas condiciones, no sucedía, excepto cuando George W. Busch Jr. asumió la presidencia en el 2001 de Bill Clinton

Lo heredado por Trump contrasta también con la economía que Barack Obama recibió de Bush Jr. en el año 2009. Mientras sucedía ese traspaso de mando el país perdía casi 800.000 empleos al mes. Desde entonces,   la economía ha recorrido un largo y sostenido camino de recuperación. A pesar de esto, durante la campaña presidencial, el entonces candidato Sr. Trump, dijo repetidamente, que durante los 8 años del Presidente Obama “la economía era un desastre”.

En la reciente historia de EE.UU, sólo Jimmy Carter (1977-1981) y George HW Bush Jr. Entraron en la Casa Blanca con una economía que tenía mayores tasas de crecimiento anual del PIB que la actual de Obama y heredada por Trump.

2. BOLSA DE VALORES

 Después de recuperarse de la crisis financiera del 2008, el mercado de valores estadounidense mantuvo   su mejora sostenida hasta el año 2013, cuando logró los niveles máximos antes logrados. Y subieron aún más, tras el 8 de noviembre pasado, cuando se supo el triunfo del Sr. Trump a la presidencia de EE.UU.

De esta última reacción positiva del mercado bursátil, pueden salir tres interpretaciones.  Una de complacencia en los inversionistas con las propuestas de Trump de rebajar los impuestos, simplificar la normativa tributaria de los EE.UU. y reducir la deuda pública. Otra de rechazo: los inversionistas no aceptan la eliminación del libre comercio, ni de la investigación científica de alto nivel pagada con fondos públicos, tampoco aprueban que graven las importaciones, y menos aún, que deporten a millones a inmigrantes ilegales, pues muchos de los empleadores seguidores der Trump dependen de estos inmigrantes ilegales para mantener competitivos sus negocios. Y equivaldría ponerles un castigo adicional a estos inmigrantes, si se les impone un impuesto a las remesas que ellos mandan a sus países de origen y construirles un muro fronterizo, pagado por México. (El 66% de los 11,2 millones de inmigrantes indocumentados que oficialmente se reportan en Estados Unidos proviene de México. Solo del 3 al 4% del total de indocumentados nacieron en Honduras. En números absolutos tales porcentajes contabilizan entre 350 mil y 500 mil, que equivaldría al total de hondureños deportables hoy desde EE.UU. si Trump cumpliera su promesa de campaña en la versión más extrema).

 Y por último, generan sentimientos mixtos de rechazo y aceptación, ciertas propuestas de Trump relacionadas con ideas más complejas y controversiales, como negar que exista el cambio climático, y de paso rechazar por injustificadas acciones preventivas y correctivas que con frecuencia exigen al resto de la sociedad grupos ecológicos y ambientalistas para que todos podamos disfrutar de un medio ambiente aceptable.

 3. DESEMPLEO

La tasa de desempleo en Estados Unidos se encuentra ahora al 4,6 por ciento. Solamente cuando George W. Bush Jr. se juramentó como Presidente, los EEUU tenían un índice más bajo de desempleo. La tasa logró su pico en octubre del 2009, el 10 por ciento, nueve meses tras haber entrado Obama en la Casa Blanca. Ronald Reagan es el único otro presidente estadounidense, además de Obama,   que en años recientes,   ha conseguido una caída parecida en la tasa de desempleo: durante su mandato de 8 años: la redujo de un 10,8% en 1982 a 5,3% en 1988.

En una apreciación agregada y comparativa, pudiéramos decir que hoy la economía estadounidense se encuentra pujante tras superar la crisis financiera del 2008. El desempleo está en su nivel más bajo en los últimos nueve años. Las 500 acciones más activas en la Bolsa de valores –conocidas también por S&P 500 o Índice de Standard&Poor’s– continúan atrayendo más inversiones y   la ventas en EEUU., de casas nuevas alcanzó en julio del 2016 el ritmo anual de 654,000 unidades, el mayor desde finales de 2007, según informó el Departamento de Comercio.

4. PARTICIPACIÓN EN EL MERCADO LABORAL

La tasa de participación de la fuerza de trabajo es hoy menor que el máximo alcanzado a fines de los años noventa, a pesar de haberse reducido el desempleo.  Muchos asalariados perdieron sus puestos de trabajo durante la crisis financiera que empezó en el 2008 y se declaró “recuperada” en EE.UU. en julio del 2012. Aún hoy es difícil saber cuántos de los trabajadores que perdieron sus empleos en ese periodo, quieran aún recuperarlos. Porque entre ellos, por razones de edad, se jubiló un buen número por ser Baby boomers. El término “Baby boomers” identifica a quienes nacieron durante la explosión poblacional, sucedida en algunos países anglosajones, tras la Segunda Guerra Mundial, cuya tendencia se mantuvo desde 1946 a 1965.

5. INFLACIÓN

La Reserva Federal de EE. UU., — conocida popularmente por la Fed–   considera que la inflación del 2 por ciento anual es una tasa favorable para el logro del empleo pleno y la estabilidad de precios, al nivel nacional. Como la inflación se mantuvo en ese umbral, la Fed en diciembre del 2016 subió ¼ del 1% las tasas de interés, por primera vez en la última década.  

La Fed además pronosticó que habrán tres subidas más en el próximo año, para resolver en la economía lo que los políticos diagnostican como “recalentamiento”. Técnicamente hay recalentamiento cuando la capacidad productiva de la economía no crece al ritmo de la creciente demanda agregada. En síntesis, el recalentamiento sucede cuando la demanda agregada excede a la oferta agregada, y por lo tanto, la diferencia se compensa por un uso excesivo/nocivo de los recursos disponibles.

6. INEQUIDAD

Pero el reto que tiene por delante el electo Presidente Trump en inequidad es probablemente uno de los más serios. La desigualdad de hoy en los Estados Unidos es la mayor en décadas.

Hoy la Nación del Norte ha llegado a su punto más alto de inequidad desde antes de la Gran Depresión, década de 1920.  Hay 3 tendencias complementarias que lo explican. En la cúspide de la estructura social se encuentran quienes hoy perciben los  ingresos mayores, logrando cada año una  proporción  mayor de  todos los ingresos generados en la nación, es decir, con el tiempo, los ya ricos, se hacen más ricos. Mientras que a nivel medio de la estructura social, la clase media sigue perdiendo ingreso. En 1971 la clase media se llevaba el 61% del ingreso nacional y hoy se lleva el 49% del mismo. Es decir, cada día es más difícil llegar y mantenerse en la clase media.  Y quienes tienen los ingresos más bajos,   no aumentan su poder adquisitivo por casi los últimos 50 años, desde la década de los setentas del siglo pasado.  Es decir, los más pobres, en el mejor de los casos, se mantienen igual.

Las 3 tendencias anteriores, demuestran que el aumento sostenido de la desigualdad en la sociedad norteamericana,  hecho que podría estar anulando los resultados positivos que a nivel macro sugieren  el constante crecimiento anual  del PIB y la disminución en la tasa de desempleo. (Como comentario lateral, sugiero que estos dos últimos párrafos son enteramente aplicables a lo que viene sucediendo a las clases sociales de hondureñas desde 1980: Más ricos, menos clase media e igual o más pobres)

Los estudios demuestran que en EEUU., una inequidad en aumento produce tres efectos nacionales negativos: mayor polarización en la política, pérdida en la calidad de vida y de la movilidad social en los estratos socio-económicos medios y bajos de la sociedad. Estos 3 hechos influyeron decididamente en la aceptación que tuvo Trump en ciertos grupos de electores estadounidense, por ejemplo en los condados estadounidenses más rurales, en los votantes con mayores ingresos y en los miembros de la clase media y baja que sistemáticamente perdían ingresos y poder adquisitivo.

Con las políticas económicas propuestas por el Sr. Trump, la desigualdad de hoy podría incluso empeorar antes que mejore, si expande aún más los mercados de capital. Tal expansión favorecería a quienes ya son multimillonarios o tienen un ingreso alto, con frecuencia protegidos por paraísos fiscales. Ese blindaje les permite legalmente pagar menos impuestos que los asalariados que viven de un ingreso fijo, tal como los analistas predicen que sucederá.

Otro factor a considerar en el fomento de más desigualdad son las promesas del Sr. Trump de imponer aranceles a las importaciones chinas y mexicanas baratas, cuando entran a Estados Unidos. Esos impuestos podrían disparar hacia arriba los precios de los bienes de consumo más frecuentes, afectando con ello más a los asalariados que destina una proporción más o menos fija y considerable del ingreso total, a cubrir la satisfacción de las necesidades de consumo básicas, tanto personales como de quienes dependen de él o ella: alojamiento, alimentación, vestido, transporte y recreación.

La inequidad existente en la distribución de la riqueza y del ingreso en la economía norteamericana, y sus efectos nocivos, sin duda favoreció, y con creces, el inesperado triunfo del Sr. Trump en la elección presidencial recién celebrada en EE.UU.

7. DEUDA NACIONAL

 A Trump se le percibe como un populista, conservador y nacionalista. Sin embargo, en vez de reducir el gasto público — que sería lo esperado en un líder del tipo Trump– en la campaña  se comprometió gastar 550 mil millones de dólares en mejorar y ampliar la infraestructura pública de la nación; y  además,  amentar, considerablemente, el gasto en defensa. Ambas ideas expansionistas, junto a la pérdida de ingresos netos fiscales por la reducción de los impuestos a los ricos, resultarán en un aumento de 7 mil 200 millones de dólares en deuda federal durante la próxima década, según estimados del Centro de Política Tributaria.

La desigualdad y la deuda nacional no son los únicos grandes desafíos económicos que podrían llegar a preocupar al Presidente Trump. Tampoco le favorece el crecimiento económico mundial, que al presente está más bien estancado en algunos países desarrollados, también en la mayoría de las naciones con mercados emergentes. Por lo tanto, el empleo manufacturero seguirá siendo bajo comparado con el existente hace cuatro décadas. En la propuesta de generar nuevos empleos, Trump tiene a su favor la duda, debido a la probada trayectoria que tiene, como empresario privado exitoso, generador de empleo a nivel nacional y en el exterior.

En adición, el dólar estadounidense alcanzó su nivel más alto en 14 años en diciembre del 2016.  Y un dólar fuerte perjudica las exportaciones estadounidenses y favorece la compra de bienes baratos producidos en el exterior e importados a Estados Unidos. Tal combinación aumentaría en la balanza del déficit comercial estadounidense en la balanza de pagos –de por si altísimo en relación al PIB– y haría mucho más difícil que la administración de Trump cumpla con su promesa de campaña: reducir la deuda pública de la nación, la cual supera ya los 18 mil millones de dólares, o el equivalente al 103% del PIB anual estadounidense. Si pasáramos esta deuda a la población de EE.UU, cada uno “debería” 56, 714 dólares, casi igual a los 56, 116 dólares, el ingreso medio anual que tenía cada estadounidense en el 2015. 

CONCLUSIÓN

La economía que quiere Trump no es la que hereda de Obama. Para concluir diría que se siente insatisfecho con los 7 indicadores analizados, bien por defecto o por exceso. Pero siendo más preciso, me atrevo a decir que Trump está menos insatisfecho con estos 4 indicadores: rápido y alto crecimiento (pero aún insuficiente), bolsa de valores con la atracción creciente de inversionistas (pero con muchas regulaciones y pocos incentivos) y bajos índices de desempleo y de inflación (que no resultan en desarrollo, bienestar generalizado y hacer más felices a los estadounidenses). Se siente también insatisfecho, y probablemente más que antes, con estos 3 indicadores restantes, sin duda, todos negativos:   tasa de participación decreciente de la fuerza de trabajo en el mercado laboral,    inequidad social progresiva y una impagable deuda pública nacional. 

Y por todo lo anterior, me viene a la mente una pregunta… ¿cuánto de la personalidad de Trump ayuda o entorpece para lograr la economía que prefiere partiendo de la heredada de Obama? …aceptando que es el  Presidente de la nación más rica y poderosa del mundo,   líder político conservador, sin experiencia de gobierno, defensa e inteligencia; reformista,  antisistema, magnate de bienes raíces,  generador de empleo, con 5 quiebras declaradas,  aún con una fortuna personal de más de 4 mil millones de dólares, desafiante, inflexible, machista, nacionalista, proteccionista,  populista y xenófobo?  El monitoreo y seguimiento de estos 7 indicadores, usados como línea base, permitiría obtener las respuestas que se buscan con la pregunta planteada.

 Nota de Ricardo: El presente  artículo  se inspiró inicialmente  en uno  de la periodista Lauren Leatherby, del  Financial Times, periódico de origen británico, con fecha 28 de diciembre, 2016,  titulado “ La herencia económica de Donald Trump en 7 gráficas”. El lector puede obtener  el original en inglés “Donald Trump’s economic inheritance in 7 charts” en:  https://www.ft.com/content/4e5af7e4-c88d-11e6-8f29-9445cac8966f . Por razones de espacio, no incluyo aquí ninguna gráfica.

 

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