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La ciber violencia se ensaña contra mujeres y comunidad LGTBI

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Tegucigalpa (Especial Proceso Digital) – La violencia digital o ciber violencia se ha enfocado en las mujeres y los miembros de la comunidad LGTBI en Honduras, hacia los cuales han dirigido sus ataques a través de las redes sociales, los chat y redes de mensajería instantánea, entre otros mecanismos. La violencia digital se suma así a los otros tipos de violencia de género que sacuden constantemente a este país centroamericano.

En el caso de la comunidad LGTBI, son los integrantes transgéneros los que más son objeto del ciberacoso, y dentro del sector de las mujeres, destacan las periodistas, las defensoras humanitarias y las mujeres políticas, subraya una investigación del Centro de Derechos de las Mujeres (CDM) que pone el acento sobre este problema que se esparce velozmente por las redes ante la falta de mecanismos que permitan denunciar con efectividad este tipo de abusos y violencia de género.

La irrupción del internet y con ello las nuevas tecnologías y sus plataformas han generado nuevas formas de acoso hacia las mujeres y de acuerdo con clasificaciones que han hecho los estudiosos de este fenómeno existen entre 29 y 13 tipologías de agresiones relacionadas con la violencia digital.

Una de ellas es la difusión de información personal o íntima que se caracteriza por compartir o publicar cualquier tipo de dato o información privada sin el consentimiento de la persona. Una de las formas más comunes es publicar imágenes o videos privados sin el consentimiento de la víctima, con el propósito de causar daño o generar odio.

Otra forma de ciber violencia son las amenazas con envíos de cualquier contenido violento o lascivo con la intención de hacer daño a alguien y a sus seres queridos, a la que se suma la descalificación de la trayectoria, credibilidad o imagen pública de una persona a través de la exposición de información falsa, manipulada o fuera de contexto.

El objetivo de la ciber violencia es desmovilizar, callar y afectar a las mujeres aguerridas que luchan por ellas mismas.

Las expresiones discriminatorias por medio de herramientas electrónicas, es otra de la tipología que caracteriza a la violencia digital, y éstas se realizan contra muchas poblaciones, pero mensajes agresivos contra mujeres y personas no binarias son más usuales y evidencian patrones machistas basados en roles tradicionales y conservadores, revela el estudio del Centro de Derechos de Mujeres.

Las amenazas a periodistas y comunidad LGTBI

En tal sentido, la ciber violencia que reciben las mujeres y miembros de la comunidad LGTBI, apela a otros temas como la profesión, la apariencia física o la etnia. La violencia verbal que reciben las mujeres con respecto a su cuerpo es lamentablemente constante y se manifiesta de muchas formas. En el espacio público, esta violencia se expresa con comentarios en la calle o en los medios de transporte hasta en lugares de trabajo o estudio.

En el caso de las mujeres trans, el trabajo del CDM identificó que éstas sufren de manera cotidiana acoso online y expresiones discriminatorias de género, y más de alguna vez les han difundido en las redes sociales información personal o íntima, sin su consentimiento, para ser enviadas a terceras personas.

En cuanto a las mujeres que ejercen el periodismo, en medios de prensa digital, escrita, radio y televisión, indicaron que en su mayoría han sido objeto de violencia digital y las plataformas por donde más se producen estos hechos es por la red social de Facebook, WhatsApp, mensajes de celulares, llamadas regulares, Telegrama, Twitter, otros.

Las mujeres periodistas relataron que las intimidaciones que reciben en su mayoría son relacionadas con su profesión, y van desde amenazas, amenazas a muerte, desprestigio, control y manipulación de la información y afectaciones a canales de expresión, entre otras.

Otro sector de las mujeres objeto de la violencia digital, son las activistas de derechos humanos, en especial, las más visibles que pertenecen a organizaciones que hacen frente a proyectos extractivos. Los proyectos pueden ser represas hidroeléctricas, plantaciones de agrocombustibles, monocultivos, minería, gas y petróleo, desarrollos turísticos, ciudades modelo y carreteras.

Disminuyendo los riesgos

Las mujeres políticas reciben acoso a través del envío de numerosos mensajes y fotos no deseadas, expresiones discriminatorias e insultos, entre otro tipo de intimidaciones.

El objetivo de la ciber violencia contra las lideresas sociales de estas organizaciones es distinto “buscan desmovilizar, callar y afectar a las mujeres aguerridas que luchan por ellas mismas, su familia, por su comunidad” asegura Melisa Cardoza, integrante de la Red Nacional de Defensoras de Derechos Humanos en Honduras, en entrevista dada para la investigación del CDM.

Las mujeres políticas, son el otro sector centro de la violencia digital. De acuerdo con esta organización feminista, en un país donde el machismo está profundamente arraigado en los distintos estratos y espacios sociales, la dimensión política partidaria no es una excepción, sino que representa toda la violencia con la que se puede expresar. Por tanto, las mujeres que deciden participar en la vida política del país se enfrentan casi a diario a discriminación profesional, coacción, calumnias, amenazas de todo tipo, incluida la muerte.

Las mujeres políticas reciben insultos por su orientación política, sus posiciones y sus ideologías. Reconocen recibir acoso a través del envío de numerosos mensajes y fotos no deseadas, expresiones discriminatorias e insultos, entre otro tipo de intimidaciones.

Recientemente salió a la opinión pública la denuncia hecha por la diputada de Libre, Beatriz Valle, quien mostró como en un día recibió cerca de 50 mil mensajes de ataques en las redes sociales por sus criterios políticos. Valle ha reclamado el apoyo de las autoridades para investigar su caso ya que las denuncias de violencia digital han llegado al extremo de amenazar a su familia.

Este tipo de violencia, en muchas ocasiones se internaliza por las mujeres que la viven, y es normalizada por los agresores y por el resto de la sociedad. Las redes sociales se han convertido en un canal mal conducido en la promoción de la violencia de género, pues radica en el anonimato que garantiza el internet y sus plataformas digitales.

De acuerdo con la investigación de esta organización de mujeres, en una sociedad donde la dimensión online se ha labrado un enorme espacio en nuestras vidas, es necesario empezar a debatir y sensibilizar sobre el impacto que esta violencia cotidiana puede tener a nivel personal, familiar y profesional en las personas afectadas.

En el país la legislación al respecto es débil y algunos de los delitos que conforman la ciber violencia no están registrados en la normativa penal, y a nivel de la institucionalidad, la policía nacional apenas cuenta con dos oficinas para este tipo de denuncias, una en la capital, y otra en San pedro Sula, de reciente creación. (PD)

Las mujeres y la comunidad LGTBI se enfrentan solas ante la violencia digital o ciber violencia de género, y algunas de las recomendaciones más prácticas es no contestar los mensajes o llamadas realizadas por el teléfono de agresores plenamente identificados.

También recomiendan no borrar los mensajes, llamadas o cualquier otra evidencia de la agresión. Nunca contestar llamadas de número de teléfono desde donde enviaron los mensajes o tuvo conversaciones con las personas agresoras. Realizar capturas de pantalla de las agresiones, guardar correos y realizar cualquier forma de respaldo de estos mensajes, de ser posible fuera del celular. Finalmente, bloquear a la persona o personas de sus redes sociales o cualquier otro canal bajo el que haya recibido la agresión. (PD)

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