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Javier Milei en el Foro Económico Mundial

Roldán Duarte

Tegucigalpa. – El presidente de Argentina, Javier Milei, terminó su discurso en el World Economic Forum (WEF), con las palabras “Viva la libertad carajo”. Este evento celebrado entre el 15 y el 19 de enero del 2024 en la localidad suiza de Davos, se reunió bajo el lema «Reconstruyendo la confianza», lo cual implica que la misma está destruida o cuando menos en graves apuros.

Milei empezó su intervención en el foro, diciendo que “Occidente está en peligro; está en peligro porque aquellos que supuestamente deben defender los valores de occidente, se encuentran cooptados por una visión del mundo que inexorablemente conduce al socialismo, en consecuencia a la pobreza”.

En su exposición, Milei hizo una apasionada defensa de las ideas libertarias, pero no de cualquier libertarismo, sino del que pregona el “máximo prócer de las ideas de la libertad de Argentina”, el profesor Alberto Benegas Linch hijo, según el cual: “el libertarismo es el respeto irrestricto del proyecto de vida del prójimo, basado en el principio de no agresión, en defensa del derecho a la vida, a la libertad y a la propiedad, cuyas instituciones fundamentales son la propiedad privada, los mercados libres de intervención estatal, la libre competencia, la división del trabajo y la cooperación social; donde solo se puede ser exitoso sirviendo al prójimo con bienes de mejor calidad a un mejor precio”.

En esencia, Milei defiende al capitalismo de libre competencia, el cual hace tiempo desapareció del mundo real, ya que actualmente predominan las empresas multinacionales, las entidades trasnacionales y los oligopolios a nivel mundial, que dominan las tecnologías más avanzadas y tienen un gran poder de mercado para fijar los precios a su conveniencia. ¡Ojalá pudiésemos vivir en un mercado de libre competencia! Sin embargo, lo que prevalece en casi todo el orbe es el ‘capitalismo salvaje’ en el cual la dignidad humana y los derechos del ‘prójimo’ son constantemente pisoteados.

¿Acoso existe libre mercado en Honduras? De las 14 instituciones bancarias existentes en el país, apenas 6 equivalentes al 42.9% controlan la mayoría aplastante de los Activos, los Depósitos y los Préstamos, a la vez que se quedan con el grueso de las Ganancias del sector, y también, mantienen improductiva una exagerada liquidez que solamente emplean para extraer rentabilidad del Estado, comprando títulos valores del gobierno central (Finanzas), de instituciones como el Banco Central de Honduras (BCH) y de empresas públicas como la ENEE.

La primera parte del artículo 339 de la Constitución de la República de Honduras, textualmente dice que: “Se prohíben los monopolios, monopsonios, oligopolios, acaparamiento y prácticas similares en la actividad industrial y mercantil”, pero incluso el mismo Estado actúa como monopolista (BCH, ENEE, HONDUTEL, Empresa Nacional Portuaria (ENP), Etc.)

Milei además de condenar el socialismo, arremete contra la teoría económica neoclásica, especialmente porque la misma admite las fallas de mercado y con ello propicia la intervención del Estado.

Los grandes errores de las ideas de Milei son básicamente dos: 1) Confiar exageradamente en el libre mercado; y, 2) Condenar enérgicamente cualquier intervención del Estado en la economía.

En el mundo de las ideas sociales, económicas y filosóficas, los planteamientos extremos son peligrosos y teóricamente muy endebles, ya que prevalecen muy poco tiempo sin lograr arraigarse. Las grandes economías como la de Estados Unidos, Alemania, Japón, China Popular, Rusia y la India, además del mercado poseen un Estado fuerte y beligerante, que les ayuda a tener éxito económico.

La famosa economista italo-estadounidense Mariana Mazzucato, defiende el papel de Estado en libros como” El Estado emprendedor. Mitos del sector público frente al privado” (RBA Libros, 2019); adicionalmente, la economista  también aboga por mejorar el capitalismo en su libro “Misión economía: Una guía para cambiar el capitalismo” (Ed. Taurus 2021). Estos libros son una muestra de que Milei exagera el discurso cuando condena ciegamente el papel del Estado.

Resumiendo, mientras Carlos Marx pretendía acabar con el capitalismo, Milei lo defiende apasionadamente, sin hacer distinciones entre el capitalismo de libre competencia, el capitalismo de los oligopolios y el capitalismo salvaje. Además, plantea la necesidad de un Estado mínimo y no intervencionista, en vez de un Estado pequeño, emprendedor y de rostro humano.

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