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Íngrid Betancourt no entiende los sentimientos de odio contra Piedad Córdoba

Bogotá- La excandidata presidencial colombiana y rehén de las FAC durante más de siete años y medio Íngrid Betancourt dice no entender los sentimientos de odio de muchos sectores en su país contra Piedad Córdoba, la mediadora ante esa guerrilla para la liberación de secuestrados, según una entrevista publicada hoy.
 

«Veo lo que ella hace y no entiendo el odio contra ella. El colmo y no lo entiendo. Se necesita un intermediario. Ayudémosle, apoyémosla (…) es una persona que lucha para liberarlos y se le va todo el país encima», expresó Betancourt.

La excandidata colombiana respondió así en una entrevista publicada este domingo en la revista «Bocas» del diario bogotano El tiempo, a pocos días de cumplirse diez años de su secuestro, el 23 de febrero de 2002, en una carretera del sur del país

Betancourt aludió a la exsenadora Córdoba, a quien las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) han entregado a unos 15 de sus rehenes, entre políticos, militares y policías.

En la misma entrevista, hecha en París, ciudad en la que vive a pesar de que viaja mucho a Nueva York y a la ciudad inglesa de Oxford, donde estudia actualmente Teología y griego antiguo, habló de sus compañeros de cautiverio y clamó por la puesta en libertad de quienes permanecen aún en la selva.

«Los tienen encadenados (…) Quiero que la gente entienda qué es la dignidad (…) No podemos permitir que sigan allá. Tiene que haber un rechazo, una protesta muy fuerte», clamó Betancourt.

E insistió en que «no es posible que la única persona que hace algo para liberarlos (Piedad Córdoba) se le vaya todo el mundo encima».

Remarcó que por esos rehenes en las selvas hay que presionar para que sean liberados.

«Son seres maravillosos», dijo al recordar a algunos de sus compañeros aún en cautiverio, y subrayó que son un «capital humano que se está muriendo en la selva».

Aludió a los uniformados Carlos José Duarte, César Augusto Lasso, Jorge Humberto Romero, Jorte Trujillo Solarte, José Libardo Forero y Luis Alfonso Beltrán, y al resto de los once aún secuestrados y también a liberados como o el exparlamentario Luis Eladio Pérez y el policía Frank Pinchao.

Igualmente recordó a su compañera de fórmula para la vicepresidencia y de cautiverio, Clara Rojas, y al hijo que tuvo en la selva, Emmanuel, de quien Betancourt considera que «en el corazón» es su madrina.

En la entrevista confesó también que apenas «hasta hace un par de meses», y luego de un tratamiento psicológico, volvió «a sentir que ya estaba en la vida» que era, finalmente, ella misma.

Betancourt también reveló que la producción de una película sobre su vida «va por buen camino» y está en manos de la misma productora de directores como Steven Spielberg y Clint Eastwood.

Asimismo, confesó que después de «No hay silencio que no termine», el libro que escribió sobre su experiencia como rehén, va a enfrentarse ahora a «un libro de ficción» y que será «la historia de una pareja de argentinos y de cómo enfrentan el dolor», pero no entregó más pormenores.

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