Tegucigalpa – Honduras logró detener la deportación de tres familias hondureñas cuya salida desde los Estados Unidos era inminente ya que fueron detenidos en redadas efectuadas por las autoridades migratorias de ese país, informó la vice canciller María Andrea Matamoros.
Las familias integradas por tres madres y cuatro niños, ingresaron a los Estados Unidos en 2014 y tienen procesos legales en curso por lo tanto no pueden ser deportados ya que la medida es violatoria de las leyes y de sus derechos humanos individuales.
La detención de la deportación de los citadas familias catrachas fue posible gracias a la efectiva acción de misiones consulares hondureñas que activaron su trabajo tanto en Houston como en Atlanta, lugares donde los afectados residen.
Las tres unidades familiares tienen pendientes audiencias en cortes estadounidenses en los próximos meses y su detención fue ilegal.
El gobierno hondureño ha hecho énfasis en que todos los inmigrantes catrachos que no hayan agotado proceso legales migratorios no pueden ser deportados y les ha recomendado ponerse en contacto con misiones consulares y diplomáticas hondureñas acreditadas en los Estados Unidos además de activar varios canales de comunicación telefónica y virtual.
Tres de los cuatro menores que aún permanecen en los Estados Unidos tienen 9 años y uno 10.
La situación de estas familias fue detectada debido gracias a un proceso meticuloso de entrevistas e investigación realizado por funcionarios hondureños para comprobar que las deportaciones no violenten los derechos de las personas, dijo la vice canciller Matamoros.
Estados Unidos ha dicho a través de su oficina de Seguridad Interna que solo serán deportados los inmigrantes cuyos casos estén cerrados, pero al momento de practicar las redadas, las violaciones a esa disposición son múltiples.
Durante el recibimiento de un vuelo con deportados en la central zona de Palmerola en Comayagua, la primer a dama hondureña Ana de Hernández, pidió a las autoridades estadunidenses proteger a los menores de traumas psicológicos que son causados durante los allanamientos en horas de la madrugada y de forma abrupta a los hogares donde habitan en el país del norte, “ellos no son criminales”, puntualizó.