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Historias de mujerismo y feminismo blanco

Por Yanivis Melissa Izaguirre | Periodista, Honduras

(De la serie Ni cuentos ni leyendas de Honduras)

Tegucigalpa, Honduras. Las lomas están de fiestas. Vieron en las noticias que una mujer ocupa el trono del Consejo Nacional Electoral y eso las hace sentir progresistas. Sacan banderitas moradas, escriben columnas en medios influyentes y se pronuncian con la boca llena de sororidad.

Pero las bordos, que siempre sospechan del entusiasmo ajeno, se quedan mirando con ojos de duda. Una de ellas murmura:

— ¿Y si la mujer que reina no reina para todas?

— Aparte que es chela, dicen las grises, que casi nunca opinan, pero el tema les interesó.

— ¡No es cuestión de raza, sino de género!, gritaron al unísono las lomas y las bordos.

(Esta vez fueron las grises las que se quedaron mirando con ojos de duda).

“Ven por qué les digo que la batalla no es por el mujerismo en la política. La Consejera Presidenta del CNE es un ejemplo de irresponsabilidad para hacer valer su agenda ‘ocult’ y NADA tiene que ver con valentía. Es la elegida para sembrar caos y zozobra en este proceso electoral y así darle un poco de oxígeno al moribundo partido que representa”.

Carmen Haydee (Comentario en X)

Peligro para la causa

Una gris escucha con atención. Luego cuenta cuando su vecina feminista la defendió de un insulto, y otra recuerda la vez en que esa misma feminista la llamó “peligro para la causa” por criticar a la reina del CNE. Las bordos asintieron. Las lomas no escuchan nada de lo que dicen las grises. Las demás grises se miraron, se encogieron de hombros y se fueron a tomar café recalentado.

Antifeminismo

Las lomas no entienden. Las lomas no dudan. Las lomas publican hilos explicando que toda crítica es misoginia, y que no apoyar a todas las mujeres por igual es antifeminista. Las lomas, con sus camisas lavanda y su hashtag de #EllasAlPoder, acusan a las bordos de resentidas.

Las grises solo escuchan, porque el café les quemó la garganta.

Feminismo blanco

Pero una bordo, llamada Walkiria, dice en voz baja:

“¡Que tristeza leer a compañeras feministas, del movimiento social defender a Cossette López. El feminismo blanco jamás entenderá que la lucha contra la desigualdad entre hombres y mujeres pasa por la lucha de clases”.

Rocío Walkiria (comentario en X)

(Nuevamente las grises).

— ¡Ven que sí se trata de feminismo chele o feminismo blanco!

— Yo ya no sé si estamos peleando por nosotras o por las versiones institucionales de nosotras.

¡Cabal!, dijo otra oyente, que fingía escuchar música en sus audífonos.

“Feminismo no es mujerismo. Es fundamental entender que nuestro enfoque debe estar en aquellas mujeres que realmente comparten un proyecto social, que promueve la justicia, la equidad y el bienestar de nuestras comunidades. No podemos caer en la trampa de defender a todas las mujeres solo por el hecho de ser mujeres. Hacerlo diluye nuestro mensaje y debilita nuestra lucha.

El feminismo se trata de construir un espacio inclusivo que critique y desafíe sistemas de opresión, y no todas las mujeres se alinean con este principio. Debemos cuestionar y analizar las acciones y posturas de quienes decimos apoyar. No se vale defender a cualquier mujer sin considerar su impacto en la lucha colectiva.

Por ejemplo, defender a Cosettte, que representa visiones contradictorias y que no promueve el mismo bienestar para todas, socava nuestra misión. Hay que ser críticas y selectivas; no se trata de un acto de sororidad ciega, sino de discernimiento. La solidaridad debe estar basada en los valores que queremos ver reflejados en la sociedad. Así reafirmamos nuestro compromiso con un feminismo inclusivo, pero responsable, que busque realmente un cambio tangible para todas”.

Anarella Vélez (comentario en X)

Otra bordo, de apellido Isla, pero sin pensamiento aislado, escribe una carta que no es carta, sino grito. Redacta con dolor y memoria, menciona velorios, abrazos y acuerdos rotos.

“No esperaba esto de vos, Anarella. Clase de sororidad y feminismo que practicas, cuando ayer defendiste a las FF. AA. y ahora a quien me agredió por estas redes. Ya se te olvidó cuando pediste auxilio por redes y fui la primera en llegar, para acuerpamiento cuando pasó lo de Rigo, a pesar que el asesinado era mi amigo desde la adolescencia (revolucionario y del movimiento estudiantil en su tiempo); Eduardo Montes Manzano se llamaba, ojalá lo recuerdes. Se te olvidó la compañía en los juzgados y el acuerpamiento, cuando nadie quería sentarse contigo. El acuerpamiento literario, las columnas alrededor de tus libros. Muchas más cosas que duele recordar. Por conveniencia al poder, se te olvidó todo. Maldita sea la hora en que dieron poder y pensar que me alegré por eso”.

¡Qué tristeza, Anarella, de verdad! Dolida. #Avergonzadaytriste.

Jessica Isla (comentario en X)

Una exbordo, que ahora se ha movido a la línea de las lomas, se sienta sola y se siente igual, en una silla de entrevistas, para hablar del feminismo responsable, del discernimiento, de no apoyar por apoyar. Pero al final de sus impresiones, mientras apagan las cámaras, se pregunta en voz baja:

—¿Y quién me acuerpa ahora?

Alguien interviene en los siguientes términos:

“Qué gran ‘acuerpamiento’ hay en esas palabras. Qué bajeza, hay que revisar ese feminismo suyo: solo por no estar de acuerdo con la acción política de una compañera, sacar del estómago algo tan cruel. Ojalá las nuevas generaciones nos depuremos de ‘compañeras’ así”.

Andrea Nuila (comentario en X)

Las grises se sienten heridas, pero no lo dicen. Las lomas son muy orgullosas como para reconocer su desencanto, y las bordos, pues, a esas no las detiene ni el pudor ni el temor; ellas gritan “¡flores rojas, puño en alto!”. Son pura emoción y pasión al servicio de la matria.

Y así avanzan (o solo se mueven): algunas lomas (que antes fueron bordos) siguen marchando, aunque ya no entienden por qué. Las bordos siguen escribiendo, gritando y luchando contra una sociedad machocentrista. Las grises no se dan color…

Y toda esa gesta se libra en las redes sociales que rugen como bestias en celo.

En medio del ruido, la sororidad —esa palabra que alguna vez fue pacto— camina descalza y marginal por las orillas de una hoja de papel, buscando a quién todavía le duelen las otras.

Desmemoria

Las lomas reflexionan, pero no responden, porque la memoria no tiene trending topic.

“¿Te pasa que ya te es muy difícil creer en las personas?”.

Beatriz Valle (Comentario en X)

Posiblemente, continuará…

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