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Fuerza de tarea

Luis Cosenza Jiménez

Recientemente Estados Unidos anunció la integración de una “fuerza de tarea” para contener la migración irregular mediante, entre otras medidas, el combate de la corrupción en el Triángulo Norte.  Para asegurar el  éxito, la Vicepresidente, Kamela Harris, coordinará los esfuerzos de la Administración Biden en todo lo relacionado con la migración irregular. Por lo que han anunciado, su política se basará en un enfoque regional que comprenderá a los tres países del Triángulo Norte de Centro América, aunque el Presidente Bukele de El Salvador, envalentonado por su amplio triunfo en las recientes elecciones legislativas, ha manifestado públicamente que el enfoque debe ser bilateral y no regional.  ¿Qué podemos esperar?  Analicemos la situación y veamos a qué conclusiones podemos llegar.

Para comenzar, recordemos que a partir de la toma de posesión del presidente Biden ha crecido notablemente el número de personas que busca ingresar a Estados Unidos por la frontera que ese país tiene con México.  Es particularmente impresionante el número de menores no acompañados que han llegado a dicha frontera.  Para complicar aún más la situación, se habla de nuevas caravanas que supuestamente se aprestan a partir hacia Estados Unidos.  Una de las consecuencias de todo esto ha sido una crítica a las medidas adoptadas por el presidente Biden para eliminar algunas de las disposiciones más agresivas y restrictivas de la política migratoria de su antecesor.  Eso, aseguran los críticos, ha fomentado el flujo migratorio. Los migrantes piensan, correcta o incorrectamente, que ahora se les facilitará el ingreso a Estados Unidos y eso les motiva a desplazarse sin demora.  Las críticas al Presidente Biden han servido para motivar declaraciones fuertes de sus colaboradores, particularmente de dos de ellos de origen colombiano, Daniel Restrepo y Juan González.  El primero declaró que no permitiría que un Presidente de un país del Triángulo Norte pisara la Oficina Ovalada del Presidente Biden.  El segundo recién afirmó que la migración masiva era producto, entre otros, de la actitud de las “élites depredadoras” de los tres países del Triángulo, las cuales se dedicaban simplemente a acumular riqueza y se oponían a pagar los impuestos que les corresponde.  Las declaraciones de estos dos señores permiten suponer que Estados Unidos no tratará con las autoridades de nuestros países, ni con los integrantes de las “élites depredadoras”.  Eso hace pensar que únicamente tratarán con ONGs, y quizás con algunas autoridades municipales.  ¿Será esta una estrategia viable para combatir la corrupción y el narcotráfico y lograr que se incremente la inversión y la creación de empleos para que la gente renuncie a la migración y opte por quedarse en su país? Supongo que en parte dependerá de la definición de ONG.  Si la definición es amplia e incluye universidades, cámaras de comercio, asociaciones de productores y de padres de familia, entre otros entes, es posible que la estrategia sea un buen comienzo.  Ya luego veremos lo que tienen en mente.

Nuestro caso es quizás el más complicado, ya que pareciera que poco falta para que lleven a don Juan Orlando al Tribunal del  Sur de Nueva York. Independientemente de si eso ocurre o no, lo que es seguro es que evitarán dar la impresión de que él goza del apoyo de Estados Unidos.  Ya una vez nos visitó Nancy Pelosi  y un grupo de miembros de la Cámara de Representantes y no se reunieron con don Juan Orlando.  Parece lógico suponer que lo mismo sucederá cuando nos visiten los integrantes de la Fuerza de Tarea o la Vicepresidente Harris.  Mientras tanto, don Juan Orlando ha desatado una campaña en los medios de comunicación para convencernos de que es un enemigo acérrimo de los narcotraficantes, y que estos han decidido vengarse de él difamándole y mintiendo.  No obstante, irónicamente, es a los fiscales del distrito de New York, y no a nosotros, a quienes debe convencer.  Por otro lado, tratándose de una situación puramente personal, es lógico que sea don Juan Orlando quien pague, con sus propios recursos, su defensa, incluyendo la campaña mediática que ha emprendido.  Usar nuestros impuestos en un tema puramente personal es incorrecto, por no decir ilegal.  Si en efecto la campaña mediática se ha financiado con nuestros impuestos, don Juan Orlando debe reembolsar los fondos que ha usado.  Caso contrario habría que aplicar las medidas que corresponda según la Ley.

Nuestro caso es también diferente porque la Fuerza de Tarea está integrada, entre otros, por Ricardo Zúñiga, un joven, pero experimentado y capaz, diplomático de Estados Unidos, nacido en Honduras de padre hondureño y madre estadounidense y nieto del dirigente del Partido Nacional, Ricardo Zúñiga Agustinus, QDDG.  La madre de Ricardo se trasladó con todos sus hijos a vivir a Estados Unidos hace muchos años.  Ricardo es ciudadano de Estados Unidos y ha desempeñado importantes cargos diplomáticos y en la Agencia de Seguridad Nacional en la Administración Obama y ha regresado al gobierno ahora con la Administración Biden. La participación de Ricardo en la Fuerza de Tarea debe ser motivo de esperanza y optimismo para nosotros.  Seguramente que el querrá lo mejor para el país que le vio nacer.

Pero volviendo al tema que nos ocupa, recientemente Daniel Restrepo publicó otro artículo señalando cinco medidas a tomar para enfrentar la crisis migratoria.  La primera medida sería proveer alimentos a quienes quedaron sin ingresos como consecuencia de COVID y los dos huracanes.  La segunda sería generar empleo aunque sea de índole temporal.  La tercera contempla obtener vacunas para los países del Triángulo Norte.  La cuarta implicaría permitir el ingreso a Estados Unidos a quienes buscan unirse a sus familiares, a quienes tengan necesidades extraordinarias y a quienes posean talentos especiales o estén dispuestos a trabajar en áreas de interés para Estados Unidos. La quinta requeriría que Estados Unidos demuestre claramente que está con nuestra gente y no con los gobernantes corruptos, o con las “élites depredadoras”.  Llega al extremo de decir que Estados Unidos debería públicamente denunciar a don Juan Orlando o aplicarle las sanciones de las cuales dispone esa nación. A mi juicio, las medidas que propone Restrepo pueden ser necesarias, pero no suficientes.  Habría que fortalecer el Estado de Derecho, mejorar la infraestructura productiva, crear un seguro agrícola, reducir trámites y trabas para que invierta el sector privado, fortalecer el sistema de salud, mejorar la educación  fomentando el aprendizaje del inglés y de las tecnologías de comunicación e información, entre otras cosas.  Nada de esto será fácil o rápido, pero pareciera que estamos frente a una oportunidad extraordinaria y no podemos desaprovecharla.  Ánimo.  Elevemos nuestras voces que seguramente algo llegará a la Fuerza de Tarea.

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