Madrid – Abrupto, pero real. Hasta aquí ha llegado el Atlético de Madrid, que en un mes ha dicho adiós a las tres competiciones por las que luchaba. El Barcelona le arrebató la posibilidad de jugar la final de Copa porque es mejor que el equipo rojiblanco. Juega mejor y tiene más profundidad de banquillo. El conjunto de Hansi Flick es claro candidato a firmar una campaña histórica.
Minuto 6. Entrada de Azpilicueta a Raphinha a la altura del centro del campo. El árbitro, Munuera Montero, enseña amarilla al rojiblanco. El VAR le inquiere por si la acción fuera merecedora de roja, pero el colegiado, después de ver el monitor, se reafirma en su criterio. Falta y tarjeta amarilla
El hecho revolvió el inicio del partido, pero no escondió la salida arrolladora del Barcelona, un equipo subido en la cresta de una ola insuperable. Un conjunto automatizado, veloz, presionante, que asfixia al enemigo. Lo abrasa.
Así se sintió el Atlético y el Metropolitano en el primer acto. Asustado, desorientado y desnortado. El estadio se quedó en silencio. Amilanado por la superioridad de los de Hansi Flick e indignado por la secuencia de tarjetas amarillas a sus jugadores. En la primera mitad la vieron, además de Azpilicueta, Reinildo, De Paul, Julián Alvarez y el entrenador Simeone.
Un ciclón estaba pasando por Madrid y Ferran Torres tradujo en gol tanta excelencia. En el minuto 27, Lamine Yamal le sirve un balón perfecto en profundidad para que batiese a Musso de tiro raso y cruzado. Mal el cancerbero del Atlético, este miércoles sustituto del titular Jan Oblak. Lento en la salida. Timorato en el intento de parada.
Pintaba el desastre absoluto, pero el Atlético logró sobrevivir hasta el intermedio sin más goles en su contra. ¡Calma!, ¡calma! reclamaba Simeone desde su zona técnica, ansioso por que se alcanzase el descanso.
En el segundo acto, los rojiblancos cambiaron el aspecto. No quedaba otra. Lenglet, Galán y Sorloth le dieron otro aire al equipo. Ya no era como antes. La tuvo Sorloth clarísima, pero su disparo fue al lateral de la red. Poco después le fue anulado un tanto al delantero noruego. Flick vio las orejas al lobo y metió en el verde a Araujo. El Barcelona seguía en posesión del cuero, pero ya no era tan superior y el Metropolitano soñaba con el empate.
Anhelaba la prórroga, pero los minutos se consumieron hasta el final, ya con Lewandowski, suplente en el inicio, en el campo. El Barcelona aguantó hasta el final sin excesivo sufrimiento, con el Atlético buscando el empate con el alma. El pitido final situó a los rojiblancos en la realidad. Los de Simeone echaron el telón a la temporada tras un mes de marzo fatídico. Hasta aquí han llegado. Queda el Mundial de clubes. LaLiga, la Copa del Rey la Liga de Campeones ya se esfumaron. JS