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Experta descarta futuros vínculos sexuales y afectivos con robots

Avanzamos hacia “un futuro muy solitario” porque “la gente tiene cada vez menos relaciones, sexuales y afectivas”, pero hay que descartar la posibilidad de establecer este tipo de vínculos con los robots, ha advertido la ciberantropóloga norteamericana Amber Case.

Case ha participado en la presentación hoy en Madrid del número 108 de la revista técnico-científica ‘Telos’, que incluye una entrevista con esta especialista en relaciones simbióticas entre la tecnología y las personas.

Impulsada por la Fundación Telefónica, ‘Telos’ nació en 1985 con intención de ubicarse en la vanguardia de las publicaciones de ciencia, tecnología, pensamiento y sociedad y, a partir de este número, ha renovado su diseño y contenidos con la intención de convertirse en “referente de la sociedad digital”, según el presidente de su entidad editora, César Alierta.

El objetivo es seguir publicando “investigación original y de trascendencia social”, con especial atención a las TIC y “un carácter y alcance iberoamericanos”.

Calm technology


Por ello incluye, entre otros contenidos, la entrevista a Case, una abanderada del concepto “calm technology” -metodología diseñada para mejorar nuestra relación con los dispositivos electrónicos- quien ha hecho especial hincapié en el hecho de que la tecnología debe aprender a respetar los “tiempos muertos” de la jornada diaria.

“La gente tiene menos tiempo que nunca”, ha indicado, pero en lugar de aprovechar esos momentos para actividades creativas, “los teléfonos móviles acaparan su atención”.


Por eso, la tecnología del futuro inmediato no sólo debería “servir al conjunto de la población”sino aprender a respetar los valores humanos y garantizar el tiempo libre, para recuperar su creatividad.

Vínculos personales con la Inteligencia Artificial


Case no cree que sea posible a corto plazo desarrollar vínculos personales con la Inteligencia Artificial (IA) pues “no podemos esperar entendernos con una IA, si hasta nos cuesta entendernos entre los propios humanos”.

Además, ha señalado que “en muchos casos” estos dispositivos tienen el defecto básico de haber sido diseñados por una parte muy pequeña de la población en entornos de total calma, por lo cual luego “no siempre se pueden aplicar a la vida real, mucho más caótica”.

A su juicio, hoy día no existe todavía un volumen suficiente de datos para que la IA sirva al conjunto de la población y para demostrarlo ha citado los casos de algunos interfaces de audio que “sólo reconocen el acento de Sillicon Valley”, así como algunas máquinas de reconocimiento visual “que no funcionan para todas las nacionalidades porque sólo reconocen la piel blanca”.

Por todo ello, la imagen literaria y cinematográfica de los robots androides fijada en la sociedad por las obras de Ciencia Ficción no se corresponde con la realidad.

“Esperamos que los robots sean parecidos a los humanos y, por tanto, tratarles como tales, pero la mayoría de ellos, que ya interactúan con nosotros cada día, no son humanoides, sino pequeños elementos de código”, ha insistido.


Esta especialista estadounidense ha rechazado igualmente las propuestas para conceder derechos a las máquinas, cuando “lo que necesitamos de verdad es una carta de los derechos humanos”.

En ese sentido, ha denunciado que “nos olvidamos de que la automatización también nos automatiza a nosotros” y ha recalcado que tenemos “cada vez menos protección como consumidores”.

Finalmente, Case se ha referido a la importancia de que las personas “estén sanas” también en el entorno laboral, recordando que “en algunos países es un requisito que los trabajadores no miren el correo electrónico fuera de su horario de empleo”.

“Necesitamos establecer límites para disfrutar de tiempo libre porque, de lo contrario, podrá ser incluso contraproducente para el rendimiento de las propias empresas”, ha concluido. 

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