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Estudiantes de escuelas capitalinas se preparan antes emergencia

Tegucigalpa- Demoler varias estructuras con alto nivel de daño en la Escuela José Ángel Ulloa de Comayagüela, recomendó Dennis Funes, coordinador del proyecto «Reduciendo Riesgos por Deslizamientos y Sismos en Tegucigalpa» – DIPECHO VII – que impulsa la Unión Europea y el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD).
 

·El simulacro prepara al alumnado para responder ante eventuales siniestros

La decisión urgente de demoler cimientos, columnas, vigas y retirar lo antes posible la estructura metálica que conforman el techo de la cancha deportiva a punto de colapsar, arriesgando la integridad física de más de 600 alumnos, se indicaron en el marco de un simulacro de incendio efectuado en ese centro educativo y la escuela República de Chile del barrio Reparto abajo de Tegucigalpa.

Como alternativa, el especialista sugirió reconstruir con madera varias aulas ya colapsadas, incorporando techos más livianos porque el movimiento de ladera seguirá avanzando en la zona, hasta que se ejecuten las medidas de mitigación necesarias para terminar el tramo del anillo periférico que pasa frente a la escuela; Funes recalcó además que este simulacro para responder eficazmente a una situación de emergencia, es un avance importante para fortalecer el tema organizativo y debe realizarse al menos dos veces al año.

En coordinación con la secretaría de Educación se han realizado evaluaciones a los inmuebles de estos centros educativos y la mayoría, no presentan las condiciones de seguridad apropiadas para eventos adversos como sismos o deslizamientos. Muchas de las escuelas tienen serios problemas en aspectos estructurales ya que están ubicadas sobre suelos inestables

En el ejercicio que respondía a un posible incendio, con las manos juntas sobre la cabeza y bajo la supervisión de los maestros, los alumnos estuvieron atentos a la adversidad que se estaba presentando. Poco a poco y en orden, comenzaron a evacuar las aulas de clase.

Mientras evacuaban la zona, padres de familia y alumnos del quinto y sexto grado comenzaron la tarea de sofocar las llamas con baldes de agua, evitando que el fuego se propagara a las salas de clase.

Otro grupo de alumnos buscaban mantener la calma entre sus compañeros, animándolos con melodías alegres, evitando la dispersión de alumnos y la histeria colectiva; los grados superiores se dedicaron a socorrer a los supuestos desmayados.

El fuego fue controlado por el ágil grupo de bomberos comunitarios, conformado por madres y padres de familia, miembros del Comité de Emergencia Municipal (CODEM) y los Comités de Emergencia Local (CODEL), capacitados para asistir cualquier emergencia en su comunidad. Con este simulacro de evacuación ya son dos los que se han realizan en estos centros educativos donde se ha venido trabajando en diferentes acciones de prevención de riesgo.

La Ulloa es uno de los 19 centros escolares que están ubicados en lugares vulnerables y por esto, lo importante de este simulacro es que los niños ya saben qué hacer si se llega a presentar un siniestro, dijo Iris Varela del ministerio de Educación.

En el marco del proyecto se ha instruido a más de 200 docentes de diferentes escuelas, utilizando la Guía Metodológica sobre Gestión del Riesgo de la secretaria de Educación, lo cual garantiza que estos conocimientos sean trasladados al alumnado. Cada uno de estos centros cuenta con su Plan de Seguridad Escolar que como en las escuelas de la Ulloa y El Chile, se pusieron a prueba con este simulacro.

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