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Escepticismo del juez ante inmunidad diplomática que alega la defensa de DSK

Nueva York – Un juez de Nueva York se mostró hoy escéptico ante la inmunidad diplomática esgrimida por los abogados de Dominique Strauss-Kahn para pedir que se desestime el caso civil por agresión sexual y, tras escuchar los argumentos de las partes, se pronunciará en los próximos días sobre la continuidad del juicio.
 

«¿Lo que ocurrió (entre DSK y Nafissatou Diallo) entraba dentro de sus funciones al frente del FMI?», preguntó hoy el juez Douglas McKeon durante la primera audiencia celebrada en la Corte Suprema de Justicia del Bronx, después de que el abogado del exdirector gerente del FMI le pidiera que desestime el caso.

El equipo que representa a Strauss-Kahn, imputado el lunes en Francia por proxenetismo en otro frente judicial, basa su petición en que tenía inmunidad por dirigir una organización internacional, pero el magistrado rebatió esos argumentos en repetidas ocasiones durante la audiencia, celebrada en una sala repleta de periodistas.

«Por décadas, si no siglos, los dignatarios internacionales que vienen a este país han gozado de la misma inmunidad diplomática que alegamos en el caso del señor Strauss-Kahn», afirmó Amit Mehta, uno de los abogados del político socialista francés al presentar sus argumentos ante el juez McKeon.

Ante las preguntas del magistrado, quien tras casi dos horas de audiencia dijo que se pronunciará «pronto» sobre la continuidad del juicio, el letrado dijo que los tribunales estadounidenses ya se han pronunciado en el pasado sobre este asunto y que hay jurisprudencia al respecto que acepta la inmunidad diplomática.

Mehta subrayó ante el juez que la Carta de la ONU protege a los dirigentes de organizaciones internacionales que están «en misión», y recordó que Estados Unidos es uno de los países signatarios de ese documento fundacional de la organización en 1945.

El magistrado le preguntó entonces si aceptaba que DSK no estaba «en el ejercicio de sus funciones» durante el incidente del hotel Sofitel, y añadió que en los documentos fundacionales del FMI en 1947 queda recogido que sus dirigentes tienen inmunidad «excepto si el FMI la levanta», y aclaró también que «no es total».

Posteriormente fue el turno de los abogados de la demandante, Nafissatou Diallo -ausente también de la sala-, quienes argumentaron que DSK no puede reclamar inmunidad diplomática ante una «agresión brutal» y aunque quisiera acogerse a ella, «no es ilimitada» porque no puede entenderse como una carta blanca para cometer un delito.

Así, tras recordar que durante el caso criminal no alegaron ese privilegio en ningún momento, el defensor de Diallo, Kenneth Thompson, pidió al juez McKeon que siga adelante con el caso para no negarle el derecho a la justicia a su cliente, y dejó claro que a ella no le interesa un «acuerdo amistoso».

Sin embargo, expertos jurídicos consultados por Efe creen que al final se resolverá con un acuerdo económico antes de juicio, como el abogado Jonathan Damashek, quien dijo que si no pactan, el caso podría demorar «hasta cuatro años» y consideró, tras escuchar hoy al juez, que alegando inmunidad diplomática «no sobrevivirá» la defensa.

El argumento de la inmunidad ya intentó esgrimirlo el propio Strauss-Kahn en el momento de su detención en el aeropuerto de Nueva York el pasado 14 de mayo, cuando los agentes retuvieron al entonces director gerente del FMI en el interior del avión en el que se disponía a viajar a Francia.

«Tengo inmunidad diplomática», aseguró DSK cuando le ponían las esposas unas horas después del incidente con Diallo en la habitación del hotel Sofitel, un argumento que volvió a utilizar poco más tarde al quejarse por el trato que estaba recibiendo y pedir comunicarse con un representante del Consulado francés.

El FMI ya se pronunció al respecto apenas tres días después de la detención de Strauss-Khan en Nueva York, a través de su portavoz William Murray, quien aclaró entonces en un escueto comunicado que «la inmunidad del director general es limitada y no aplica a este caso».

Diallo denunció a Strauss-Kahn por una presunta agresión sexual el pasado 14 de mayo en el hotel Sofitel de Manhattan, un mediático caso que comenzó ese mismo día con la detención del político francés en el interior de un avión en el aeropuerto de Nueva York cuando se disponía a viajar a París.

DSK, cuyo nombre sonó con fuerza para ser el candidato socialista para las presidenciales de su país hasta su detención en Nueva York, se enfrentó entonces a un proceso penal aunque finalmente quedó libre de cargos a finales de agosto cuando la Fiscalía pidió desestimar el caso por la falta de credibilidad de la mujer.

En paralelo, los abogados de Diallo recurrieron a la justicia civil el pasado 8 de agosto en un momento en que la causa penal perdía fuerza por las dudas surgidas en torno a la demandante, una querella en la que acusan a DSK de haber asaltado sexualmente a su cliente de forma «sádica, intencionada, brutal y violenta».

Este nuevo frente judicial en Nueva York se suma al que DSK tiene abierto en Francia, donde el lunes fue imputado por tres jueces instructores de la ciudad de Lille (noroeste) por un delito de proxenetismo en banda organizada, tras lo cual quedó en libertad bajo control judicial a cambio de una fianza de 100.000 euros.
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