Tegucigalpa – Rómulo Emiliani, arzobispo auxiliar de la diócesis de San Pedro Sula, calificó la ruta migratoria hacia Estados Unidos como “un drama, una odisea y un calvario”, al tiempo que lamentó el actuar de los últimos gobiernos porque, según él, no se han preocupado por detener este flagelo.
 

El líder religioso lamentó las secuelas que deja en la sociedad hondureña el éxodo masivo de ciudadanos hacia el norte del continente, de los muchos son niños.

“No estamos en guerra, pero los efectos son ciertamente los mismos”, agregó.

Conceptuó como “un drama” la falta de unión en la familia, porque el papá o la mamá tuvo que emigrar hacia Estados Unidos y los menores quedaron a cargo de la abuelita.

“Es una drama espantoso como se desquebraja la familia hondureña, ojalá que no se siga dando este fenómeno. Él que se va mojado regresa al país en 20 años y cuando vuelven a ver a sus hijos ni los reconocen o no se acuerdan de ellos”, argumentó Emiliani.

Sugirió buscar lo más pronto soluciones económicas, políticas y sociales para que los hondureños no sigan emigrando de su país.

El arzobispo auxiliar de la diócesis de San Pedro Sula aseveró que los gobiernos tienen una gran cuota de responsabilidad porque no han tenido un Plan de Nación que verdaderamente funcione; “todos somos culpables en este éxodo, pero la corrupción ha afectado enormemente. El continente de América Latina es el más rico del mundo aunque paralelamente somos una zona de mendigos”, reflexionó.

Emiliani pidió a los hondureños, que tienen contemplado emprender la ruta migratoria para llegar ilegalmente a Estados Unidos, que no lo hagan, “esos cinco mil dólares que van a invertir para pagar a coyotes (traficantes de personas), con ese platita mejor pongan una microempresa. El camino a Estados Unidos es un drama, una odisea, un calvario”.

Puntualizó que el tráfico de personas se ha convertido en un vil y maléfico negocio.