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El Schrader más existencialista, León de Oro honorífico en Venecia

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Venecia (Italia) – Los hombres solitarios han «entrado y salido» del cine de Paul Schrader desde tiempos de «Taxi Driver» (1976) y ahora vuelven en «Master gardener», el cierre de su trilogía más existencialista, estrenada hoy en el Festival de Venecia, que le ha galardonado con su León de Oro honorífico.

«A lo largo de mi vida he sido muchas cosas, como guionista o director, pero también empresario porque de lo contrario no había logrado construir estas pequeñas y raras películas. Solo por eso merezco este León de Oro», ironizó el cineasta de 76 años durante la presentación de su nueva cinta, fuera de concurso.

Hace años, Schrader leyó «La náusea» (1938), la anodina vida de un hombre solo en la que Jean Paul Sartre volcó su existencialismo más primigenio, y decidió llevarla al contexto del cine estadounidense en el guión de la célebre «Taxi Driver» para Martin Scorsese.

Desde entonces, este director de obras de culto como «American Gigolo» (1980) ha venido recuperándolo en su imaginario y ahora lo hace de nuevo en «Master gardener», un drama psicológico que cierra la trilogía de «First reformed» (2017) y «The card Counter» (2021), presentadas todas en el certamen italiano.

En esta entrega, un concienzudo jardinero (Joel Edgerton) cuida y protege con esmero el fastuoso jardín de una rica viuda (Sigourney Weaver) al tiempo que combate los fantasmas de un pasado neonazi, en noches de eterno desvelo en busca de la luz de la redención.

Una posibilidad que reluce con la llegada a la mansión de la problemática sobrina de la propietaria, Maya (Quintessa Swindell).

En la historia hay tensión, intriga, cierto sarcasmo y algunas dosis de violencia porque en la visión del mundo del hombre -al menos el occidental- sigue rigiendo la idea cristiana del «perdón a través de la sangre», explicó el realizador.

No obstante, esta vez la violencia no es tan explícita porque de lo que se trata en realidad es de que el protagonista, ese silencioso e inquietante jardinero, logre el perdón y pueda dejar el mundo habiendo dicho «te quiero» al menos una vez. «De eso trata la película», zanjó el realizador.

Aunque Schrader auguró que esta será la última vez que este tipo de personajes solitarios protagonicen su cine: «Espero haber terminado con él», dijo entre risas.

«Master gardener» es en realidad una fría alegoría del potencial de cambio de las personas que, como el jardín en el que transcurre la obra, pueden florecer con los cuidados oportunos. Pues donde hoy crecen las rosas, antes reinó el caos propio de la naturaleza.

«He comprendido que la jardinería significa en realidad creer en el futuro, lo vi como una iluminación», reconoció por su parte Weaber.

Se trata de «la metáfora más antigua del arte», incluso la historia bíblica arranca en el Edén, pues entre sus plantas, árboles y arbustos -o entre sus espinas- los hombres y mujeres atormentados pueden esconderse de una eventual rendición de cuentas.

«En un principio pensé en ambientar la película en un programa de protección de testigos, pero me pareció un cliché. Después decidí tomar un personaje como este, ponerlo en un jardín y ver si podía ser perdonado. No sé si la historia es plausible pero el arte debe crear sobre todo hipótesis», defendió el realizador.

Joel Edgerton, conocido también por la saga de «Star Wars», afirmó que su decisión de dedicarse a la interpretación fue gracias a papeles como el de Robert De Niro en «Taxi Driver» y agradeció al mítico guionista y director haberle elegido para este proyecto.

Schrader se suma este año al panteón de figuras con el prestigioso León de Oro honorífico en su haber gracias a una excepcional carrera en la que no solo ha escrito y dirigido más de treinta películas, sino que ha creado auténticos iconos que marcaron su generación.

Entre estos destacan, además de «Taxi Driver», otros guiones para Scorsese como «Raging Bull» (1980) o «The last temptation of Christ» (1987), esta última también presentada en la Mostra.

Una imponente trayectoria que eleva al veterano Paul Schrader como «una figura central del Nuevo Hollywood que revolucionó el imaginario, la estética y el lenguaje del cine estadounidenses» desde los últimos años Sesenta.  AG

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