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EEUU pide detener con fines de extradición a ejecutivo chileno Carlos Cardoen

Santiago de Chile – El Departamento de Justicia de Estados Unidos solicitó la detención con fines de extradición del empresario chileno Carlos Cardoen por presunta exportación ilegal de mineral estratégico, confirmó este martes el Ministerio de Relaciones Exteriores de Chile.

Cardoen, exfabricante de armas tiene una denuncia del Gobierno de EE.UU. por exportación ilegal de circonio, un mineral estratégico utilizado en la fabricación de bombas de racimo y que fue vendido en Irak.

La información ingresó la semana pasada al país y la Cancillería chilena la remitió el pasado 22 de marzo a la Corte Suprema, según difundió este martes el programa de televisión Ahora Noticias.

Cardoen, un empresario chileno que ha desarrollado inversiones en los sectores metalúrgico, químico, agroindustrial y turístico, tiene en su contra una alerta roja en Interpol desde 1993, que ha sido renovada hasta 2019, lo que le ha impedido varias veces salir del país.

En un primer momento el exfabricante de armas fue acusado por Washington de haber vendido 29.000 bombas de racimo a Irak por 200 millones de dólares.

Sin embargo, una investigación del Centro de Investigación e Información Periodística (Ciper) dio cuenta que el monto era mayor, ya que en octubre de 1990 el entonces representante de Cardoen en Irak, Nasser Beydoun, lo demandó por no pago.

En su denuncia señala que solo a Irak se le vendieron 467 millones de dólares.

En ese entonces, Industrias Cardoen, se convirtió en uno de los principales proveedores de bombas de racimo del régimen de Saddam Hussein en Irak.

El giro ocurrió cuando Hussein invadió Kuwait (1990), y el entonces líder iraquí pasó a ser un indeseable para el Gobierno estadounidense, que acusó a Cardoen de contrabando de circonio, material indispensable para la construcción de las bombas de racimo.

El circonio era importado a Chile con la excusa de que sería utilizado para la actividad minera.

Cardoen fue además uno de los principales abastecedores de armas del mercado interno durante el período en que Estados Unidos impuso la enmienda Kennedy, que impidió la venta de armas a Chile durante casi 20 años a raíz de las violaciones a los derechos humanos de la dictadura (1973-1990).

En 1986, y tras una explosión en la fábrica de bombas de racimo que el empresario tenía en la ciudad norteña de Iquique, donde murieron 29 trabajadores, cerró esta planta y la trasladó a Irak, la cual fue abandonada durante la Guerra del Golfo.

En julio de 2017, el empresario concurrió a la Comisión de Derechos Humanos del Senado para pedir «auxilio» por el estatus de «fugitivo internacional» que le asignó Interpol en 1993.

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