Cuatrienio: Las mafias en salud se evidenciaron

Tegucigalpa – La cartera de Salud del gobierno del Humanismo Cristiano, se vio marcada por un velo oscuro durante el cuatrienio de la gestión del presidente Porfirio Lobo, quien de su propia voz denunció como en ese sector operaban mafias y la corrupción se ensanchaba.
 

Huelgas, falta de medicamentos, deuda a empresas que proveen el servicio de hemodiálisis, mora quirúrgica, muertes y destituciones, compras amañadas de medicinas que además de sobrevaloradas estaban vencidas, son algunas de las vivencias que enfrentaron en la carne propia los usuarios del sistema.

La gestión del presidente Lobo se vio obligada a decretar emergencias sanitarias y a sustituir a por lo menos dos ministros de los tres que se desempeñaron en esa cartera.

Pese a esos movimientos en la cabeza direccional de Salud, no se lograron inmunizar los 28 hospitales públicos del país ni mucho menos los pacientes.

Sumado a lo anterior, el sector cerró la gestión marcado por crisis que incluyen epidemias, desabastecimiento e irregularidad en la dotación de medicamentos, carencias de presupuesto así como innumerables paros de labores.

Desde las enfermeras auxiliares, médicos residentes, internos y especialistas, técnicos en laboratorio, guardias de seguridad, personal administrativo, empleados de hospitales psiquiátricos y personal de aseo, realizaron alguna protesta y suspendieron actividades en tramos de su función.

Corrupción

Las dificultades o irregularidades con el manejo de los medicamentos en esta gestión, también jugaron su papel, generando la separación de 47 administradores de hospitales por supuestas deficiencias en la compra de insumos y medicamentos.

Las autoridades de la UNAH, presentaron en Consejo de Ministros, un informe en el que se desnudó la falta de medicamentos, de equipo, el desfase presupuestario, las deudas y la corrupción que colocaron a la institución en una cuerda floja.

Posteriormente, la administración de distribución de medicamentos, pasó a manos de la máxima casa de estudios.

Una de las revelaciones significativas que salió a flote, fueron las irregularidades encontradas en la auditoría realizada por la Comisión Interventora del Almacén Central de Medicamentos de la Secretaría de Salud.

En ese momento, se reveló la falsificación de documentos, de firmas, membretes, medicamentos que no contaban con las especificaciones estándar y que fueron distribuidos a pacientes, así como el envío a un solo hospital, de miles de tabletas valoradas en 650 mil lempiras, hasta antiácidos contaminados con heces fecales encontraron.

Esa situación llevó a la captura de la ex jefa del Almacén Central Maritza Isabel Ramírez Vásquez (55), acusada de 22 delitos y junto a ella se detuvo a Marco Daneri Figueroa Vallejo, Hernán Gerardo Rodríguez, Héctor Manuel Flores Canales, Cindy Karina Santamaría y Leonor Bonilla Landa.

Dengue

La actual gestión gubernamental, experimentó dos episodios de la epidemia del dengue, las cuales cobraron la vida de 110 personas entre niños y adultos.

La primera epidemia inició en enero del 2010, cuando la gestión de Lobo, apenas había tomado posesión de su cargo, cuando el reporte de Salud contabilizaba más de mil casos de dengue clásico, representando un incremento del 238 por ciento en el país, en comparación con los datos registrados en el mismo periodo del 2009.

El dengue tuvo una línea de ascenso en Honduras al grado que reportaban incrementos de un mil por ciento y las acciones para contrarrestarlo parecieron mínimas, mediante la campaña «el zancudo se mata así» y una jornada nacional contra el zancudo transmisor del dengue, denominado “Día D”.

Cabe señalar que en el 2009, 12 personas; ocho niños y cuatro adultos, murieron por dengue hemorrágico en el país centroamericano, según registros de la Secretaría de Salud.

No obstante, en el 2010 fallecieron 83 personas, entre adultos y niños y pese a que el Programa Nacional de Dengue logró mantener al país durante 20 meses sin una muerte a causa de esa peligrosa enfermedad, en el presente año, se han registrado 27 decesos por esa causa.

AH1N1

Con relación a la influenza AH1N1 que apareció en el país en el 2009, las cifras de casos también sobresalieron durante la gestión actual. El 11 de marzo de 2010, las autoridades del Hospital Escuela Universitario, integrado por los bloques Médico Quirúrgico y Materno Infantil, confirmaron la primera muerte de ese año por esa enfermedad.

En la semana epidemiológica número 46 de ese año, ya se registraban 18 casos de influenza AH1N1 y en todo el 2012, se registraron 69 personas infectadas a nivel nacional, mientras que en lo que va del presente año, se han confirmado 155 casos y cuatro muertes de las cuales tres eran mujeres y uno era hombre.

Desabastecimientos

Pese a esas epidemias que se han registrado en este país centroamericano, los desabastecimientos de medicamentos y material médico quirúrgico no fueron la excepción y en diversas ocasiones de la gestión Lobo, los hospitales públicos fueron reportados como desprovistos en un 50 por ciento y más.

Las cirugías fueron suspendidas por carencia de oxígeno, se paralizaron captaciones de sangre por falta de reactivos, los pacientes con enfermedades renales protestaron en diversas ocasiones por falta de medicamentos y se suspendió el servicio de hemodiálisis.

Trascendió la muerte de un paciente renal por supuesta falta de medicamento en Hospital Escuela.

Igualmente fue de conocimiento público la falta de medicamentos para pacientes diabéticos, con cáncer, la muerte de dos mujeres por esa enfermedad, así como la carencia de material médico como el hilo quirúrgico.

A ello se sumó la falta de pago a droguerías que dejó sin medicamentos al Almacén Central de Salud y los proveedores suspendieron los créditos de insumos médicos.

Esos desabastecimientos, orillaron a las autoridades a hacer compras directas millonarias, aprobadas como emergencias en sector salud.

En septiembre pasado, también se conoció de la muerte de ocho menores en el hospital Mario Catarino Rivas, por presunta falta de respiradores industriales.

La suma de todo lo anterior, originó que la Corte Suprema de Justicia (CSJ), determinara admitir un recurso de amparo colectivo presentado por la fiscalía de Derechos Humanos a favor de los pacientes de los hospitales públicos.

Paros de labores

A lo largo de su gestión, la administración sanitaria experimentó un retraso en el cumplimiento de compromisos salariales originando acciones de parte de los trabajadores para exigir el cumplimiento de sus demandas, pero al no recibir respuestas, procedieron a paralizar sus labores.

Esos paros de labores fueron de dos y tres días y de hasta tres y cuatro semanas, durante las cuales, se estima que se suspendieron miles de cirugías selectivas y consultas externas. El Colegio Médico de Honduras (CMH), abanderó varias de las protestas.

Las enfermeras auxiliares paralizaron sus labores en la mayoría de los hospitales y centros de salud del país en protesta por desacuerdo con las enseñanzas impartidas en las escuelas privadas de enfermería, exigiendo apertura de plazas y aumento de salarios, entre otras demandas.

En uno de sus paros, las dos mil 670 enfermeras auxiliares interrumpieron sus labores por 29 días, lo que requirió la intervención del obispo auxiliar de la diócesis de San Pedro Sula, monseñor Rómulo Emiliani y en la que lograron que el gobierno les otorgara 100 plazas de las 250 que habían solicitado, además de 72 cesantías que fueron puestas a disposición para nombramientos, también la habilitación de 145 plazas que estaban congeladas por falta de presupuesto y cambios de turnos.

Mientras tanto, unos mil médicos internos, hasta en medio de epidemias, decretaron paros de labores por 19 días, exigiendo pagos atrasados.

Los residentes junto a los mil 600 técnicos en salud (instrumentistas, anestesistas y personal de rayos x, estuvieron en huelga por tres semanas, lo que incrementó la mora quirúrgica, así como la cancelación de millares de consultas en los 28 hospitales públicos y 256 centros de salud existentes en Honduras y en 235 laboratorios a nivel nacional en las áreas de radiología, anestesia, fisioterapia, instrumentistas y laboratorios clínicos.

Asimismo, los más de tres mil médicos especialistas también efectuaron paros de labores; uno de ellos duró tres semanas, por incumplimiento del pago de salarios y falta de equipo en diferentes centros asistenciales.

Los empleados, conformados por unos 25 mil burócratas, guardias de seguridad y las encargadas de la limpieza tampoco se quedaron atrás con sus protestas, exigiendo pago y ajustes de salarios y bonificaciones.

Igualmente, los empleados de los hospitales siquiátricos se fueron a la huelga con una duración de entre siete y 10 días exigiendo una acreditación de sus salarios.

Estado de emergencia

Debido a la crisis del sistema y la falta de capacidad de las autoridades del ramo para enfrentarla, el gobierno decretó en Consejo de Ministros, estado de emergencia para el sector salud de Honduras, el que posteriormente fue ampliado.

En esa ocasión se suspendieron unas 975 cirugías selectivas, cinco mil 300 consultas externas, cuatro mil exámenes de radiología y cinco mil exámenes de laboratorio.

Quirófanos

En medio de las dificultades laborales que se presentaron en el sector salud, las muertes en los quirófanos marcaron severamente la agenda, al reportar las autoridades sanitarias nueve decesos, pero un día después se reportaron de otras seis.

Esos pacientes sobrevivieron a las cirugías, pero seguidamente cayeron en estado crítico hasta ser víctimas de fatales desenlaces, se informó en su momento.

Luego se comunicó que seis mujeres parturientas también murieron en quirófanos del complejo hospitalario, en el bloque Materno Infantil.

Las 15 muertes han caído en el olvido y las autoridades no han dado respuesta alguna y tampoco el Ministerio Público ha brindado un informe relacionado al caso.

Igualmente, se reportó la muerte de siete mujeres que recibieron atenciones en la sala de maternidad del hospital regional de Occidente en Santa Rosa de Copán.

En otro caso, se registró la muerte de cinco recién nacidos en el Materno Infantil en menos de 48 horas.

Traspaso de autoridades

La situación precaria del sistema asistencial, generó diversas denuncias de corrupción y desabastecimiento, obligando al presidente Lobo a decretar emergencia en Hospital Escuela, y el traspaso de la administración a las autoridades de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras, lo que fue calificado por el propio mandatario como un “bombazo en Salud”, como parte de un proceso de reforma en el sector.

Mientras tanto, el mandatario reconocía que el sistema sanitario era un desastre y ya anunciaba que buscaba un ministro que pusiera orden en el ramo.

Posteriormente, el 1 de septiembre de 2012, el entonces titular de Salud, Arturo Bendaña, presentó su renuncia irrevocable como titular de esa dependencia, aduciendo su participación en la contienda electoral y otros motivos de tipo personal pero su salida era inminente.

Bendaña fue sustituido por Roxana Araujo, quien había venido trabajando con una junta interventora integrada porRubén Palma, Merlín Fernández y Gustavo Rodríguez Roque.

No obstante, en junio del presente año, el gobierno determinó suspender del cargo a la ministra de Salud, Roxana Araujo, al tiempo que nombró una comisión para que asumiera la administración de esa cartera ministerial.

La Comisión Ejecutiva en el Sector Salud, fue integrada por el doctor José Salvador Pineda, quien la coordinó; Luther Castillo Harris, egresado de la Escuela Latinoamericana de Medicina (Elam) de Cuba y el actual viceministro de Salud, Javier Pastor.

A los 30 días, la Comisión entregó un informe al presidente Lobo y en ese momento, la ministra de Salud, Roxana Araujo, fue cancelada de sus funciones, juramentado a Salvador Pineda como nuevo titular de Salud.

De esa forma, transcurrieron los cuatro años de la actual gestión sanitaria, en una atmósfera plagada de corrupción, epidemias, muertes e impunidad.

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